16 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

La versión oficial calificó el fallecimiento de Cristina Ortiz como accidente aunque existen ciertas sospechas de que pudo ser presuntamente un crimen

Las aún incógnitas de la muerte de ‘La Veneno’ en el 60 aniversario de su nacimiento

El Cierre Digital en Cristina Ortiz, 'La Veneno'.
Cristina Ortiz, 'La Veneno'.
Cristina Ortiz ‘la Veneno’ falleció en el madrileño Hospital de La Paz el 9 de noviembre de 2016. La madrugada del 5 de noviembre había sido trasladada en estado de coma. Su muerte se cerró como un accidente, aunque ocho años después del fallecimiento, justo cuando la vedette e icono trans hubiera cumplido 60 años, siguen existiendo numerosas incógnitas de un caso que su familia lleva años intentando reabrir para encontrar respuestas.

El 19 de marzo de 1964 nacía en Adra (Almería), bajo el nombre de José Antonio Ortiz Rodríguez, la que se convertiría en un icono trans: Cristina Ortiz, la Veneno. Hoy, habría cumplido 60 años.

La Veneno fallecía el 9 de noviembre de 2016 en el Hospital de La Paz de Madrid, con 52 años y tres días después de haber ingresado en estado de coma. Ocho años después de su muerte, y 60 desde su nacimiento, sigue siendo un misterio la muerte de Cristina, a pesar de que el caso se cerró tan solo ocho días después de su muerte, considerándose un accidente.

En el año 2021 el programa Equipo de Investigación de La Sexta analizaba las teorías sobre la muerte de Cristina Ortiz. Se mostraron los testimonios de su familia, así como el de un policía que habló sobre las actuaciones policiales que tuvieron lugar días antes de su muerte.

Las diferencias entre las autopsias del cuerpo de la Veneno, así como las aparentes contradicciones en algunos detalles, hicieron que la familia quisiera reabrir el caso, sin éxito. Ocho años después hay quienes dan por válida la versión oficial que afirma que la muerte de Cristina Ortiz fue accidental. Otros, apuestan por que se trató de una muerte violenta.

La misteriosa muerte de la Veneno

En 2016 Cristina Ortiz estaba saliendo, supuestamente, con el rumano Alin Bogdan Calin “desde hacía dos años y medio”, según su propia declaración ante las autoridades. Tras la muerte de la Veneno, su nombre no tardó en estar en la lista de los posibles sospechosos. Alin, que fue detenido años más tarde por un robo con violencia, afirmó en todo momento que cuando llegó a la casa de la vedette, sobre las 23:30, se la encontró “consciente y tumbada en el sofá, con la ropa manchada de sangre y con un golpe en la cabeza”. Era el 5 de noviembre de 2016.

Según Alin, al encontrarse así a la Veneno, le preguntó que había sucedido y, tal y como declaró, la vedette “se había tomado muchas pastillas y se había caído en el baño”. Alin, al ver el estado de Cristina, pidió ayuda a su vecina Ana, propietaria del Bar La Tobateña, que fue la encargada de llamar a la ambulancia. Ana no tuvo constancia de que Cristina se cayera en el baño más que por las palabras de Alin.

Alin Bogdan.

Dos días después del suceso, el 7 de noviembre, Alin se presentó en comisaría para declarar sobre el accidente de la Veneno, todavía viva. Ese mismo día, una vecina llamaba al 091 para avisar de que “el novio de Cristina Ortiz Rodríguez” salió de su domicilio “de forma muy vigilante, mirando a todos lados de la calle” y que tiró “una bolsa grande negra de plástico y un tendedero”. Situación que fue sospechosa para la vecina, ya que tanto Cristina como Alin solían tirar la basura “desde la terraza directamente a la calle”.

En el registro de la bolsa efectuado por la policía de Tetuán —barrio en el que vivía la vedette—, se encontraron “tres cajas de cartón del medicamento Trankimazin 2 gr. Dos botes de medicamento Trankimazin 2 gr (vacíos). Dos pastillas de medicamento tranxilium 50 mg. Una carta (un sobre y siete folios manuscritos por ambas caras) escrita por Cristina Ortiz Rodríguez [desde el centro penitenciario Alcalá-Meco] a Calin Alin Bogdan". La carta fue escrita durante los tres años que pasó en prisión por estafar al seguro.

Contradicciones entre las dos autopsias

A pesar de este hallazgo, el caso de la muerte de la Veneno se cerró como muerte accidental. Eso es lo que certificaba la autopsia oficial realizada por el forense Miguel Ángel Castillo Hernández y con la que la familia nunca estuvo de acuerdo.

En este informe se señalaba: “No se aprecia en todo el cuerpo ni una sola contusión, a excepción de una herida (que se suturó en quirófano) en región supraciliar derecha o frontal derecha y producida por caída”. Esto contradecía el informe de la segunda autopsia, realizada de parte por el prestigioso médico forense Luis Frontela, encargada por la hermana de la Veneno, María Josefa Ortiz.

'La Veneno'.

La autopsia oficial, curiosamente, se contradecía con el Acta de Inspección Ocular Técnico Policial. En esta se puede leer textualmente que unos agentes “se personan en el Hospital de la Paz (Madrid)” donde estaba en coma la Veneno y observan “cómo en las piernas y a la altura de ambas rodillas y pies, presenta diversos hematomas de diferentes tamaños”.

El informe elaborado por el grupo de noche de la Brigada Provincial de Policía Científica, al que tuvo acceso elcierredigital.com, consta de siete páginas y fue elaborado el día 7 de noviembre, a las cinco de la madrugada, horas después de que Cristina Ortiz fuese encontrada agonizando en su domicilio y dos días antes de que muriese en el hospital donde fue trasladada. Entonces los agentes investigaban un delito de "lesiones", ya que la vedette no había muerto todavía.

Los agentes que se trasladaron al hospital obtuvieron de “la mano izquierda” y de “la mano derecha” de la vedette “posibles restos biológicos del autor de la posible agresión”. Es decir, daban por hecho que, debido a las contusiones, la musa televisiva de Pepe Navarro se intentó defender de un ataque. Lo contrario a lo indicado en la versión oficial final, la de una muerte accidental.

ADN que nunca se investigó

El Acta de la Inspección Ocular Técnico Policial también recoge la Inspección Ocular llevada a cabo en la casa de la vedette donde se precipitó su trágico final, situada en la calle Tablada nº12, de Madrid. Un domicilio vendido poco después por los padres de Cristina. La Policía pudo entrar gracias a la autorización del Juzgado de Instrucción número 50 de Madrid.

Los agentes se encontraron al llegar al domicilio con “la puerta de entrada abierta, presentando parte de la cerradura y hoja síntomas de haber sido forzados en alguna ocasión”. La puerta daba acceso “a un pequeño distribuidor, el cual comunica por su puerta izquierda con el baño, y por la derecha al salón, desde el cual se accede a la cocina y al único dormitorio”. Las luces estaban “encendidas en el salón y en el baño”.

Tanto en el baño, como en el salón y el dormitorio se encontraron “manchas de una sustancia de color rojizo, al parecer sangre”. Estas manchas se localizaron en la tapa del inodoro, en la pila del lavabo del baño, en el suelo del salón “a diez centímetros de la televisión”, en la “zona derecha” del cabecero del sofá, en el suelo del dormitorio (“concretamente en la entrada”) y en la zona entre el pie y la pared de la cama.

Cristina Ortiz en la última etapa de su vida.

Por último, también se encontraron manchas de sangre en la zona superior del colchón de la cama. Precisamente, ahí, en la cama, fue donde se encontró, como ya publicó en su día elcierredigital.com, ADN de otra persona que nunca se investigó.

En este punto, cabe recordar que poco más de un mes antes de su muerte, Cristina Ortiz publicó sus memorias, ‘Ni puta ni santa’, en las que daba las siglas de algunos de sus amantes y clientes durante su etapa en un prostíbulo. La Veneno quiso advertir entonces que era muy “peligroso” publicar estos nombres. Además, testimonios de personas de su entorno afirmaron que semanas antes de su muerte, Cristina afirmaba que la iban “a matar”.

A pesar de todo lo expuesto, ocho años después de la muerte de la Veneno su caso sigue archivado y calificado de accidente. Para muchos, todavía existen misterios del día de su muerte a los que se podría dar respuesta.

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