22 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El "caníbal de Ventas" permanece en Soto del Real y no ha querido someterse al tratamiento psiquiátrico requerido

Funcionarios de prisiones denuncian que solo cuentan con dos psiquiátricos en toda España

Funcionarios denuncian falta de psicólogos para tratar a enfermos mentales
Funcionarios denuncian falta de psicólogos para tratar a enfermos mentales
En España solo existen dos psiquiátricos penitenciarios para tratar a este tipo de reclusos, como el ya famoso "caníbal de Ventas", que necesitan una atención especializada, el Psiquiátrico Penitenciario de Alicante y el Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla.

Alberto Sánchez Gómez, el ‘caníbal de Ventas’, permanece ingresado en el centro penitenciario de Soto del Real acusado de matar, descuartizar y guardar en táperes a su madre, para después guisarla y comérsela.

Ingresó tres veces en un hospital psiquiátrico, pero siempre pedía el alta voluntaria y volvía a casa al poco tiempo. Ahora en prisión, no ha querido someterse al tratamiento psiquiátrico que le ofrecen desde el centro y es la jueza la que tiene ahora la decisión sobre la mesa de obligar a que se someta a la terapia.

El tratamiento psicológico dentro de las cárceles españolas lo llevan a cabo equipos de psicólogos que en muchas ocasiones trabajan bajo mínimos y cuentan con poco personal para un gran número de presos. Además, en España solo existen dos psiquiátricos penitenciarios para tratar a este tipo de reclusos que necesitan una atención especializada, el Psiquiátrico Penitenciario de Alicante y el Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla.

Los funcionarios de prisiones vienen denunciando las situaciones violentas que se dan en estos centros, que han sido escenario de recientes agresiones como la que ocurrió el pasado 18 de febrero. Un recluso del Psiquiátrico Penitenciario de Alicante destrozó una impresora y lanzó una pantalla de un ordenador contra los funcionarios, mientras sufría un estado de agitación extrema y amenazaba de muerte a la psiquiatra que lo estaba atendiendo.

Desde la APFP (Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones) denuncian que en estos dos psiquiátricos penitenciarios los incidentes se producen diariamente y de forma grave, así como que hay demasiados internos para los trabajadores que hay en plantilla.

Además, los funcionarios carecen de formación adecuada ante presos con una tipología muy específica. Así, aseguran que en el centro de Sevilla se albergan 170 internos enfermos mentales y únicamente tienen un psiquiatra titular. Por su parte, afirman que en Alicante trabajan tres sanitarios de esta especialidad para un total de 285 enfermos mentales.

Las quejas también van dirigidas a la falta de auxiliares de enfermería y otros funcionarios. Los datos que recoge esta asociación señalan que la carencia del personal en estos dos centros está cifrada en 29 trabajadores en Sevilla y 61 en Alicante.

Agresión continúa a funcionarios

Las agresiones a funcionarios de prisiones se producen prácticamente a diario. La última, tuco lugar en uno de los centros penitenciarios de Cádiz, donde varios funcionarios fueron golpeados el pasado domingo por un recluso durante el reparto de comida. Los trabajadores llegaron a la celda del interno y éste intentó agredirles con un palo de escoba que previamente había partido y afilado.

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Uno de los funcionarios agredidos en la prisión de Cádiz 

El 23 de febrero un preso que se negaba a salir de su celda agredió a un funcionario propinándole varios puñetazos en el Centro Penitenciario de Menorca. Y un día antes, un reo del penal de Cádiz golpeó en la cara al jefe de servicios antes de ser reducido por el resto de funcionarios que se encontraban en el lugar.

Los incidentes violentos que sufren los funcionarios hacen que denuncien la falta de medios y pidan que se mejoren sus condiciones para poder tener un mayor control. De esta manera, APFP viene reclamando desde hace tiempo que se implemente el uso de herramientas defensivas como escudos, chalecos adecuados y funcionales, aerosoles o pistolas taser para protegerse de las agresiones.

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