30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil descarta la implicación de uno de los tres investigados y busca un vehículo azul del que se encontró pintura donde murió la joven

Nuevas claves del 'caso Esther López': Fue atropellada a baja velocidad y el autor movió su cuerpo en las horas siguientes

Exclusiva Esther López.
Esther López. / Fallecida por un atropello en Valladolid.
La Guardia Civil progresa lentamente en la resolución del caso de la muerte de la joven Esther López. No fue un gran impacto, fue atropellada a una velocidad no demasiado alta, pero lamentablemente el choque le fracturó la cadera y desató un shock hipovolémico que terminó con su vida. El autor o autores desplazaron el cuerpo de la víctima en las horas siguientes al atropello. Hasta ahora, dos hombres de su entorno permanecen como investigados, mientras se descarta la participación de un tercero.

La Guardia Civil progresa lentamente pero con paso firme en la investigación para encontrar al responsable o responsables de la muerte de la joven de Valladolid, Esther López. Según fuentes judiciales, y siempre pendientes de que un nuevo dato de un giro a la investigación, la principal y única hipótesis de los investigadores es que alguien atropelló a Esther López la madrugada del día 13 de enero.

Los investigadores creen que Esther sufrió un impacto lateral en la cadera por un coche, que esa madrugada circulaba en dirección al pueblo de Traspinedo como la víctima. Un impacto que no fue a gran velocidad –según ha podido saber elcierredigital.com– y por lo tanto, pudo no provocar daños visibles en la carrocería del vehículo, lo que haría mucho más difícil su localización. Sin embargo, el choque le fracturó la cadera a la víctima y le provocó un shock hipovolémico que terminaría matándola.

La Guardia Civil halló pintura azul en las ropas de Esther

Tras el hallazgo del cadáver de Esther el pasado 5 de febrero –23 días después de su desaparición– en una cuneta de una de las carreteras de acceso al pueblo, la Guardia Civil no ha escatimado en la realización de pruebas y reconstrucciones en las que también ha contado con la ayuda de los especialistas en investigaciones de accidentes de tráfico, el ERAT.

Los guardias de criminalística también se aplicaron sobre el terreno donde se encontró el cuerpo de Esther y hallaron pintura azul en las ropas de la víctima. No se considera aún un hallazgo determinante, porque podría haberse adherido en otras circunstancias diferentes a las del atropello, pero sí ha hecho que los guardias se apliquen en la búsqueda de un vehículo de color azul, un SUV o una furgoneta, que encaja con la altura a la que la víctima recibió el golpe.

En la zona donde se halló el cuerpo de Esther, se recogieron varias muestras y objetos que podrían haberse desprendido de un atropello, o de la presencia de terceras personas. Sin embargo, los expertos aún no tienen la certeza de que el atropello de Esther hubiera tenido lugar exactamente en el lugar en el que se halló el cuerpo, o en la zona más cercana.

Los investigadores también están volcados en analizar, clasificar e investigar la montaña de datos que han conseguido recopilar en estas semanas de trabajo, empezando por intentar filtrar los datos de las antenas de telefonía para averiguar cuantos vehículos pasaron esa madrugada por la zona donde se encontró el cadáver de Esther, y cuánto tiempo permanecieron allí. Lentos pero firmes, los guardias tienen por delante un trabajo descomunal en el que se aplican con la obsesión de no finalizar hasta que hallen y detengan a los responsables de la muerte de Esther.

Concentración en Traspinedo por la muerte tras el atropello de Esther.

La hipótesis más sombría de los guardias, según fuentes judiciales, es que el autor o autores del atropello abandonaran a Esther herida a su suerte en ese lugar. Se trata de un delito de omisión del deber de socorro, agravado penalmente por las recientes modificaciones legales. Sin descartar el atropello intencionado, a los guardias les encaja que la embestida fuera accidental, ya que el autor abandonó junto a Esther su mochila y su teléfono móvil, recogido tan solo a unos metros del cuerpo.

No se descarta que se moviera el cuerpo

La hipótesis principal es que, antes de que pasaran 20 horas del atropello, alguien movió el cuerpo de Esther a la zona donde se halló el cuerpo, dejándolo en la cuneta. No descartan, incluso, que el autor o autores lo hubieran movido desde el lugar del atropello, mucho más alejado, hasta la cuneta, para dificultar el hallazgo de pruebas por parte de la Guardia Civil.

Lo que sí está descartado es que ocultaran el cuerpo de Esther durante días como algunos han apuntado. Las pruebas confirmaron desde el primer momento que el cadáver de la víctima llevaba semanas en el lugar donde se halló, así lo demostraban sus ropas, las huellas del tiempo y la fauna en su cuerpo. De hecho, entre las múltiples indagaciones de la Guardia Civil, los investigadores han medido si era posible pasar por la zona sin ver el cuerpo de la víctima, y han determinado que a más de diez metros de la cuneta era prácticamente imposible divisar el cadáver de Esther.

Eso explicaría el por qué no se halló antes el cuerpo a pesar de los esfuerzos de la Guardia Civil, más centrados en buscarla apoyándose en las declaraciones de los testigos e investigados y en los posicionamientos de los teléfonos. No es la primera ocasión en que en una búsqueda de personas se pase cerca del cuerpo de los desaparecidos sin conseguir descubrirlos, tal como ocurrió recientemente en el caso del asesinato de la joven Laura Huelmo, en Huelva.

En este momento sólo hay dos investigados

Mientras la investigación sigue clasificando y desbrozando todos los datos que han conseguido reunir, especialmente de telefonía, no han perdido de vista a los tres sospechosos iniciales del caso.

En este momento, hay dos investigados por la desaparición y posterior fallecimiento de Esther. Uno es Ramón “el manitas”, detenido y posteriormente puesto en libertad por el juez instructor, sobre el que todavía pesa la condición de investigado y la prohibición de salir del territorio nacional. Hace unos días, el juez rechazó el recurso del sospechoso con el que pretendía que se le retirara la condición de investigado.

Fueron los otros dos hombres que vieron a Esther con vida por última vez los que señalaron a Ramón, y las posteriores declaraciones del propio acusado las que le colocaron en el objetivo de los investigadores cuando comentó que había visto con vida a Esther tras su desaparición. Sin embargo, los registros en profundidad de su vivienda y su coche no han arrojado pruebas hasta el momento. Todo lo contrario, en casa de “el manitas” la Guardia Civil no ha hallado hasta el momento ni un solo rastro de ADN de Esther López y sí de otros hombres.

O. es el hombre que vio por última vez a Esther y el que, pasadas las tres de la madrugada, la llevaba en su coche hasta que, según su testimonio, Esther discutió porque quería prolongar la salida y se bajó del vehículo. Sobre O. también pesa la condición de investigado, aunque el análisis de su vehículo por parte de la Guardia Civil no ha arrojado hasta el momento ningún indicio sospechoso.

Por último, el tercer hombre, alias “Carolo” que viajó junto a Esther esa madrugada en el coche de O. y se bajó del vehículo antes que la fallecida, no figura como investigado en el caso. Tras unos primeros días en que este hombre figuró en el radar de los investigadores, la Guardia Civil le va situando cada vez más lejos del caso en razón de los últimos datos recopilados.

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