04 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

La trama tenía varios pisos repartidos por los barrios de Aluche y Carabanchel y el cabecilla era de nacionalidad española

Las "Fiestas Blancas" que dominaban las noches de droga y sexo de Madrid son desarticuladas por la Policía

La Policía Nacional acaba con un grupo que se dedicaba a la explotación de mujeres y a la distribución de estupefacientes en la capital de España. El dispositivo organizado se ha denominado como ‘Operación Kube’ y se han detenido tres personas: Carlos de nacionalidad española y cabecilla de la red, una argentina, que hacía de ‘’madame’’, y un dominicano que suministraba droga

La Policía Nacional realizó con éxito su última operación contra una red dedicada a la explotación sexual de mujeres, que en al argot de la noche de Madrid se denominan ‘Fiestas blancas’, debido al uso de la cocaína en las relaciones sexuales entre prostitutas y clientes. Los agentes desarticularon una red conformada al menos por tres personas y que era una de las más importantes en el negocio de la explotación sexual de mujeres en la capital de España.

El dispositivo policial establecido se bautizó como ‘Operación Kube’ y fue llevado a cabo por el Grupo VIII de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Brigada de Extranjería de Madrid.

El cabecilla de la operación tiene el nombre de  Carlos, de 34 años y de nacionalidad española. Fue detenido el pasado fin de semana y enviado a prisión preventiva por el Juzgado número 29 de Madrid, que ha llevado a cabo la instrucción. El detenido fue acusado de prostitución coactiva con mayores y menores de edad, amenazas y estafas. Además, tenía antecedentes policiales también por estafa y un delito contra los derechos de los trabajadores.

En la investigación también colaboró la Unidad de Guías Caninos para los registros y la captación de la droga escondida. Esta trama operaba desde hace más de año y medio y estaba formada por el proxeneta principal y dos compinches de excepción.

Los dos compañeros del cabecilla eran una argentina, pareja de este, que actuaba como ‘’madame’’ y cancerbera de las chicas, y un dominicano que les suministraba la droga que más tarde repartían entre los clientes.

Carlos tenía cinco pisos alquilados en distintos barrios de Madrid, como Aluche y Carabanchel. El sujeto obtenía un 50% de los 200 euros que cobraba por habitación donde las mujeres estaban obligadas a tener relaciones sexuales con los clientes. Todas las víctimas tenían entre 20 y 28 años, a excepción de una que tenía casi 17.

Las chicas estaban amenazadas por ser ilegales

Las pesquisas policiales empezaron en el mes de abril. El cabecilla ponía anuncios en páginas web dedicadas a promocionar el negocio de la prostitución. Si bien en algunos casos las chicas contactaban al ver esa publicidad (dejaba su número de contacto), Carlos luego las coaccionaba diciendo que, sí no seguían sus órdenes, las denunciaría por estar una situación ilegal en España, ya que la mayoría de ellas era de origen sudamericano. También amedrentaba a otras por ser transexuales.

La ‘Operación Kube’ se completó con cinco entradas simultáneas a primera hora de la mañana en los pisos. La Policía encontró 24 gramos de cocaína, 60 de hachís, elementos y sustancias para el corte de estupefacientes, documentación de algunas víctimas, 2.000 euros en efectivo, seis teléfonos móviles y una cámara de fotos.

Uno de los pisos-burdeles donde estaba situada la red de prostitución

En cada piso podía haber tres o cuatro mujeres teniendo relaciones en contra de su voluntad. El proxeneta le pasaba la cocaína a los clientes a 70 euros el gramo, mientras que a las chicas les daba 10 euros por dosis vendida, aunque también estaban obligadas a consumir para incitar a los clientes habituales a tomarla en más cantidad.

De los cinco pisos, cuatro estaban en las plantas bajas para llamar lo menos posible la atención de los vecinos. Uno de los registros se practicó donde vivía Carlos y otro donde el compañero dominicano le abastecía la droga. Este y la argentina quedaron en libertad con cargos tras ser detenidos. A las viviendas donde estaban esclavizadas las mujeres también acudieron expertas de la ONG Apramp, un grupo activista que se dedica a ayudar a prostitutas que quieren salir de ese mundo.

La policía pide colaboración ciudadana

La policía pide la colaboración de víctimas y vecinos para denunciar a estas mafias, ya que esta lacra está en auge en los últimos años en grandes ciudades como es Madrid.

Además, estos pisos-burdeles dificultan la labor de investigación al no poder identificar a las personas y a sus proxenetas, a diferencia de los mayores controles que pueden hacer los agentes contra la prostitución callejera y en los clubes de alterne. Las mujeres que quieran denunciar pueden hacerlo en el teléfono 900 10 50 90, totalmente gratuito.

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