04 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Pretendió deshacerse de las extremidades para ocultar el cuerpo en un agujero y será juzgada en breve por un jurado popular

Ana julia intentó descuartizar el cuerpo del pequeño Gabriel antes de su detención

Ana Julia Quezada
Ana Julia Quezada
La parte de la investigación que sigue bajo secreto de sumario contiene la información más delicada del crimen del pequeño Gabriel, donde se informa del intento de Ana Julia Quezada por descuartizar al menor asesinado

Después de la detención y primeras declaraciones de Ana Julia Quezada por el crimen del pequeño Gabriel, se levantó el secreto de sumario sobre las actuaciones recogidas en más de 1.500 folios. Pero de todos esos folios, hay 17 que siguen ocultos con esta medida judicial. Se trata de las hojas que recogen la información más delicada relacionada con el caso y los comportamientos más maquiavélicos de la presunta asesina.

Según las informaciones que recabó la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil), Ana Julia presuntamente habría intentado descuartizar el cuerpo del niño para poder enterrarlo en el hoyo que había cavado. Pero, a pesar de que Ana Julia hubiera elaborado un “macabro plan criminal” -en palabras del juez instructor-, la presunta asesina cometió varios fallos que acabarían por descubrirla. Uno de ellos fue el error de cálculo al cavar el hoyo en la tierra para esconder el cuerpo del menor. Al darse cuenta de que el espacio era insuficiente, intentó tomar medidas más drásticas. Así, Ana Julia trató de seccionar las extremidades del niño con un hacha, pero debido a su incapacidad para cortar el antebrazo desistió. Fue entonces cuando presuntamente cortó una de las muñecas del cuerpo del niño fallecido. Posteriormente, trasladó el cuerpo al garaje de la casa para continuar con su propósito, pero ya sería tarde.

Según el sumario de la investigación al que ha tenido acceso El Cierre Digital, la UCO colocó micrófonos en el vehículo de Ana Julia. Supuestamente, los micrófonos recogen las grabaciones de audio en las que Ana Julia Quezada increpaba con graves descalificaciones al pequeño Gabriel. Estas informaciones sobre el asesinato de Gabriel son consideradas como las más sensibles en torno al caso y por ello aún siguen en secreto de sumario.

Será juzgada por un jurado popular

El magistrado que lleva la causa, Rafael Soriano, ha determinado que la que fuera pareja sentimental del padre del menor y autora confesa de su muerte violenta sea juzgada a través de un jurado popular. Se espera que el juicio de comienzo para finales de este año.

Tanto el Ministerio Fiscal como todas las partes personadas en el procedimiento, incluida la acusación popular que ejerce la Asociación 'Clara Campoamor', están citadas a la comparecencia señalada para el día 17 este mes. En su transcurso, la fiscal tendrá el primer turno de palabra y las partes acusatorias serán las que continúen para concretar la imputación contra Ana Julia. El magistrado Rafael Soriano, oirá después a los letrados de la defensa. En sus intervenciones, todas las partes podrán solicitar las diligencias de investigación que estimen oportunas.

Patricia Rodríguez y Ángel Cruz, los padres de Gabriel

La Fiscalía, por su parte, solicitó una diligencia pericial para la evaluación del estado psicológico en el que se encuentran Patricia Ramírez y Ángel Cruz, los padres del menor, por las posibles secuelas sufridas tras la pérdida de su hijo que hayan podido quedar tras el proceso que han atravesado desde la desaparición de Gabriel.

Soriano también ha librado oficio a la Guardia Civil para que informase del coste total del dispositivo de búsqueda con el objetivo de sumar la cuantía a la cifra que se establezca como responsabilidad civil. El operativo de búsqueda movilizó a 1.500 profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como de las unidades de emergencias y a 2.600 voluntarios en el rastreo de Las Hortichuelas, Las Negras, Rodalquilar y otros puntos del entorno del parque natural Cabo de Gata-Níjar. En concreto, las labores giraron en torno a 40 zonas y se extendieron a unos 400 puntos "especiales" como balsas y pozos.

Ana Julia elaboró un “macabro plan criminal”

"Resulta presuntamente incuestionable la participación" de Quezada en la muerte del menor y su comportamiento "se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen" sostiene el magistrado Soriano. Además, indica que, como parte de ese "macabro plan criminal", intentó elaborar una coartada haciendo trabajos de pintura en la finca de Rodalquilar (Níjar). El juez apunta también que "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño", al que se llevó "mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar".

De la misma manera, Soriano asegura que Ana Julia "Mantuvo el engaño a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte", con el propósito de "despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda" hasta encontrar el "momento" de poder "hacer desaparecer el cuerpo".

Continúa diciendo que la presunta asesina "aprovechó un momento temporal en que sabía que iba a estar a solas con el niño", y destaca que enterró su cuerpo sin vida en un "hoyo que previamente había hecho con una pala".  Luego quiso deshacerse del cadáver en un invernadero de acuerdo con las escuchas acordadas por el juzgado instructor y cuyo contenido está en una pieza separada.

El magistrado concluye la argumentación indicando que "Las pruebas revelan, presuntamente, una falta de sentimientos y humanidad que ella misma ha calificado, que, de ser ciertas, serían de pura crueldad". Así, determina que existen "abrumadoras pruebas contra ella" no solo "porque ella misma ha reconocido el luctuoso suceso" sino también por las intervenciones acordadas judicialmente y a las pruebas recopiladas por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Ana Julia fue detenida en la entrada de un garaje comunitario de la Puebla de Vícar, un pueblo que se encuentra a más de 75 kilómetros de la pedanía de Las Hortichuelas. Allí, la interceptaron al volante de un vehículo en el que transportaba el cuerpo sin vida de Gabriel en el maletero. El operativo de búsqueda del menor duró 13 días, durante los cuales los padres del menor protagonizaron una multitudinaria concentración en la capital almeriense para reclamar la devolución de su hijo, pensando que podía estar retenido. Cuando encontraron el cuerpo del niño y le realizaron la autopsia, descubrieron que había fallecido por asfixia mecánica el mismo día de su desaparición.

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