18 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Eugen M. mantenía continuos roces con sus compañeros de la empresa Securita, especialmente con su gerente al que disparó dejándole en estado crítico

El arsenal del 'pistolero' de Tarragona: Tenía cinco armas de fuego legales

Eugen M., el autor de los disparos.
Eugen M., el autor de los disparos.
El servicio de Intervención de Armas de la Guardia Civil de Tarragona colabora con la investigación de los Mossos d’Esquadra sobre el guardia de seguridad que ayer martes protagonizó tres tiroteos hiriendo a cuatro personas. Eugen M. tenía un arsenal de cuatro pistolas y una escopeta, todas con licencia de tiro deportivo y de caza.

Mientras los Mossos d´Esquadra intentar atar los flecos que restan del caso, el Servicio de Intervención de Armas de la Guardia Civil de Tarragona ya ha comunicado a los investigadores de la policía autonómica que el guardia de seguridad abatido ayer a tiros por la policía autonómica disponía de un arsenal de cinco armas de fuego con su correspondiente munición.

Aunque Eugen M. trabaja para la empresa de seguridad Securita en Tarragona, no tenía acceso a armas de fuego por su puesto de trabajo ni por las misiones que se le encomendaban. Sin embargo, el 'pistolero' de Tarragona se había sacado por su cuenta las licencias de tiro deportivo y de caza mayor, sin que un solo test detectara su tendencia violenta al uso de las armas.

En concreto, según los datos a los que ha podido acceder ELCIERREDIGITAL, el guardia jurado tenía licencias en vigor para armas de tipo D, E y F. Una vez conseguida la licencia, Eugen había comprado y poseía de forma legal cuatro pistolas y una escopeta, algunas de ellas la usó ayer durante su violento ataque a la empresa para la que trabaja y la posterior persecución y enfrentamiento con las unidades especiales de los Mossos d’Esquadra.

En los últimos años Eugen M., de origen rumano, fue admitido como socio en el Club de Tiro Jordi Tarragó, allí practicaba a menudo su habilidad con las armas de fuego y en especial en el llamado tiro de recorrido, disparando contra blancos en forma de rombo hasta que el Club descartó esa modalidad y el tirador se dedicó a probar sus habilidades con el tiro de precisión a blancos fijos. Ayer lo hizo contra blancos reales, sus compañeros de la empresa Securitas.

Los mensajes del tirador a sus compañeros: “Felices fiestas, ladrones racistas”

Según el relato de los testigos al que ha tenido acceso ELCIERREDIGITAL, Eugene ya había mantenido continuos roces con sus compañeros, en especial con el gerente de la empresa, a todos les había mostrado su carácter especialmente explosivo y violento, que sin embargo no le impidió renovar sus licencias de armas cuanto fue necesario. En los últimos meses el enfrentamiento que el agresor mantenía con sus compañeros por motivos laborales, se había enconado hasta el punto de enviarles correos amenazantes con imágenes suyas empuñando varias de las armas de su arsenal privado. Desde la empresa aseguran que Eugen había sido despedido recientemente, de lo que no hay duda es de sus intenciones en los correos a sus compañeros que encabezaba con un “felices fiestas, ladrones racistas”.

Ayer, armado 'hasta los dientes' y lleno de rencor, Eugene, que según sus compañeros estaba de baja médica, irrumpió en la sede de su empresa situada en la plaza General Prim de Tarragona. Eugen entró en el edificio manifestando sus intenciones desde el primer momento, encañonando al personal que se cruzaba con él y buscando a las víctimas que ya había elegido por adelantado.

Desde su 1’80 de estatura, pistola en mano, primero encañonaba al que se cruzaba con él y luego, si no era la víctima que buscaba la dejaba marchar, así hasta que llegó hasta el despacho del gerente al que tiroteó dejándole en estado crítico. Otros dos compañeros suyos cayeron bajo sus disparos, antes de emprender la huida en un Citroën Xara. En el camino, el tirador se percató de que le seguía de cerca una patrulla de paisano de los Mossos d’Esquadra  y decidió continuar con su recorrido violento disparando a los policías e hiriendo de consideración a uno de ellos en un brazo.

La loca huida de Eugen acabó en una masía en las afueras de Riudom donde fue visto por un ciudadano mientras se atrincheraba en la casa. Los Mossos no tardaron en comprobar la veracidad de la llamada del testigo y movilizaron a un negociador y a sus equipos del Grupo Especial de Intervención (GEI). Tras dos horas de conversaciones infructuosas, tuvo lugar un tercer tiroteo en el que el guardia de seguridad recibió varios impactos de bala. Pese a que un helicóptero le trasladó con urgencia a un hospital de Barcelona, su vida pende de un hilo, igual que la de una de sus víctimas.

Ahora, tras la comunicación de la Guardia Civil, queda pendiente una pregunta en el aire: ¿Cómo es posible que el “pistolero” conocido por su falta de control emocional y sus ataques de ira, pudiera superar los test psicológicos para acumular un arsenal de cuatro pistolas, un rifle y un arma de caza mayor? Y Eugen había hecho uso de sus permisos estando en posesión de cuatro pistolas y una escopeta. Los Mossos también están pendientes de aclarar las circunstancias en que se produjo el último tiroteo en la masía que se saldó con las heridas graves que sufrió el tirador.

Los que no tienen muchas dudas de que la situación con Eugene podía desbordarse en cualquier momento son sus compañeros de la empresa Securitas, ellos relatan que Eugen también había amenazado a los trabajadores de recursos humanos y barajaban que podrían sufrir un ataque violento por parte de su compañero, lo que no pudieron predecir es que ese ataque se iba a llevar a cabo con un arsenal de armas de fuego.

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