26 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

Los agentes ven muchas diferencias entre los testimonios recogidos tras la caída del niño en el pozo de Totalán

La Guardia Civil espera a que Julen sea rescatado para tomar decisiones determinantes en la investigación siete días después de la tragedia

La zona del rescate con carpas para los equipos que trabajan por turnos buscando a Julen/Europa Press
La zona del rescate con carpas para los equipos que trabajan por turnos buscando a Julen/Europa Press
Las máquinas no paran de perforar la tierra en Totalán (Málaga). Mientras las incógnitas sobre esta tragedia persisten, los equipos trabajan sin dencanso desde que el pasado domingo  el pequeño Julen, de dos años, fuera engullido por un pozo de más de 100 metros de profundidad.

Desde entonces, los técnicos y especialistas han ido improvisando nuevos planes de actuación dependiendo de la orografía del terreno con el que se iban encontrando. Ahora, se ha trabajado en un túnel vertical iniciado en una plataforma excavada  en la pendiente del terreno. Esa perforación tendrá unos 70 metros de profundidad, a esa altura, han calculado que estará Julen. Estaba previsto terminar esa cavidad  a lo lardo de este domingo, aunque esta madrugada, la perforadora ha topado con una gran roca que ha retrasado de nuevo el operativo.  

La mejor maquinaria de obras públicas del país está ahora en Totalán (Málaga)/Europa press

Una vez alcanzados esos 70 metros, se hará descender en una cabina construida para la ocasión por un herrero de Málaga, a dos operarios que  cavarán a mano una galería horizontal de unos 4 metros de longitud para intentar dar con el pequeño. De esto se encargarán mineros especializados en este tipo de excavaciones bajo tierra y en espacio muy limitado, concretamente, el Servicio de Rescate de Mineros de Asturias. Es un trabajo muy complicado y de sumo riesgo, por lo que se calcula que tarden unas 20 horas en terminarlo. Tendrán turnos muy breves por la falta de oxígeno y la dureza de la misión.

De este modo, si no hay más problemas, los técnicos deberían encontrar a Julen antes de la mañana del lunes.  En el momento en que rescaten al pequeño, será el momento de tomar decisiones por parte de la Guardia Civil. Hasta ahora, los testimonios recogidos y versiones ofrecidas por los llamados a declarar, no coincidirían y faltaría conexión entre ellas. En los primeros días de búsqueda, el portavoz de la Guardia Civil, Bernardo Moltó, declaraba que “no estaban convencidos de nada”, en alusión al desconcierto que pesaba en la investigación.

El padre de Julen, José Roselló/Europa Press

Y es que las  incógnitas y dudas han salpicado este caso desde el principio. El día siguiente de la tragedia, el padre del pequeño Julen, lamentaba y denunciaba la falta de medios en el rescate durante las primeras 48 horas. Sin cámaras especiales y con pocos recursos, los bomberos y equipos de salvamento hacían lo que podían, pero era insuficiente.

Por otra parte, está el tipo de rescate en sí. A un pozo demasiado estrecho, apenas 21 centímetros de anchura, y muy profundo – más de 100 metros - hay que añadir un tipo de terreno demasiado movedizo y que se desmorona por el peso de la maquinaria, pero que sin embargo, está ofreciendo mucha resistencia en su interior, por estratos de roca extremadamente dura que las perforadoras encuentran y que obliga a cambiar de planes continuamente.  Sin olvidarnos del tapón de piedra inesperado que los operarios encontraron a 70 metros en el pozo, y de la confusión en torno a las supuestas piedras que cubrían el pozo. El pocero que lo construyó – sin licencia de la Junta de Andalucía ni del Ayuntamiento correspondiente- aseguró haberlo cubierto como manda la ley. La familia del niño aseguraba que solo había dos piedras...

En cuanto a los técnicos y equipos de salvamento, confirman que es el rescate más difícil y complicado que han encontrado nunca por todas estos elementos y por la dificultad de acceder con las máquinas hasta la zona cero. Pese a ello, esta operación cuenta ya con la mejor maquinaria de obras públicas del país. Son siete días sin el pequeño, siete días de dudas e incertidumbres, de incógnitas y esperanzas. Quedan pocas horas para que se resuelva todo, para encontrar a Julen y se aclare lo que pasó y cómo pasó.

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