24 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Se trata de comprobar si hay contradicciones en las versiones dadas por el entorno del principal y único sospechoso del asesinato

Caso Déborah Fernández: Cuatro nuevas declaraciones a escasos meses de prescribir su crimen

Déborah en una foto familiar.
Déborah en una foto familiar.
Este viernes 23 de abril de 2021, a las 9:00 de la mañana, comparecerán 4 testigos de vital importancia en el Juzgado número 2 de Tui (Pontevedra) por el de asesinato de Déborah Fernández-Cervera en 2002. Alguno de estos testigos no declararon en sede Policial, pero algunas contradicciones entre ellos y el principal y único sospechoso hasta ahora, ha determinado que sean llamados por la jueza instructora para aclarar algunas cuestiones.

Tras casi 19 años de instrucción y a casi un año de la prescripción del delito, la familia de Déborah Fernández-Cervera sigue con un enorme malestar por la lentitud del procedimiento y la falta de interés por parte de Fiscalía, tal y como ha declarado frecuentemente la familia de Déborah.

El equipo de profesionales que acompañan a esta familia, ha presentado en los últimos meses numerosos informes que a día de hoy todavía no se han tenido en cuenta en la instrucción del caso: “Solo esperamos que al demostrar que Deborah fue asesinada sea un revulsivo en la causa y por fin empiecen a darle el trato que merece tras 19 años de espera. Confiamos que sepan compensar la desidia con la que fue tratado estos 19 años y que a partir de ahora se involucren en agilizar los plazos con el ánimo de aplicar la Justicia que tanto necesitamos”, ha dicho la familia en un comunicado.

La declaración de estos cuatro testigos se enmarca en un auto anterior dictado por el juzgado instructor que ya se había interesado por estas nuevas declaraciones, a petición de la familia de la víctima, al admitir en uno de sus autos la existencia de estas contradicciones entre testigos: “La contradicción es cierta, los hechos que se investigan son graves y la investigación muy dificultosa, máxime dado el tiempo transcurrido, por ello considera la Sala que la duda suscitada justifica, en las circunstancias expuestas, agotar la posibilidad y, consecuentemente, admitir la diligencia interesada”, es decir, estas nuevas declaraciones.

Nueva campaña iniciada por la familia de Déborah Fernández-Cervera.

Además, esta misma semana el juzgado instructor ya ha resuelto a favor de que la empresa Lazarus Tecnologic perite y analice el ordenador de la joven fallecida, desde que en septiembre de 2020 se solicitase tal acción por parte de los letrados de la familia.

Esta diligencia también ha estado rodeada de polémica, ya que ese disco duro fue incluso enviado a Madrid y devuelto al Juzgado sin éxito, a pesar de lo cual la jueza lo mandó de nuevo a la Guardia Civil que recomendó a Lazarus Tecnologic. Ésta es la empresa privada que ya seleccionó la familia por su colaboración con la Guardia Civil en casos como el de Diana Quer. En un escrito del pasado 16 de marzo los abogados de la familia volvieron a pedir que se les entregase el disco duro para que fuera Lazarus Tecnologic quien proceda a su examen lo antes posible, pues el tiempo es un facto decisivo en esta causa.

Asimismo, con motivo del 19 aniversario del asesinato de Déborah la familia está promoviendo que se inunden las redes sociales con un cartel diseñado para este fin.  “Nos encantaría que el 30 de abril todo el que quiera apoyar la causa suba esta foto a su perfil de Redes Sociales (Facebook, Instagram, Twitter, Whatsapp), tan solo quedan 365 días de lucha y necesitamos más apoyo que nunca , debemos mostrar que Déborah somos muchos”, explican.

Frente al reiterado argumento de la instructora y de la Fiscalía de no aceptar declaraciones de testigos que “ya lo habían hecho en sede policial”, la Sala señala que ese argumento “no puede estimarse”.

Diecinueve años después de los hechos

El 30 de abril de 2002 era un día normal para Déborah Fernández, fue a clase de Diseño Gráfico, pero salió antes porque se sentía mal. Déborah, viguesa de 22 años, se fue desde clase a su casa en la avenida Atlántida de Alcabre y a mediodía acudió a la peluquería. Después de comer, por la tarde, salió a correr por la playa de Samil, se encontró con su prima e hicieron juntas parte del recorrido, a la altura del puente de Langares se despidió de ella, le dijo que no iba a salir aquella noche, que iba a alquilar "Amelie" en el videoclub.

A las nueve menos cuarto de la noche fue vista por última vez en la zona de Alcabre, cuando un conocido, supuestamente, se cruzó con ella, a 500 metros de su casa. Diez días más tarde, el 10 de mayo, una vecina, Adelaida, que paseaba a su perro por O Rosal, encontró su cuerpo, a más de 40 kilómetros de Vigo. La joven estaba a tres metros del arcén de la carretera, desnuda y medio tapada con ramas de acacia, acostada de lado, con piernas y brazos flexionados. Depositaron el cuerpo con cuidado, con mimo, porque no había señales de arrastre del cadáver sobre el suelo.

Rosa Fernández, hermana de Déborah, lleva 19 años pidiendo justicia.

La autopsia desveló que la joven había muerto entre seis y nueve días antes, incluso el mismo día de su desaparición. Cuando murió estaba vestida y así estuvo al menos durante doce horas después de su muerte. Luego desnudaron su cuerpo y lo lavaron. Los informes también arrojaron que Déborah permaneció en un lugar frío y oscuro, quizás una cámara frigorífica o un sótano, hasta que fue depositada en la cuneta por su presunto asesino o un cómplice.

El cuerpo no tenía signos de violencia ni de agresión sexual. La hipótesis más fiable fue la muerte por sofocación con un objeto blando, que no habría dejado signos violentos. Junto al cadáver se dejaron pistas falsas, como un preservativo usado, un pañuelo de papel y un cordón verde bajo el cuerpo. También se hallaron restos de semen y ADN, que parecían pruebas fiables para encontrar al autor. Durante años los investigadores siguieron estas pistas que luego resultaron ser falsas, se hicieron cientos de pruebas, entre ellos al principal sospechoso, un joven que había sido novio de la chica. Pero no se consiguieron resultados positivos.

Los investigadores finalmente descubrieron que la escena era ficticia, un escenario montado para hacer creer en el móvil sexual. El autor incluso introdujo semen artificialmente en la vagina de la joven, ya muerta. Los forenses determinaron que esa es la única explicación a que se conservara ese fluido diez días después del fallecimiento. Hasta cinco grupos policiales de trabajo pasaron por el caso sin poder llevar al asesino ante la Justicia. Diecinueve años más tarde la familia, los investigadores contratados y el Juzgado tratarán de arrojar luz sobre un crimen sin resolver.

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