25 de febrero de 2021
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FIN DE SEMANA

Detuvieron el vehículo en plena nevada en la plaza de Colón porque comprobaron que el propietario no poseía carnet de conducir

Así encontró la Policía Municipal 159.000 euros en el asiento trasero de un coche en el centro de Madrid

Exclusiva La Policía encontró mucho dinero dentro de la bolsa de lona.
La Policía encontró mucho dinero dentro de la bolsa de lona.
Una patrulla de la policía municipal sorprende en el centro de Madrid a un individuo con una bolsa de deporte repleta de fajos de billetes y al ser incapaz de justificar su origen ni destino el dinero termina en una cuenta del Banco de España.

Eran poco más de las 21:35 del pasado viernes 15 de enero, y un vehículo que circulaba solitario entre la nieve acumulada en las cercanías de la madrileña Plaza de Colón llamó la atención de un coche patrulla de la unidad de Centro Norte de la Policía Municipal de Madrid. Los policías guiados por su olfato consultaron en su tableta los datos del vehículo descubriendo que el propietario del coche no se había sacado el carnet de conducir.

Los policías siguieron al vehículo unos metros constatando que su presencia ponía cada vez más nervioso al conductor y ante una serie de maniobras extrañas decidieron adelantarlo hasta ponerse a su misma altura y entablar una breve conversación con el ocupante del coche. El hombre les admitió que el vehículo no era suyo, sino de un familiar, y fue incapaz de dar una respuesta lógica a los agentes sobre el lugar al que se dirigía. Terminó estacionando a un lado de la calzada a petición de los policías que ante el estado de nerviosismo creciente del sujeto se lanzaron al registro del coche.

159.000 euros bajo el asiento del conductor

Bajo el asiento, escondida, hallaron la bolsa que pueden ver en esta imagen exclusiva en elcierredigital.com. Una bolsa de deporte negra, de lona, que como se puede observar en la imagen, en su interior guardaba decenas de fajos de billetes pequeños, modo habitual de trasladar el dinero los delincuentes. Allí mismo le preguntaron por la procedencia de los billetes, que sumaban la elevada cifra de 159.000 euros, pero el conductor enmudeció durante unos minutos.

El dinero dentro de la bolsa de lona.

Lo primero que dijo el conductor a los policías fue que llevaba ese dinero para pagar unas facturas que debía y lo llevaba escondido bajo el asiento por seguridad, con la intención de evitar cualquier robo o pérdida. Las explicaciones no convencieron a los policías que continuaron con la conversación, mientras el conductor dijo recordar que en realidad el dinero no era para pagar facturas sino el fruto de sus ahorros que pretendía ingresar en alguna entidad bancaria. El problema es que a las 21:35 horas de un viernes no hay muchos bancos abiertos, ante lo que el conductor relató que lo haría al día siguiente. Visto que sus explicaciones no convencían a los policías, el conductor se decidió por dar una nueva versión, ésta ya la definitiva, de por qué circulaba a esas horas con tal cantidad de billetes encima. La tercera explicación fue que el dinero era para comprar un piso, y como a la tercera va la vencida los agentes ante la falta de pruebas de esta última versión decidieron requisar el dinero y poner el caso a disposición judicial.

Lo que desconocía el presunto propietario del dinero es que en España la Ley prohibe entrar o salir del país con más de 10.000 euros, y también circular con más de 100.000 euros encima, como era el misterioso caso del sujeto detectado por los policías municipales. Y como el sospechoso no había notificado previamente a la Agencia Tributaria que iba a circular con esa cantidad por el interior del país, tal y como exige la Ley, los policías requisaron la montaña de billetes al conductor. “La no realización de esta declaración obligatoria previa al SEPBLAC ( Servicio Ejecutivo para la Prevención del Blanqueo de capitales) o la falta de veracidad en los datos aportados para justificar dicha cantidad provocará que los policías o agentes de aduanas confisquen el dinero o medios de pago que se encuentren, menos el mínimo de subsistencia” establece la Ley.

Así que los policías municipales requisaron 152.000 euros de los 159.000 que portaba el hombre y lo ingresaron en una cuenta del Banco de España hecha a tal efecto y allí reposa ahora esa montaña de dinero que circulaba entre la nieve el pasado viernes, hasta que su presunto dueño acredite el origen de esos fondos, sin librarse de una futura investigación de los agentes anti-blanqueo del SEPBLAC. Los otros siete mil se los dejaron porque la ley impide que se le requise todo el dinero.

“No suele ser habitual encontrarnos con semejantes cantidades de dinero en la calle, pero los ciudadanos deben de saber que te puedes meter en un lío con Hacienda si no justificas esos movimientos”. Otra cosa diferente sería si un ciudadano corriente hubiera encontrado esa bolsa con la misma cantidad de dinero abandonada o perdida en la calle. Frente a los que creen que tienen todo el derecho a quedarse con aquello sin dueño momentáneo, la Ley advierte que estarían siendo culpables de un delito de apropiación indebida.

En el caso en que un ciudadano encuentre una cantidad de dinero huérfana en la calle su deber en llevarlo a una oficina de objetos perdidos y si el dinero alcanza una cifra relevante mejor entregarla en la unidad más próxima de la Policía Municipal o una comisaría de Policía Nacional. Si no cumple con lo especificado por la moral y la Ley, el que se queda con el dinero podría ser condenado por apropiación indebida con una multa de tres meses en el caso de que la cantidad de dinero “encontrada” no supere los 400 euros. Si la cantidad supera el límite de los 400 se enfrentará a una multa mayor.

En cambio, para la gente de bien que encuentra un maletín con dinero en la calle, la Ley prevé una recompensa por su buen hacer. En concreto, si el dueño del dinero aparece y justifica su propiedad, los que lo encontraron tendrán derecho a que se les recompense con una décima parte si es una cantidad menor, y con una vigésima parte si la cantidad es relevante. En caso de que el dueño no reclame su dinero, la recompensa puede ser mucho mayor, ya que si en dos años nadie reclama “el tesoro” este se entregará a la persona que lo encontró.

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