20 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

Al resto de 'compañeros' de trabajo que propagaron el vídeo pueden caerle penas de prisión de entre uno y tres años

El difusor del vídeo sexual que llevó al suicidio a una empleada de Iveco se enfrenta a una pena de cinco años de cárcel

La planta de Iveco en Madrid tiene unos 2.500 empleados.
La planta de Iveco en Madrid tiene unos 2.500 empleados.
Veronica tenía 32 años y era madre de dos niños. El vídeo ha sido difundido por los empleados de la planta de Iveco en Madrid, donde trabajan unos 2.500 personas y la mayoría de ellos habrían visto la grabación. En una empresa con cerca de 2.500 empleados en la que el vídeo ha corrido como la pólvora, ahora su difusor se enfrenta a una pena de entre 2 y 5 años y el resto entre 1 y 3.

El difusor del vídeo sexual en el que aparecía una empleada de Iveco, que se suicidó el sábado por ello, se enfrentará a penas de prisión de hasta 5 años, si se logra identificarlo, mientras que al resto de personas que lo propagaron podrían caerles hasta 3 años.

El Código Penal establece la difusión de un vídeo íntimo, aun cuando se haya grabado con el consentimiento de la persona, es un delito que puede llevar aparejada pena de cárcel. Así, al primero que difundió el vídeo podrían caerle entre 2 y 5 años de prisión. El resto de difusores, de conocer el carácter ilícito de la acción, podrían ser condenados a penas de prisión de 1 a 3 años o multa de 12 a 24 meses.

Así lo refleja el artículo 197.7 del Código Penal: "Será castigado con una pena de prisión de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 12 meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona".

"La pena se impondrá en su mitad superior cuando los hechos hubieran sido cometidos por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, la víctima fuera menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, o los hechos se hubieran cometido con una finalidad lucrativa".

Muerta de vergüenza

La mujer empleada en la fábrica de camiones CNH Industrial, propiedad del grupo Iveco, en Madrid, se suicidó el pasado sábado después de que se difundiera entre sus compañeros de trabajo de manera masiva un vídeo sexual en el que ella es la protagonista, grabado hace cinco años, según ha informado el programa Espejo Público.

Verónica tenía 32 años, era madre de dos niños y trabajaba en la planta de Iveco, que cuenta con unos 2.500 empleados, la mayoría de los cuales habría recibido la grabación de su vídeo sexual, según creen sus compañeros. El vídeo llegó incluso hasta el marido de la víctima, que sufrió una crisis de ansiedad al enterarse. Algo que también le ocurrió a la mujer y apenas un día después, ella misma se quitó la vida.

La planta de Iveco en Madrid.

"Se puso muy nerviosa y se tuvo que marchar de la fábrica porque no aguantaba la presión, tanto aquí como de su entorno familiar", ha explicado Susana, compañera de trabajo de la fallecida. "Ella quería que la historia pasase, que la gente dejara de hablar cuanto antes, no tenía pensado denunciar", añade.

Por otra parte, otro compañero ha mencionado que "cuando se enteró el marido de que el vídeo estaba circulando a ella se le cayó el mundo". Y es que, al parecer, Verónica fue víctima del acoso en el trabajo y recibió mucha presión. Según sus compañeros, llegó a hablar con Recursos Humanos sobre el problema que tenía.

 

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