04 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

En las viviendas se prostituían trabajadoras sexuales por veinte euros

Macrooperación en Madrid contra la explotación sexual

Varios furgones de Policía Nacional durante la redada
Varios furgones de Policía Nacional durante la redada
La Policía ha desarticulado una red prostitución en el barrio de Delicias y ha accedido a varias viviendas del denominado Triángulo de la Prostitución de Madrid.

La Brigada Provincial de Extranjería de la Policía Nacional, apoyada por miembros de la unidad de antidisturbios, ha llevado a cabo en la mañana del martes 13 de noviembre una macrooperación contra la prostitución en Madrid, centrada en el denominado Triángulo de la Prostitución, en el Paseo de las Delicias y otros puntos del distrito de Arganzuela.

Los agentes rescataron a varias mujeres que estaban siendo explotadas en dos pisos de bloques en los que malvivían mujeres desde hace décadas, algo que también ha repercutido en los vecinos, ya que muchos de ellos optaron por abandonar sus viviendas debido a la actividad incesante en los pisos mencionados.

En los pisos había varios prostíbulos y los clientes pagaban a las trabajadoras sexuales 20 euros por servicio, el precio más barato conocido hasta ahora dentro del mundo de la prostitución en Madrid. Los diferentes prostíbulos estaban orientados a distintos tipos de público, y si se trataba de clientela española, ésta debía hacer un mayor desembolso por los favores sexuales. Los locales disponían de su propio servicio de seguridad permanente, con dos personas armadas con palos y armas blancas.

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Una trabajadora sexual en uno de estos pisos | YouTube

A lo largo de la mañana del martes se realizaron decenas de registros. Otro de los pisos estaba dedicado a una la clientela inmigrante. Allí eran habituales los incidentes, tanto en su interior como en las inmediaciones. El horario de estos prostíbulos, de 9 de la mañana a 10 de la noche, ha motivado continuas protestas de los vecinos. La Policía ha detenido a los cabecillas de la organización en una operación que continúa abierta.

El Triángulo de la Prostitución de Madrid

Los burdeles registrados pertenecen al denominado "Triángulo de la prostitución de Madrid", que abarca las zonas de Atocha, Santa María de la Cabeza, Paseo de la Chopera y Paseo de las Delicias. Esta mafia disponía de mujeres y transexuales hispanoamericanas trabajando en pisos sucios y destartalados.

Los precios que cobraban estas trabajadoras sexuales eran de 25, 50 y 80 euros según el tiempo que el cliente deseara. Las prostitutas apenas podían salir a la calle y debían arreglar y acondicionar sus dormitorios a diario. Según la Policía Nacional, hay cientos de estos burdeles rotantes en Madrid. Estos pisos pueden tener un solo propietario o controlado por familias.

Segunda operación en dos meses

La Policía Nacional ya realizó con éxito el pasado mes de octubre una operación contra una red dedicada a la explotación sexual de mujeres, que en el argot de la noche de Madrid se denominaba ‘Fiestas blancas’, debido al uso de la cocaína durante las relaciones sexuales entre prostitutas y clientes. Los agentes desarticularon entonces una trama conformada al menos por tres personas, que era una de las más destacadas en el negocio de la explotación sexual de mujeres en la capital de España.

El dispositivo policial establecido se bautizó como ‘Operación Kube’ y fue llevado a cabo por el Grupo VIII de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Brigada de Extranjería de Madrid.

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Lo que confiscó la Policía Nacional durante la operación Kube | Policía Nacional

El cabecilla de la operación, de nombre Carlos, de 34 años y de nacionalidad española, y estaba compinchado con una mujer argentina que actuaba como ‘’madame’’ y cuidaba de las chicas, y un dominicano que les suministraba la droga, que más tarde distribuían entre los clientes.

Carlos tenía cinco pisos alquilados en distintos distritos de Madrid, como Aluche y Carabanchel, y el proxeneta obtenía un 50% de los 200 euros que cobraba por la habitación donde las mujeres eran obligadas a tener relaciones sexuales con los clientes. Todas las víctimas tenían entre 20 y 28 años, a excepción de una menor de casi 17.

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