07 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

Según la asociación ACAIP, "es de los temas que más preocupan a los funcionarios, porque también deben velar por la salud mental de los internos"

Aumenta la tasa de suicidio en las prisiones españolas, el cuarto país europeo con más casos

Las cifras récord de suicidio entre los internos de los centros penitenciarios españoles empieza a resultar preocupante. Nuestro país se sitúa entre los principales de Europa con las tasas más altas de suicidio. Somos el cuarto país europeo con más casos, con un 22,5% por encima de la media. Un total de 62 personas se quitaron la vida mientras estaban bajo prisión provisional, según los últimos datos de 2020.

El número de suicidios en las prisiones españolas crece significativamente, con preocupantes cifras que van en aumento. Los suicidios en 2020 en España fueron de 16,3 por cada 10.000 internos en prisión provisional, datos próximos a la media europea, pero más elevada que la del resto de la población penitenciaria (10,3) y mucho mayor que la correspondiente a la sociedad general (0,7).

En España, la tasa de suicidios de las personas internadas a la espera de juicio es 23 veces más alta que la de la población general y 1,58 veces mayor que la de los presos condenados.

¿Las causas que les llevan a consumar este acto? Su vulnerabilidad, el temor a un futuro incierto y la dureza de los meses previos a conocer el resultado sobre si finalmente ingresarán en la cárcel.

Enfrentarse a esta situación les conduce a cuestionarse el sentido de su vida. Tener que lidiar con una realidad completamente diferente a la que conocen, convivir con desconocidos, en un entorno al que no están acostumbrados, muchas veces en una situación de peligro, bajo ansiedad y estrés constante. Se trata de un momento crítico para la vida de muchos internos.

España es el cuarto país europeo con más casos: En 2020, según los datos del Consejo de Europa, 62 personas se suicidaron en las cárceles españolas, y 14 se encontraban a la espera de ser juzgadas, es decir, estaban bajo prisión provisional. Estos datos sitúan a nuestro país con uno  con mayor tasas, un 22,5% por encima de la media europea.

Los profesionales de los centros penitenciarios: claves para la prevención de esta situación

"El tema de los suicidios en la prisión es uno de los temas que más preocupa al trabajador penitenciario porque entre sus funciones se encuentra el velar por la integridad física y la salud mental de los internos", comenta a elcierredigital.com Joaquín Leiva, portavoz de ACAIP (Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias).

Según su experiencia, es fundamental contar con personal preparado y cualificado para realizar un seguimiento adecuado que detecte a los internos vulnerables y que sirva para aplicar un protocolo de apoyo psiquiátrico dentro de las prisiones.

“Los problemas de salud mental son un peligro latente hoy en día en las prisiones y la falta de personal cualificado como médicos, psicólogos, psiquiatras o educadores sociales a nivel particular, es una de las reivindicaciones históricas que se lleva a cabo desde el colectivo ACAIP", añade Leiva.

Plan de Prevención de Suicidios


En realidad, existe un protocolo de prevención específico ante estos casos, el Plan de Prevención de Suicidios, conocido como PPS, con el que se hace un estudio previo al interno que ingresa en prisión para evaluar los factores de riesgo que pueden llevarle a intentar quitarse la vida.

Este seguimiento se lleva a cabo a través de informes del propio funcionario de vigilancia y del equipo de tratamiento, compuesto principalmente por los equipos médicos. En estos informes, se evalúa la actitud del interno cuando se encuentran indicios de riesgo potencial de suicidio.

"El peligro latente de la salud de un interno se manifiesta principalmente en los primeros días de ingreso al centro penitenciario, o cuando se encuentra a la espera de un juicio, o por el contrario, cuando este ya se ha producido y esta pendiente de una sentencia que puede ser condenatoria de larga duración. También cuando ocurren eventos familiares que resultan traumáticos (defunción de un miembro cercano, separación de la familia, etc.)", explica el portavoz de ACAIP.

Según explica Leiva, cuando un interno ingresa en el PPS se previene con éxito que ponga en peligro su vida o se auto-lesione. Por el contrario, indica que la mayoría de los suicidios se dan entre aquellos internos en los que no se han establecido previamente signos que indiquen a los profesionales que su salud mental está en juego, es decir, en los que no se ha activado este protocolo.

“Por ello, es necesaria la presencia de profesionales que puedan detectar esos primeros síntomas y que, tanto a nivel psicológico como a nivel médico, se pueda llevar el seguimiento de esas personas que corren el riesgo de dañarse físicamente o sucumbir a la muerte. Es fundamental aumentar la plantilla y el seguimiento psiquiátrico en la prisión”, concluye Joaquín Leiva.

Resulta fundamental detectar con el PPS un posible riesgo de conducta suicida, la tendencia a la auto-lesión o percibir si sufren depresión crónica previa a su entrada en los centros penitenciarios.

Según los datos, uno de los principales factores de riesgo se produce cuando los internos están a la espera de un juicio y la previsión es de condena larga. Por este motivo, nos cuenta el portavoz de ACAIP, "se les asigna una figura esencial del PPS, los llamados internos de apoyo, es decir, otros reclusos que también están en la cárcel y que van a convivir con la persona en riesgo en su día a día, en la misma celda o espacio compartido".

Por desgracia, este sistema no es infalible ya que en ocasiones, internos que previamente no han manifestado síntomas o riesgo de posible suicidio, terminan quitándose la vida o auto-flagelándose. 

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