18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El 30 de abril de 1994 Elena y Esteban, dos trabajadores de Cash Record en un polígono de Lugo, fueron asesinados de un disparo en la cabeza

El 'crimen de 0 Ceao' puede solucionarse 27 años después: El eterno sospechoso declara ante la Justicia este martes

Familiares de Esteban y Elena sujetan sus imágenes frente al lugar donde ocurrió el crimen.
Familiares de Esteban y Elena sujetan sus imágenes frente al lugar donde ocurrió el crimen.
Hace 27 años un doble crimen quedó sin resolver en Lugo. Elena y Esteban, de 32 y 26 años respectivamente, recibieron sendos disparos en la cabeza mientras se encontraban en su puesto de trabajo de Cash Record, en el polígono industrial de O Ceao. Fue el resultado de un robo de más de tres millones de pesetas (22.000 euros) que había en la caja. Un hostelero, que siempre estuvo en el punto de mira de la investigación, declarará ante la Justicia el martes 13 de julio por primer vez.

Desde hace veintisiete años, un doble crimen espera a resolverse. Se trata del conocido como 'crimen de Cash Record', cuyos hechos tuvieron lugar el 30 abril de 1994 en el polígono industrial O Ceao de Lugo. Las víctimas fueron Elena López y Esteban Carballero, cajera y reponedor respectivamente de este almacén de venta al por mayor. 

Elena tenía 32 años y Esteban 26 cuando fueron asesinados, a última hora de la jornada del día, un sábado, con sendos disparos. Esteban fue hallado junto a la televisión encendida y Elena junto a la caja. Según balística, el arma que se utilizó para acabar con sus vidas fue una pistola de nueve milímetros parabellum similar a la que utilizaba en esos años la Guardia Civil. El arma nunca apareció. Quien acabó con la vida de Elena y Esteban se llevó lo que había en la caja:  3.777.026 pesetas (22.700 euros) y talones por importe de 542.159 pesetas (3.258 euros).

Durante años las familias de las víctimas intentaron que el asunto se reabriera en los Juzgados, sobre todo, gracias al empeño de Isabel, hermana de Elena, que en 2010 llegó a encadenarse durante una semana en los Juzgados de Lugo y a protagonizar una huelga de hambre. Ahora, la familia de las víctimas ven cómo el asunto podría estar cerca de encontrar una solución tras la declaración del martes 13 de julio de M.J.V.C., un hostelero que ya estuvo en el punto de mira de la investigación en 1996. 

Este hombre de Barakaldo (Vizcaya), en el momento del crimen era dueño de un local de copas y acudía al Cash Record habitualmente para comprar material para su negocio, circunstancia que reforzaría la tesis de que las víctimas conocían a su asesino, que se presentó en el lugar de los hechos a la hora del cierre. Ya en 1996 estuvo en el punto de mira de la Justicia por el caso pero no se consiguieron pruebas en su contra. En 2013 se intervino su teléfono pero tampoco se consiguió nada concluyente. 

Carteles reclamando Justicia frente a los Juzgados de Lugo. 

Ahora, el Auto de Procesamiento de la titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de la ciudad gallega considera que la visita de este hostelero los fines de semana al Cash Record de O Ceao comenzaron a ser habituales en tiempos previos al robo y asesinato. Sin embargo, ni la Fiscalía ni la Audiencia Provincial de Lugo se han pronunciado aún sobre la posible imputación en la reapertura del caso. Por otro lado, la Jueza Carmen López exige que se deposite una fianza de 407.945 euros. 

Los errores de la investigación

Gerardo Pardo de Vera, el abogado de las familias de las víctimas, ha conseguido que el caso no se cierre a pesar de haber pasado más de veinte años del suceso, fecha en la que en España prescriben los delitos. 

Lo cierto es que, desde el principio, la investigación presentó una serie de sombras que nunca se llegaron a aclarar, como el hecho de que el dinero de la caja no se hubiese enviado a La Coruña, algo que se hacía habitualmente para evitar que en caja hubiese cantidades económicas importantes. Recordemos que en el momento del suceso había más tres millones de pesetas, una cantidad más que llamativa en 1994. 

Por otro lado, según ha podido saber Elcierredigital.com, la UDICO interrumpió en el último momento un registro en una vivienda vinculada con el sospechoso y, además, nunca se investigó si éste había variado su situación patrimonial, algo que podría haber sido indicativo de su vinculación con el robo. 

Por último, la parte de testificales complican el caso. Un testigo, tras una redada por tráfico de estupefacientes en el negocio del sospechoso, aseguró que éste le propuso participar en un atraco en el Cash Record pero que lo desechó. Este testigo, consumidor habitual de drogas, falleció hace tiempo. 

La declaración del sospechoso el próximo martes 13 de julio ha generado expectación en familiares y amigos de Elena y Esteban que ven cómo un crimen olvidado durante 27 años puede estar cerca de resolverse. 

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