10 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

En España se producen crímenes sanguinarios por transtornos mentales mal diagnosticados y sin tratamiento adecuado, que luego se rectifican en prisión

Los asesinos psicóticos: De Míster España a la doctora de Mingo, el caníbal de Ventas o la madre de Godella

El caníbal de Ventas, la madre de Godella, Mister España 2017 y Noelia de Mingo.
El caníbal de Ventas, la madre de Godella, Mister España 2017 y Noelia de Mingo.
El espantoso crimen y parricidio cometido por Vicente Hernández, Mister España Pacific World 2017, trae de nuevo a la actualidad los asesinatos por personas que padecen trastornos piscológicos. Sólo el 3 por ciento de los brotes psicóticos acaban siendo peligrosos. Sin embargo, errores en el diagnóstico y en el tratamiento podrían estar detrás de estas acciones terribles. En prisión y con apoyo médico adecuado algunos consiguen mejorar, como es el caso del caníbal de Ventas o de Noelia de Mingo.

El último caso ha sido el de Vicente Hernández. Aparentemente un brote psicótico hizo que este atractivo joven, que llegó a hacerse con el título de Mister España Pacific World en 2017, acabara con la vida de su padre en el pasado día 21 de junio en el número 8 de la madrileña calle de Gaztambide. Sin embargo, no es la primera vez que algo así sucedo. Han sido varios los crímenes que se han desencadenado por brote que llevó a los asesinos a acabar con la vida de personas, en ocasiones de propio entorno afectivo.

“Una cosa es un trastorno mental y otra cosa bien distinta es cometer un asesinato”, explicaba para la Agencia Efe, Miguel Moreno, especialista en Psiquiatría Infantil y Adolescente por las universidades de Navarra y de Columbia (Nueva York, EEUU) y Doctor en Neurociencias.  “Los pacientes mentales no son más agresivos. El que es agresivo es agresivo y el que no, no”, añadía. Sin embargo, este profesional reconocía que la clave de todo está en un buen diagnóstico y un tratamiento vigilado y continuado. Entonces, ¿qué ocurrió en casos como la madre de Godella o el caníbal de Ventas? ¿Fallaron los médicos o fue el entorno de estas personas? Lo cierto es que muchos de los protagonistas de estos brutales crímenes empiezan a mejorar cuando, al ingresar en prisión, empiezan a realizar tratamientos de forma mucho más controlada. Esto podría llegar a facilitar su reinserción, la meta que, al menos oficialmente, busca nuestro sistema penitenciario.

El caníbal de Ventas

Fue a principios de 2019 cuando el caso del asesinato y descuartizamiento por parte de Alberto Sánchez Gómez de su madre Soledad en un piso del barrio madrileño de la Guindalera conmocionó a toda la sociedad española.

La historia del Caníbal de Ventas, Alberto Sánchez Gómez, es la historia de un desequilibrio mental continuado y de varias denuncias previas, ya que tenía una orden de alejamiento vigente por entonces respecto a su madre a consecuencia de malos tratos hacia ella. Además, ya entonces acumulaba hasta doce antecedentes policiales, la mayoría precisamente por pegar a su progenitora.

Alberto Sánchez con su perro, al que confesó haberle dado trozos de su madre asesinada. /Instagram

Pero lo que nadie esperaba fue el fatal desenlace. Fue, tras ser detenido por la Policía, cuando confesó que había matado a su madre Soledad Gómez, de 66 años, y que se había comido parte de ella junto a su perro. El detenido dijo ante los atónitos agentes que había “troceado” a su progenitora y había guardado muchos de los trozos en varios tapers repartidos por toda la casa. Según los agentes que entraron en la casa, “no olía a nada y la actitud del sospechoso era fría y no mostraba nerviosismo”.

La detención se produjo el 20 de febrero de 2019, después de que una amiga de la fallecida se dirigiera a la Oficina de Denuncias y Atención del Ciudadano del madrileño distrito de Salamanca, el mismo en el que ocurrieron los hechos, y comunicara que “llevaba alrededor de un mes sin ver a su amiga” y que se “temía lo peor”.

El presunto agresor llevaba días conviviendo con aparente normalidad con el cadáver de su madre, presuntamente asesinada por él mismo, ya que acabó admitiendo el crimen a los agentes, a los que les habría revelado detalles escabrosos del suceso, aunque posteriormente en comisaría se negó a declarar. La autopsia determinó que la mujer llevaba muerta varios días. La causa: Problemas psiquiátricos y peleas diarias.

Este joven permaneció detenido durante horas en la comisaría, tras no haber querido declarar en la Jefatura Superior de Policía de Madrid, en el distrito de Fuencarral. En las primeras investigaciones ya se comprobó que el arrestado tenía problemas psiquiátricos desde hacía años y que poseía hasta doce antecedentes policiales por haber maltratado a su madre anteriormente. También consumía drogas y bebía alcohol de manera habitual.

El joven detenido, Alberto Sánchez Gómez, que habría cometido canibalismo comiéndose el cadáver de su madre.

El joven matricida, con "una actitud fría", confesó a los agentes que le detuvieron que él y su perro se fueron "comiendo" a su madre en pedazos pequeños que había guardado en varios táperes, que tenía repartidos por las habitaciones de la casa, como pudieron comprobar los policías. Por ello, la Policía procedió a su detención inmediata, mientras que el Servicio Veterinario de Urgencias se hizo cargo de su perro, de raza ratonero andaluz.

Alberto Sánchez Gómez, huérfano de padre desde hacía años, es el menor de dos hermanos, aunque no mantenía relación alguna con el mayor. Dos días después de su detención Alberto fue ingresado en el módulo de enfermería de la cárcel de Soto del Real, una prisión donde permanece un año después. Allí se le han realizado varios informes psiquiátricos, siempre a instancias de la jueza que lleva la investigación, algo habitual en estos casos.

Instituciones Penitenciarias incluyó al joven en un protocolo antisuicidio tras ser valorado por un equipo de expertos nada más ingresar en este centro penitenciario madrileño. Este protocolo se activa cuando así lo determinan los informes psicológicos y psiquiátricos de un preso con un perfil concreto, como éste, y que tiene riesgo de quitarse la vida.

Sánchez Gómez pasó su primera etapa en prisión en la madrileña Soto del Real. En esta cárcel madrileña parecía no mejorar en nada en su conducta por lo que se tomó la decisión de trasladarle al Hospital Público Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla donde, según ha podido saber Elcierredigital.com se ha sometido un tratamiento que parece que está empezando a da resultados positivos.

Los padres de Godella

Este crimen en 2019, marcó un hito en la crónica negra española. María Gombau y su pareja, Gabriel Salvador Carvajal, querían a sus hijos o eso decían todos los familiares y amigos de la pareja consultados después por los investigadores. Sin embargo, durante la noche del 13 de marzo y madrugada del día 14 mataron a sus dos hijos en la localidad valenciana de Godella. Todavía está por determinar si lo hicieron entre ambos o solo uno de ellos tomó esa decisión y el otro, como mínimo lo encubrió.

La familia al completo.

Amiel tenía tres años y medio. Ichel solo seis meses. La familia de María Gombau ya sospechaba que la pareja estaba inmersa en una espiral de locura y por eso pidieron la intervención de los Servicios Sociales. Pero los niños iban limpios, el mayor estaba matriculado en el colegio, ambos acudían a clases de natación, jugaban en el parque con otros niños, estaban bien alimentados y no mostraban signos de maltrato. Parecía una familia normal. Es cierto que vivían en una casa ocupada, pero tenían luz y agua caliente.

Tres años antes María Gombau y Gabriel Salvador Carvajal ya figuraban en los registros municipales, después de una petición realizada en 2016 por el Juzgado de Instrucción 2 de Paterna para que los servicios sociales de Godella intervinieran en un “conflicto de convivencia vecinal”. Pero esa investigación se paralizó porque la familia dejó temporalmente el municipio.

María Gombau recibía desde 2017 tratamiento psiquiátrico en el centro de salud de Godella, pero eso no constituía por si solo un motivo para retirar la custodia de los niños. La Fiscalía de Menores, la otra vía para retirar la custodia, no recibió una alerta hasta la misma semana del crimen, cuando la abuela materna denunció el caso.

Durante las posteriores investigaciones la Policía supo que Gombau y Gabriel Carvajal hablaban desde hacía tiempo de que el mundo estaba dominado por una secta de pederastas. Pero el proceso se agravó a primeros de febrero, adoptando la pareja los síntomas claros de un brote psicótico, seguramente agravado por el consumo regular de drogas, especialmente marihuana.

María Gombau.

Cuando la Guardia Civil los interrogó por separado, Gabriel se derrumbó y confesó que María esperaba que los niños se reencarnaran en el cuerpo de ella tras matarlos, aunque no supo decir dónde estaban los cuerpos. Tras doce horas de intensa y angustiosa búsqueda, la Guardia Civil halló los cadáveres de los menores. María había decidido colaborar e indicó a los agentes del Grupo de Homicidios dónde había enterrado a sus hijos tras encontrarlos ya muertos, según la primera versión de la madre.

A mediados de febrero, Gabriel Salvador, el padre, fue despedido del trabajo por su impuntualidad. Y María llamó al colegio para dar de baja al niño, porque se iban del pueblo, según explicó. En el centro escolar les respondieron que tenían que ir a tramitar la baja personalmente. Ante la falta de respuesta el colegio llamó en dos ocasiones a la madre para saber qué ocurría con ese trámite y ésta les respondió que estaban con la mudanza y no tenían tiempo. Evidentemente era mentira.

Antes de todo lo ocurrido hubo varios "avisos" que inquietaron a la familia de Godau. El 17 de febrero, María, que dormía esa noche en casa de su madre, tomó a la bebé en brazos durante la noche y estuvo durante varias horas caminando con ella por los campos y caminos de Rocafort. Uno de los parientes encontró a la joven y a la niña tras recorrer con su moto la zona. Este episodio no fue comunicado a la Fiscalía de Menores.

Un día después, el 18 de febrero, María repitió el mismo comportamiento. La Guardia Civil de Moncada puso en marcha otro operativo urgente para buscar a la joven antes de que la familia presentara incluso la denuncia por desaparición, pero el dispositivo policial se suspendió poco después cuando aparecieron María y su hija. Como no había ninguna denuncia por maltrato ni sospecha en ese momento de que la madre pudiera hacer daño a sus hijos, la Guardia Civil no informó de esta actuación a la Fiscalía de Menores.

Gabriel Salvador Carvajal. 

El 11 de marzo, tres días antes de los asesinatos una patrulla de la Policía Local de Godella acudió a la casa de campo ocupada por la joven pareja y sus hijos. Otra vez la abuela dio la voz de alarma tras recibir en su móvil un mensaje de whatsApp que le envió su hija: "Me voy a reunir con el Creador", le dijo.

Entonces Gabriel Salvador Carvajal salió con su hija en brazos y habló con los policías, pero estos no detectaron ninguna situación de riesgo para los menores. María restó importancia a su propio mensaje y pidió a los agentes que se marcharan.

La abuela de los niños seguía inquieta y el 13 de marzo el Teléfono del Menor contactó con los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Godella para poner en conocimiento una información facilitada de nuevo por la abuela de los menores. Tras pedir información al centro de salud de Godella y al colegio de Rocafort donde estaba matriculado el mayor de los niños, una trabajadora social abrió un expediente por el posible desamparo de los menores. Ese mismo día la abuela de los niños acudió al juzgado de guardia de Valencia para denunciar el riesgo que corrían sus nietos. Ya era demasiado tarde.

El asunto está aún pendiente de juicio y todo parece indicar que quien peor se encuentra en la madre de los niños, María Gambau, ingresada en la Prisión de Picassent (Valencia). Desde esta prisión envío una estremecedora carta a su marido.  “Perdóname por no haber sabido cuidar de nuestra familia sagrada y protegeros como os merecíais vosotros. Yo solita traje esta desgracia y la oscuridad a nuestras vidas. Perdóname por cómo fui, por el amor que nos mataron. Yo estaba más implicada en entender el mal de este mundo. TE AMARÉ HASTA EL INFINITO. TU ROSA CON ESPINAS”, escribía.

La médico que acabó con la vida de tres personas

A las 14.20 horas del 3 de abril de 2003 la médico Noelia de Mingo, mientras se encontraba en la sala de control 43 de la Fundación Jiménez Díaz, se levantó de la mesa de trabajo en la que se hallaba y asestó cinco puñaladas a la médico residente Leilah E.O., causándole heridas que le provocaron la muerte.

Noelia de Mingo en una imagen reciente. 

Acto seguido, agredió a María A.V., a la que cortó el cuello, a Belén A.S., a Carmen F.C., que recibió tres cuchilladas, y a María Pilar P.M., que resultó policontusionada. Noelia de Mingo prosiguió su ataque, saliendo al pasillo del hospital, donde se encontraba hablando por teléfono Jacinta G. de la L., quien recibió 9 puñaladas mortales.

A continuación, se encontró con Félix V.A., un hombre de 76 años de edad que se acercó a hablar con la procesada y que recibió a cambio multitud de cuchilladas en zonas vitales, hecho que le provocó heridas que le causaron la muerte.

La cruzada homicida continuó con la agresión a Carmen L.A. y a Carmen M.L. Antes de ser reducida por los celadores, De Mingo se enfrentó a Cristina T.C., quien recibió al menos una puñalada en el hemitórax derecho.

Estos hechos fueron presenciados por las auxiliares de clínica María Lucía C.S., Esperanza G.R y Dolores O.G., que a día de hoy padecen, entre otras cosas, estrés postraumático, trastorno depresivo y trastorno adaptativo.

En 2003.

Finalmente, la Audiencia Provincial de Madrid absolvió penalmente a de Mingo ya que el Tribunal estimó la eximente completa de enajenación mental por parte de la acusada. Sin embargo, la condenó a permanecer 25 años en un centro psiquiátrico penitenciario y no podrá salir del mismo sin ser valorada judicialmente. La Fundación Jiménez Díaz fue declarada como responsable civil al quedar probado que habían tenido quejas por el comportamiento de Noelia de Migo. La doctora pasó 11 años en el Centro Psiquiátrico penitenciario de Foncalent (Alicante) salió en libertad y está bajo tratamiento ambulatorio y cada 15 días tiene que presentarse a controles. Hoy está bajo la tutela de su madre con la que vive en un pueblo de Madrid y está estudiando idiomas con la idea de dedicarse a la edición literaria.

Mister España, el último caso

Por ahora el último crimen conocido por una persona con problemas psicóticos es del joven Vicente Hernández, modelo que llegó a alzarse en 2017 con el título de Mister España Pacific World.

Un portavoz de la Jefatura de Policía Nacional del distrito madrileño de Chamberí informó oficialmente de que agentes de ese cuerpo detuvieron el sábado 21 de junio a este joven, de 25 años de edad, como consecuencia de la muerte de su padre en el número 8 de la calle Gaztambide. Según la versión policial, todo apunta a que el supuesto homicidio se produjo después de que se hubiera producido una fuerte discusión entre ambos, que al parecer no fue tanta, sino que el padre habría intentado evitar que su hijo se autolesionase y habría fallecido víctima de las heridas propiciadas durante el forcejeo.

Los hechos se produjeron sobre las 22.40 horas, cuando, en el transcurso de una riña entre padre e hijo, este último se abalanzó sobre su progenitor con un arma blanca y, en apariencia, le asestó varias cuchilladas. Fue una vecina de ese inmueble la primera que alertó al teléfono de emergencias 112 y relató la supuesta agresión mortal que había contemplado desde la ventana de su inmueble.

El modelo tras ser detenido no pasó por dependencias policiales porque fue trasladado directamente al Hospital Clínico San Carlos donde fue sedado. Posteriormente fue evaluado psicológicamente por los facultativos. El Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid decretó este martes el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de Vicente Hernández Rodríguez.

Vicente Hernández.

Al parecer Vicente padeció su primera crisis a los 21 años cuando el Servicio Murciano de Salud emitió el siguiente diagnóstico: “Trastorno psicótico agudo bipolar”. Los facultativos detallaron que el joven padeció “un episodio maniaco con síntomas psicóticos, con predominio de ideas delirantes”.

El 27 de mayo de 2017 no pudo ganar el certamen Pacific World y todo ese estrés salió en el viaje de vuelta: En pleno vuelo entre Perú y Madrid padeció un brote psicótico en el que trató de quitarse la vida. Este diario ha podido saber que empezó a gritar en el avión: “¡Soy Dios!”. Nada más aterrizar en el aeropuerto de Barajas fue trasladado al Hospital Ramón y Cajal donde permaneció ingresado antes de regresar con su familia a Lorquí.

Solo unos días después, el 3 de junio de 2017, la pesadilla se repitió: “Trastorno bipolar en fase maniaca, con tendencia a la autolisis (suicidio)”. Este brote fue uno de los más duros porque Vicente permaneció ingresado quince días en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Morales Meseguer de Murcia.

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