20 de mayo de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Se trata de una bebé de cuatro meses y de un niño de tres años a los que se ha buscado intensamente hasta que llegó la confesión

Los niños encontrados muertos en Godella presentaban signos de haber sido golpeados

Los dos niños desaparecidos en la localidad valenciana de Godella a los que la Guardia Civil buscaba este jueves finalmente fueron hallados muertos. La madre se derrumbó ante la Guardia Civil y acabó confesando la muerte y el punto exacto donde se encontraban los cuerpos, que habían sido enterrados. Se trata de una bebé de cuatro meses y un niño de tres años, hijos de esta pareja que vivía en una casa okupada.

María, la madre de los dos niños desaparecidos este jueves en la localidad valenciana de Godella, se acabó derrumbando ante la Guardia Civil y confesando que los pequeños estaban muertos y el lugar donde habían sido enterrados, que mostró a los agentes. A falta de datos definitivos ambos niños presentarían signos de haber sido golpeados.

Este jueves, a primera hora de la mañana, un vecino vio salir de la casa okupada donde residía esta familia en Godella, a la madre, María, de 26 años, que parecía escapar gritando y corriendo a refugiarse en un bidón semidesnuda. Tras él iba Gabriel, su pareja, de origen belga y de unos 30 años, ensangrentado y también desnudo. María se vino con Gabriel a España al quedarse embarazada de su primer hijo

La Guardia Civil sospecha que fue la madre la que asesinó a sus hijos después de haber mantenido una fuerte discusión con su pareja.

De esta manera y tras la llamada del vecino al 112, la Guardia Civil se personó en el lugar, encontrando solo al padre. Ni su pareja ni los niños estaban en casa, aunque María fue hallada poco después dentro de un aljibe, aparentemente escondida.

Ambos fueron conducidos a comisaría por separado y se les tomó declaración durante horas. Gabriel solo aportaba datos incongruentes como "están todos muertos", mientras que la madre acabó confesando horas después que los niños habían fallecido e indicando el lugar donde fueron enterrados. La familia residía en una casa okupada de Godella en condiciones deplorables.


La precaria casa en la que vivía la familia, donde puede leerse en la fachada "vais a morir todos" / LaSexta

Tras montarse un intenso operativo de búsqueda, los agentes ya habían hallado rastros de sangre, un indicio muy preocupante, y un perro adiestrado de Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Valencia fue quien encontró a la mujer con vida en el aljibe.

Escasa colaboración

Al parecer, el padre es camarero y de origen belga y la madre pertenece a una familia acomodada de Valencia. Ambos discutían frecuentemente y podrían tener sus facultades mentales mermadas. Hay quienes afirman que eran una pareja 'alternativa' que incluso cultivaba setas, sin mencionar qué tipo de setas. Gabriel podría haber confesado a la Guardia Civil que "están todos muertos".

El delegado del Gobierno en Valencia aseguró en rueda de prensa este jueves a las seis de la tarde que en el operativo de búsqueda participaban 110 personas, entre ellas 65 guardias civiles y un grupo de Bomberos con perros, además de voluntarios, y que hay únicamente dos testigos que vieron la persecución del padre a la madre. Después todo cambiaría con la confesión de María.

Guardia Civil, Policía Local y Bomberos en la operación de búsqueda de los niños de Godella.

Extraterrestres, abducciones y reencarnaciones

Según el testimonio de un vecino, el niño de tres años hacía cerca de un mes y medio que no acudía al colegio, al que le solía llevar su padre en bicicleta, Sobre este padre, Gabriel, este vecino ha afirmado que se trata de un hombre muy reservado que apenas mantiene contacto con nadie. La familia estaba muy preocupada por la pareja porque aseguran que últimamente solo hablaban de abducciones y extraterrestres, lo cual podría tener que ver con el cultivo de setas que practicaban.

De hecho, Gabriel podría haber manifestado a la Guardia Civil que "su mujer iba a reencarnarse en los niños", un testimonio cuanto menos desconcertante. "Gabriel es una persona que se pone nervioso fácilmente, incluso por tonterías", según el testimonio de un amigo de ambos.

Según fuentes cercanas a la investigación, Gabriel podría haber confesado a la Guardia Civil que había pedido a su pareja que matara a los niños y después se suicidara para poder reencarnarse. Por su parte, la abuela materna de los niños, Noemí, había llegado incluso a pedir que se retirara la custodia a los padres del pequeño dada su vida 'alternativa'.

De familia acomodada a llevar una vida rebelde

La pareja recogía agua con garrafas de una fuente cercana y estaban intentando arreglar el chalé abandonado que okupaban de manera irregular. Su sustento provenía de empleos precarios y algunas ayudas que vecinos y asociaciones benéficas de su entorno les entregaban.

María Gombau proviene de una familia acomodada de Rocafort, pero quiso llevar una vida rebelde y vivir fuera de los convencionalismos de la sociedad, según publica El Confidencial. En 2011 fue detenida en relación con las protestas del movimiento 15-M y  ella misma fue la que colgó su foto con las esposas y custodiada por un policía nacional en su perfil de Facebook.

Por estos hechos fue condenada en primera instancia por resistencia a la autoridad, pero recurrió. María cumplió su pena haciendo trabajos sociales en Rocafort. Allí vive su familia, una zona cercaba a la elitista urbanización de Santa Bárbara y el colegio privado Cambridge House Comunity Collegue, que contrasta notablemente con su actual vivienda okupa.

Participó en actos de protesta de movimientos sociales en Bruselas y allí vivió un tiempo con su pareja y cuando volvió a Valencia, la presunta asesina firmó su último contrato laboral en diciembre de 2017 como peón de limpieza viaria a través de la bolsa de trabajo municipal del Ayuntamiento de Rocafort. 

Tres meses después ya no ocupaba este empleo y estaba embarazada de su hija. El belga Gabriel trabajaba en puestos temporales para sacar algo de dinero,  el último de ellos como pinche de cocina en un restaurante cerca de la zona y del que fue despedido hacer un mes por ser impuntual. El padre de los niños es de carácter reservado y no muy sociable, por lo que tenía pocos amigos. 

COMPARTIR: