18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El sindicato UGT propone la creación de un impuesto a las máquinas o que estas coticen en la seguridad social

Cada nuevo robot eliminará dos puestos de trabajo en el sector industrial, llegando a dos millones en 2030

Se estima que para 2030 podrían ser dos millones de puestos de trabajo los que se pierdan
Se estima que para 2030 podrían ser dos millones de puestos de trabajo los que se pierdan
La implantación de robots industriales supone la pérdida de casi dos empleos (1,6) por cada nuevo robot, según el estudio How Robots Change the World, realizado por Oxford Economics y recogido por UGT. Desde el sindicato se ha propuesto analizar la posibilidad de crear un “impuesto a los robots” o que estos coticen en la seguridad social.

Según el estudio, el ritmo de destrucción se multiplicará por cuatro en la próxima década, pasando de la destrucción de 400.000 empleos en 2016 a 2 millones en 2030. El informe How Robots Change the World de Oxford Economics traza la trayectoria del empleo en el sector industrial desde el año 2000, confirmando que esta tendencia a la sustitución de personas por máquinas ha destruido 400.000 empleos netos en Europa.

Las cifras son preocupantes para España en el mismo período analizado, ya que el sector industrial ha pasado de 3,11 millones de trabajadores en 2002 a 2,58 millones en 2016.

El informe insiste en que las consecuencias de esta destrucción neta de empleo serán más profundas y duraderas en aquellas zonas y países con un mercado laboral más inestable y precario.

Respecto al traslado de los trabajadores a otros sectores, el estudio alerta de que dichos trabajadores desplazados intentarán buscar trabajo en sectores con un gran impacto de automatización de tareas, lo que llevará a una inestabilidad laboral muy dañina.

Pepe Alvarez, secretario general de UGT, defiende la creación de impuestos a los robots

Ante estas conclusiones, UGT propone una batería de acciones a corto, medio y largo plazo que pasan por medidas de protección del empleo mediante la formación continua y la reforma educativa, así como medidas de redistribución de las rentas y reparto de la productividad, que genera esta discontinuidad tecnológica.

El estudio apunta a una mayor precariedad del mercado de trabajo y a la ausencia de planes de formación adecuados, situación que abocará a los trabajadores a la vulnerabilidad económica.

UGT no cree en la transformación

En la nota emitida, el sindicato asegura que no cree en que el empleo se transforme. “Las teorías que defienden que el empleo no se destruiría, sino que se transformará o trasladará a otros sectores, son también refutadas por el estudio”, explican desde UGT.

El sindicato considera que “los trabajadores industriales desplazados, intentarán buscar trabajo en otros sectores, pero dichos sectores también serán duramente impactados por los procesos de automatización”.

El sector industrial es el que más se ha automatizado en los últimos años

De esta manera, UGT ha apuntado a que los trabajadores del sector industrial carecen de formación continua, un punto clave en una sociedad cada vez más automatizada.

Los robots cotizan para la seguridad social

En 2018, durante un encuentro por el 130 aniversario de UGT en Zaragoza, Gonzalo Pino, secretario Confederal de Política Sindical de UGT expuso la idea de crear un “impuesto a los robots”, ya que según él, debería compensar la eliminación de empleo en algunos sectores y por ende, el desajuste en la fiscalidad.

Esta idea ha sido recuperada por Pepe Alvarez, secretario general de la organización en varias oportunidades. Alvarez asegura que “vemos diariamente las consecuencias que sobre el empleo y las cotizaciones tienen la introducción de estas nuevas tecnologías”.

Entre los ejemplos que cita Alvarez están la automatización de estaciones de servicio en las que cada vez hay menos empleados o los bancos que “continuamente cierran oficinas”. El líder sindical aclara que en ningún momento “nos oponemos a la introducción de nuevas tecnologías” y asegura que esperan que los avances tecnológicos no solo sirvan para mejorar los beneficios de los empresarios, sino que también genere beneficios para la sociedad, incluyendo los aportes para la seguridad social.

UGT no es la única voz a favor de esta medida en el debate. La eurodiputada Mady Delvaux (Luxemburgo) de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas ya había planteado en su informe sobre “Personas Electrónicas” que las máquinas deberían pagar algún tipo de impuesto que compense la perdida de empleos.

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