15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La periodista francomarroquí Zineb El Rhazoui ha acusado a la coordinación de la asociación "Alianza Ciudadana" de pertenecer a grupos proislámicos

El burkini reaparece en Francia bajo la polémica entre la libre elección de la mujer y la cultura islamista conservadora

Mujer con Burkini en una playa europea.
Mujer con Burkini en una playa europea.
Desde que Francia comenzó con las prohibiciones del burkini, las polémicas no han dejado de aparecer en la prensa local e internacional. Decenas de mujeres han sido multadas por las autoridades por utilizar este tipo de traje de baño en playas y piscinas públicas. La semana pasada, un grupo de siete mujeres pertenecientes a “Alianza ciudadana” entraron a una piscina pública de Grenoble, Francia, para reivindicar el uso de la prenda.

Los enfrentamientos entre partidarios del Burkini y detractores ha cobrado una nueva dimensión en Grenoble, una localidad de 160.000 habitantes al sureste de Francia. La población cuenta con dos piscinas municipales en las que integrantes de la asociación “Alianza Ciudadana” han entrado con Burkini y han llamado a otras mujeres muslmanas a repetir la acción. La legislación francesa no permite el uso de esta prenda en lugares de baño públicos, ya que los considera poco higiénicos.

Las participantes han estado acompañadas de otras mujeres que vestían bikini para señalar que la medida que ha tomado el Ayuntamiento es “islamófoba” y que como “madres tienen derecho a acompañar a sus hijos”, la protesta ha ocurrido en un viaje escolar. Aunque varias personas presentes aplaudieron el gesto, la tensión en la ciudad ha crecido entre los partidarios del uso de la prenda islámica y los grupos laicos que la consideran antihigiénica y un signo de represión contra las mujeres.

La actividad duró aproximadamente una hora, hasta que la Policía ingresó al centro público e impuso varias multas contra las bañistas que utilizaban esta prenda. Las penalizaciones por uso de esta prenda son de 35 euros y se justifican, ya que la normativa sanitaria obliga a utilizar prendas que permitan ver si el bañista tiene heridas o enfermedades cutáneas.

La asociación se ha reivindicado como el movimiento de las “Rosa Park Musulmanas”, en clara alusión a la activista negra que desobedeció la segregación racial en Estados Unidos. Los actos de la asociación han reabierto el debate sobre el “comunitarismo”, una situación que han denunciado varios partidos, especialmente conservadores, y que asegura que cada grupo busca imponer sus propias normas, mientras ignoran leyes generales para todos los ciudadanos.

Una prenda Australiana para dar “libertad” a las musulmanas

El burkini es un traje de baño femenino que cubre todo el cuerpo y que está especialmente diseñado para mujeres musulmanas, que no pueden o no les permiten mostrar su cuerpo a otras personas. La indumentaria suele dejar visibles la cara, las manos y los pies. Burkini es una marca registrada, creada en 2004 por Aheda Zanetti, una australiana diseñadora de ropa deportiva.

Según la creadora, este traje busca que las “mujeres musulmanas australianas puedan bañarse en público sin contravenir sus obligaciones religiosas”. La prenda se ha popularizado en varios lugares del mundo, especialmente en otros países occidentales, ya que el baño en zonas públicas no es común en los países musulmanes más conservadores.

Países como Noruega y Alemania han autorizado el uso de la prenda por considerarlo una cuestión personal y no antihigiénica, ya que el material es el mismo que el de cualquier traje de baño. Mientras que en Francia la polémica es más común y las multas por su uso en zonas públicas son cada vez más frecuentes. En España, Vitoria ha sido el primer ayuntamiento en prohibir el uso de esta prenda en lugares de baño públicos.

Los pasos los ha seguido Lleida, cuyo Ayuntamiento ha justificado la prohibición por materia de "higiéne y seguridad". Aunque Cataluña tiene una de las poblaciones musulmanas más importantes del país, ayuntamientos como el de Barcelona no se han pronunciado al respecto. Si lo ha hecho el de Madrid, que indica que es una "prenda de baño más" y por tanto esta autorizada a utilizarse. 

Por su parte, los parques de agua como Aqua Brava han prohibido su utilización. No obstante, parques como Aquopolis y demás miembros de Parques Reunidos han decidido permitir su uso en piscinas de baño, pero no en atracciones como toboganes por medidas de seguridad. El debate sobre esta prenda en España no ha cobrado fuerza como en el país vecino y son pocos los ayuntamientos que se han pronunciado al respecto. 

La prenda esta disponible en varias tiendas, incluyendo Amazon.

El burkini está disponible en algunas tiendas de ropa deportiva o en situos web como Amazon, que ofrecen una gran variedad de modelos con precios que oscilan entre los 20 y 70 euros por ambas piezas.

Acusaciones de Islamismo

Aunque la actividad de Grenoble ha sido convocada por una asociación ciudadana, la periodista y defensora de derechos humanos marroquí Zineb El Rhazoui ha acusado a sus activistas de ser militantes abiertamente islamistas. En sus redes sociales y en varios programas de tv, Zineb ha mostrado varias capturas hechas a redes sociales de las integrantes de “Alianza Ciudadana” en la que abiertamente apoyan a grupos y actividades islamistas.

La más destacable es una foto en la que se visualizan varias caricaturas de la revista cómica Charlie Ebdo con burlas a la religión islámica, las imágenes se acompañan con el texto “No olvides jamás que Charlie Ebdo desenvainó primero”. Además, la activista ha indicado que muchas de ellas han expresado su apoyo a regímenes como el de Erdogan, máximo mandatario de Turquía y Mohamed Mursi, expresidente de Egipto y parte del partido Hermanos Musulmanes.

Zineb EL Rhazoui asegura que este tipo de movimientos intenta promover los valores machistas de la ultra derecha islamista, mientras los oculta bajo la figura de “madres que acompañan a sus hijos a las piscina”.

Después de los hechos, Valérie Pécresse, presidenta de la región de Ile de France, ha denunciado lo que considera una “provocación” de varias mujeres musulmanas en Grenoble. La líder conservadora ha asegurado que las prendas convencionales dan libertad a las mujeres y que no se puede permitir que dentro de unos años “las niñas acostumbren a cubrirse por razones de orden moral o para preservar su reputación”.

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