05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El 11 de noviembre de 1997 el empresario Manfred Meisel, su hijo y una empleada murieron al recibir dos tiros en la cabeza y aún hoy no hay culpables

Crimen del ‘Rey de la Cerveza’: Veinticinco años del asesinato que conmocionó a Mallorca

El Cierre Digital en
/ Manfred Meisel, 'Rey de la cerveza' en Mallorca.
Han pasado 25 años desde que sucedió el crimen del ‘Rey de la Cerveza’ en Mallorca. El suceso tuvo lugar la noche del 11 de noviembre de 1997 aunque los cuerpos del empresario alemán Manfred Meisel, de su hijo de 8 años y de una empleada no fueron encontrados hasta el día siguiente. Murieron de dos tiros en la cabeza y, a pesar de las investigaciones llevadas a cabo, el caso se considera cerrado sin un culpable para el triple crimen que conmocionó a los mallorquines.

La noche del 11 de noviembre de 1997 se produjo un crimen que conmocionó a la sociedad mallorquina. Aquel día fallecían el empresario alemán Manfred Meisel —conocido popularmente como el 'rey de la cerveza'—, su hijo de ocho años y una empleada. Han pasado 25 años y el caso está cerrado, lleno de incógnitas y sin encontrar a un culpable.

Manfred Meisel se ganó el apodo debido a la popularidad que alcanzó la emblemática cervecería de la que era propietario: el Bierkönig. El local estaba abierto las 24 horas y tenía a los alemanes como principales clientes de un negocio que hizo que el empresario alemán amasase una gran fortuna hasta el día de su muerte. Tenía 49 años cuando encontraron su cuerpo sin vida el 12 de noviembre de 1997.

La misteriosa muerte del 'rey de la cerveza'

A pesar de que los cuerpos de las tres víctimas fueron hallados un día después, los sucesos que llevaron al trágico desenlace se iniciaron la noche del 11 de noviembre. Además de su conocida cervecería, Meisel tenía una finca —situada al lado de su casa, con la que estaba conectada— en la que criaba aves exóticas. Fue allí donde se encontraron los cuerpos de la empleada y del empresario alemán. El tercero de ellos, el de su hijo, estaba en su habitación dentro del chalé.

A pesar de haber muerto en diferentes localizaciones, la muerte de todos ellos fue idéntica: dos disparos en la cabeza procedentes de la misma pistola. La importancia de uno de los fallecidos, así como la brutalidad del crimen, llevaron a las autoridades a iniciar una ardua investigación.

Bierkönig en la actualidad, Mallorca.

Una de las primeras teorías que se barajaron, debido a su naturaleza de empresario, era que el móvil del asesinato fuese el dinero. Pero esta teoría rápidamente fue descartada ya que los asesinos no habían entrado para robar. Así lo demostraba el dinero que permanecía en el pantalón del alemán, en la mesilla de la habitación de su hijo y en la caja fuerte del chalé.

Ante estas circunstancias, las autoridades investigaron en el pasado del rey de la cerveza otro motivo que pudiera explicar su muerte. Tras más de 300 personas interrogadas, concluyeron que el empresario no tenía enemigos. La escasa seguridad de la que disponía demostraba que tampoco era necesaria una muerte para poder robarle.

Caso cerrado sin culpables

El análisis forense del crimen intentó averiguar cómo se había ejecutado el asesinato para poder establecer un posible móvil y se llegó a la conclusión de que fueron dos los asesinos que entraron aquella noche a la casa, concretamente, lo hicieron por el edificio en el que se encontraban las crías de pájaros. Sin embargo, parecía que no tenían intención de matar, ya que la empleada fue amordazada.

Este fue el único cuerpo que fue encontrado con signos de violencia antes de su muerte, por lo que los forenses establecieron que, probablemente, la primera persona que murió fue el niño de ocho años. La causa podría haber sido que se sobresaltara al ver a los intrusos y uno de ellos le matara.

Después de haber matado al niño, el informe establecía que los asesinos se habrían llevado un almohadón de la habitación —que tenía sangre del menor—, que fue utilizado como silenciador para acabar con la vida de las otras dos personas. “Quizás lo que iba a ser un robo terminó en un asesinato, y los asaltantes improvisaron: decidieron no dejar testigos y abandonar el lugar”, explicaban.

Manfred Meisel con uno de sus pájaros.

Sin embargo, con el robo descartado desde el principio, se llegó a barajar la posibilidad de que fuera Diana Ritter, la segunda esposa de Meisel, una de las implicadas. La mujer, ligada al mundo de la noche, estaba embarazada la noche en la que el empresario alemán murió, pero era conocido que tenía por amante a Sven Holder, uno de los hombres de confianza de Meisel en su conocido negocio.

Aunque se llegó a investigar la posibilidad de que hubieran ordenado el asesinato, no hubo pruebas al respecto. Diez años después del crimen se llegó a tomar declaración a Holder, ya que habría confesado mientras estaba borracho, supuestamente, la autoría del crimen. La falta de pruebas hizo que Holder no fuese inculpado.

Después de 25 años del crimen del 'rey de la cerveza' el caso sigue cerrado y sin culpables por la muerte de estas tres personas. Sin embargo, todavía hay algunos que afirman que existen cabos sueltos que podrían conducir a los presuntos asesinos.

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