13 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

La jueza de Instrucción número 2 de Tui niega la posibilidad de indagar en este material depositado en una comisaría de Policía desde hace 19 años

El Juzgado deniega a la familia de Déborah Fernández incorporar ocho cajas secretas a la causa

La joven Déborah Fernández.
La joven Déborah Fernández.
La titular de Instrucción 2 de Tui ha denegado a la familia de la asesinada Déborah Fernández incorporar a la nueva causa abierta el contenido de ocho cajas con documentos, fotografías y manuscritos de los agentes en años de investigación o la agenda personal de la joven.

Este material reclamado por la familia de la joven viguesa también contiene archivos informáticos sobre la investigación llevada a cabo tras la muerte de la joven Déborah Fernández en abril de 2002 y que se encuentran apiladas en una comisaría de la Policía Nacional de Vigo. El Juzgado niega que este contenido se incorpore a la causa a pesar de que gracias al estudio de esta documentación se hayan obtenido ya tres nuevas pruebas por parte de los investigadores contratados por la familia.

La decisión ya ha sido recurrida por la familia de Déborah Fernández en reforma y subsidiariamente en apelación ante la Audiencia. La Policía había reconocido el gran esfuerzo que había supuesto inventariar las cajas con documentación que desde el año 2002 se había generado sobre el caso.  Dicho inventario consta también de dos legajos elaborados por la Guardia Civil, que se hizo cargo inicialmente de la investigación. Según el diario Atlántico, en esa documentación habría atestados, mapas, diario de gestiones, listados, fotografías y control de presos, así como los informes de autopsia y toxicología, oficios, noticias de prensa y notas manuscritas.

El resto corresponden a la Policía Nacional y contienen atestados, oficios, correos electrónicos y faxes, así como informes y fotografías o el listado de floristerías de Vigo, éste elaborado con el objeto de hallar una pista sobre la persona que depositaba un ramo de flores periódicamente en el lugar donde apareció el cadáver de Déborah.

El disco duro del ordenador personal de Déborah ya se recuperó tras aceptarse la petición de las partes y está aún en vía de análisis para recuperar su contenido por si hubiese algún indicio que pudiese conducir a su asesino.

Hasta el momento, a pesar de las muchas incertidumbres, hay varias pruebas objetivas o certezas, como que la joven no falleció por muerte súbita y la aparición de un nuevo testigo que arrojaría luz sobre las horas posteriores a la desaparición de Déborah. Este testigo habló con uno de los policías vigueses que investigaron el asesinato hace años y estaría en contradicción con lo manifestado en el Juzgado por algunas de las personas llamadas a declarar.

Las nuevas investigaciones llegan a conclusiones similares a las del equipo policial que investigó el crimen en 2010 y donde se señalaba a los posibles responsables. La cuestión es tratar de reunir pruebas ahora que apuntalen esa versión.

Déborah asesinada en 2002.

El Juzgado de Tui ya prorrogó la investigación a mediados de 2020, al entender que había que explorar todos los indicios sobre un posible homicidio o asesinato.

El 10 de mayo de 2002 el cuerpo de Déborah Fernández fue encontrado por una vecina de O Rosal, a 40 kilómetros de Vigo. El cuerpo estaba desnudo y oculto bajo unas ramas. Lo habían lavado. Aunque aparentemente el cadáver no tenía signos de violencia, la autopsia determinó que había muerto por asfixia sin poder aclarar si fue de forma súbita o provocada.

Manipulación del cadáver

Según consta en el sumario, que obra en poder de elcierredigital.com, las conclusiones médico forenses indican que la causa de la muerte es "indeterminada" y en la etiología médico-legal se señala que "sin poder establecer la causa de la etiología se puede descartar la suicida, y se puede afirmar que ha habido una manipulación del cadáver". Por todo eso la data de la muerte se estableció "ocurrida en torno a los 6-9 días previos al hallazgo del cadáver".

El auto que consta en la causa que se archivó en 2010 reconocía que el exnovio de la víctima, Pablo P. S., había incurrido en contradicciones durante sus declaraciones, pero sin evidencias científicas que lo situaran cerca de Déborah aquella noche de abril ya que era imposible avanzar más en la investigación.

Pablo y Déborah habían dejado la relación cinco meses antes y él negó siempre haber visto a su exnovia aquel 30 de abril de 2002, aunque sí quedó probado que hablaron al mediodía por teléfono mientras ella se depilaba en la peluquería. La Policía estimó entonces que sus sucesivos testimonios eran "confusos y contradictorios" y que algunas de sus declaraciones "chocaban frontalmente" con las de otras personas, según consta en el sumario de la Operación Arcano desarrollado en 2009 y 2010.

Pablo P. S. siempre rechazó en sus declaraciones haberse cruzado con Déborah en su coche, donde se le perdió la pista a la joven, en un lugar conocido como la curva de Alcabre, y aseguró que llegó unos 10 minutos tarde a un partido de fútbol en el club de campo porque se había olvidado el reloj y que tras el partido, y antes de volver al club para una cena, fue a ducharse a casa. Sobre estas declaraciones los policías apreciaron contradicciones en lo manifestado por el joven y por su padre.

Desde 2002 la familia de Déborah ha luchado por reabrir el caso y encontrar al culpable, pero el caso prescribirá en abril de 2022 si nadie lo remedia antes.

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