23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Según el letrado de la acusación: “Ya no nos sorprende, porque si comparamos esta declaración con las anteriores, no dijo lo mismo nunca"

Detectan contradicciones en el testimonio del investigado por la muerte de Deborah Fernández

Exclusiva
/ Déborah Fernández.
Han tenido que pasar 20 años desde el asesinato de Déborah Fernández para que un juez llame de nuevo a declarar a la expareja de la joven viguesa asesinada en el año 2002. Una declaración en la que el investigado, ahora un empresario muy conocido en Vigo por los negocios de su familia, ha defendido con uñas y dientes su inocencia. Durante su testimonio volvió a caer de nuevo en contradicciones, según el letrado de la acusación.

Después de 20 años desde el asesinato de Déborah Fernández, el juez llamaba de nuevo a declarar a la expareja de la joven viguesa asesinada en el año 2002. Una declaración en la que el investigado, ahora un empresario muy conocido en Vigo por los negocios de su familia, ha defendido con uñas y dientes su inocencia. Durante su testimonio volvió a caer de nuevo en contradicciones que, según el letrado de la acusación, “ya no nos sorprende, porque si comparamos esta declaración con la media docena de veces que ha declarado anteriormente en la Policía, no dijo lo mismo nunca”.

El único sospechoso para la Policía y único investigado en la causa llegó a los juzgados de Tui en silencio, acompañado por su abogado. Este último sí que habló para encararse con la hermana de la víctima. Rosa, aprovechó el momento para decirle al sospechoso del asesinato de su hermana que “era su oportunidad para aclararlo todo”, recordándole un momento pasado hace décadas cuando el ahora investigado le prometió que iba a dar una rueda de prensa para aclarar su inocencia.  El ahora investigado nunca llegó a hacerlo y prefirió guardar silencio. Ante las palabras de la hermana de la víctima, el abogado se encaró con ella a la que le espetó un “calladita, estás mejor”, según ha podido conocer elcierredigital.com.

Ya dentro de la sala, el investigado respondió durante dos horas a las preguntas del juez, el fiscal y su abogado, haciendo uso de su derecho a no contestar al abogado de la familia de Déborah. La familia de la víctima esperaba el momento con ansiedad ya que desde que P.P.S. fue llamado a declarar por un juez al principio de la investigación, no había acudido porque se encontraba fuera de España, según él, por motivos laborales. El caso siguió su curso, la Policía le situó como principal sospechoso en 2010 pero hasta ahora, ningún juez le volvió a llamar a declarar y menos como investigado.

El sospechoso desmiente a los testigos y los datos de telefonía

Y ahora que ha declarado por primera vez en sede judicial, ha vuelto a incurrir en contradicciones, tal y como ha ocurrido en la media docena de declaraciones que hizo ante la Policía durante la investigación. Entre otras cosas, el investigado ha negado que el día de la desaparición de Déborah se hubiera citado con la joven o que hubiera llamado a sus familiares para hablar de ello.

Su declaración choca frontalmente con los testigos del caso que escucharon esas conversaciones, incluso con la peluquera que atendió esa tarde a Déborah y en su día declaró que la escuchó hablar con alguien por teléfono y le dijo que había quedado con esa persona. En declaraciones ante la policía efectuadas anteriormente, el exnovio de Déborah sí admitió haber hablado con ella y con familiares la misma tarde de la desaparición de la chica.

Juzgados de Tui.

No ha sido esa la única contradicción en la que ha incurrido P.P.S durante las dos horas en que ha declarado con firmeza que era inocente y que no tenía nada que ver con la desaparición de Déborah. El investigado también ha negado que la policía le preguntara por el fuerte olor a podrido que emanaba del maletero de su coche en los días posteriores a la desaparición de Déborah, justo antes de que hallaran el cuerpo de la joven a las afueras del pueblo de O Rosal.

Estas afirmaciones son contrarias a lo que declaró en su día la Policía. No era un detalle inocente. Déborah desapareció el 30 de abril de 2020 pero su cadáver se halló diez días después en una cuneta cercana. Alguien transportó allí su cuerpo, recién lavado y envuelto en plástico, junto a dos preservativos usados que nada tenían que ver con el caso, todo para despistar a los investigadores.

Niega que dispusiera de un congelador

Otra parte del interrogatorio basculó alrededor de la posibilidad de que el investigado hubiera podido tener acceso a un arcón congelador donde guardar durante días el cuerpo de la víctima. Mientras el investigado lo negaba, los que conocían el caso recordaban cómo hizo lo mismo ante la Policía hace años, aunque en otra de las declaraciones del caso salió a relucir un arcón congelador en una vivienda de su familia muy cercana al apartamento que entonces tenía el ahora investigado. Durante toda la declaración, P.P.S. ha negado cualquier desfase en las horas de su coartada, incluso introduciendo a una antigua expareja de Déborah en su relato.

El abogado que representa a la familia de Déborah lo resumía de esta forma al término del interrogatorio: “a su abogado no le ha quedado mucho que preguntar, pero yo le hubiera preguntado durante horas para que explicara tantas dudas que tenemos”. Aunque el letrado no quiso adelantar el siguiente paso que podría dar la instrucción, fuentes judiciales ya avanzan a elcierredigital.com que lo lógico sería llamar a todos aquellos con cuyos testimonios se ha contradicho el investigado en su declaración.

La viguesa Déborah Fernández, fallecida en 2002.

Efectivamente, un manto de dudas cubre la desaparición y muerte de Déborah Fernández, que ha estado a punto de prescribir y sólo ha salido adelante gracias a que este último juez declaró como investigado al exnovio de la joven, en gran parte debido a todas las contradicciones que han aflorado durante su media docena de declaraciones. Contradicciones diversas, como cuando en unas declaraciones negaba que Déborah dispusiera de sus tarjetas de crédito y en otras lo admitiera. O cuando declaró que la noche de la desaparición de la joven llegó a estar un tiempo con sus padres, en casa de estos, y posteriormente los padres lo negaron.

Sólo el empeño de la familia de Déborah, con su hermana Rosa a la cabeza, ha conseguido desatascar el caso una y otra vez, hasta el punto de conseguir exhumar el cadáver de su hermana recientemente y que los forenses detectaran que la joven pudo ser asesinada y que no sufrió “una muerte súbita”, como dijo la primera autopsia de hace 20 años.

Aquel primer examen, según la familia de la víctima, llegó a confundir pelos con fibras de plástico y retrasó durante años el avance de las investigaciones. Ahora, la familia ha conseguido extraer el ADN de un varón de las uñas de Déborah y pedirá que se intente reconstruir la muestra, en la medida de lo posible, para llevar a cabo una comparación con la muestra de ADN que en su día entregó voluntariamente P.P.S.

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