18 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Estos especialistas cuentan con un sonar para mapear el fondo marino en la desembocadura del torrente de S’Illot

Los buzos de la Guardia Civil buscan coches que fueron arrastrados al mar durante las inundaciones en Sant Llorenç (Mallorca)

Un buzo del GEAS buscando en un coche hundido
Un buzo del GEAS buscando en un coche hundido / Guardia Civil
El GEAS de la Benemérita está llevando a cabo labores de búsqueda de varios vehículos que fueron arrastrados hacia al mar durante las inundaciones que asolaron Mallorca

Quince días después de las inundaciones que asolaron varios municipios de Mallorca, buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil están trabajando en la localización de los coches que fueron arrastrados al mar producto de las enormes riadas.

Estos especialistas tienen un sónar que usan para mapear el fondo marino en la desembocadura del torrente de S’Illot y, a partir de sus resultados, realizan inmersiones para identificar los objetos que llegaron al mar procedente de la riada que arrasó Sant Llorenç.

Aunque no hay constancia de que quede ningún desaparecido, la Guardia Civil quiere descartar cualquier posibilidad y está rastreando los fondos marinos para situar los restos voluminosos, particularmente los vehículos, que revisarán para confirmar si están vacíos. El modus operandi que realizan los agentes de la Benemérita es simple, localizan el coche hundido y se le informa al propietario del hallazgo.

Hasta un total de 70 personas continúan trabajando a día de hoy en las zonas que sufrieron los estragos de la riada, según ha confirmado la dirección general de Emergencias del Govern balear.

Además de los guardias civiles que operan en la desembocadura, distintos efectivos limpian con maquinaria el lecho marino y los márgenes del torrente desbordado, donde se encuentran acumuladas varias toneladas de residuos que fueron arrastrados por el agua.

Por su parte, los trabajos de reconstrucción se mantienen en el municipio más afectado por la inundación, Sant Llorenç. Se siguen haciendo revisiones de estructuras y apuntalamiento de las viviendas más afectadas.

La riada provocada el pasado 9 de octubre por las lluvias cercanas a los 240 litros por metro cuadrado en menos de dos horas en zonas distintas del Levante de Mallorca, provocó la muerte de 13 personas, causó varios heridos y provocó daños materiales en viviendas, empresas e infraestructuras públicas valorados en 91 millones de euros.

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