25 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El 18 de mayo Darío y Juan Carlos, de 27 y 28 años, perdían la vida al empotrarse contra el vehículo que transportaba a los invitados a esta heredad

La finca de Guadarrama donde dos jóvenes perdieron la vida tras chocar contra un autobus de bodas podría ser ilegal

La muerte de dos jóvenes en un accidente de tráfico ha puesto al descubierto la irregularidad de una finca utilizada para celebrar bodas. El coche en el que viajaban los dos amigos se empotró contra un autobús cuando este, al parecer, efectuaba maniobras en una de las puertas de una heredad utilizada para celebrar bodas de manera presuntamente ilegal. De confirmarse que no tenía los permisos en regla, el caso podría derivar en responsabilidad civil para el administrador único de la finca.

El pasado 18 de mayo Darío y Juan Carlos, dos jóvenes de 27 y 28 años, perdían la vida cuando el coche en el que viajaban chocaba contra un autobús parado que estaba recogiendo a  los invitados de un enlace que se celebró en esta finca de la sierra de Madrid, justo en un acceso ilegal donde los vehículos no pueden parar.

Los investigadores creen que el autobús, que iba a recoger a los invitados de madrugada a los invitados a una boda, estaba maniobrando para entrar a la heredad por este acceso ilegal no señalizado y, por lo tanto, se encontraba cruzado en la carretera principal invadiendo el carril contrario.

Ahora mucho se preguntan si el accidente se hubiese podido evitar. Según apuntan algunos medios, la finca en la que se encontraba aparcado el autobús no tiene los permisos reglamentarios para la celebración de eventos. Todo indica que la finca situada en la localidad madrileña de Guadarrama no tiene licencia de funcionamiento. El administrador único de Prados Moros SL, la empresa a la que pertenece la finca, es Ignacio Araluce González. La empresa se constituyó en agosto de 2007.

Darío Novo y Juan Carlos Romero. 

El Ayuntamiento de la localidad madrileña de Guadarrama también ha asegurado que la empresa de eventos ni la finca, donde se realizó la boda, tiene licencia de funcionamiento. En 2015 el acceso a la finca estaba declarado ilegal y, según un informe de la Dirección General de Carreteras, no se podía acceder por él.

Según también una denuncia que puso la Asociación de Empresas de Restauración la actividad de esta empresa de eventos era irregular. De confirmare que no tenía los permisos en regla, el caso podría derivar hacia un caso de responsabilidad civil contra el administrador único de la citada empresa propietaria de la finca.

Además,  este dramático accidente de circulación saca a relucir el negocio que existe en torno a la ciudad de Madrid para la celebraciones de bodas ilegales, al carecer de los permisos públicos  correspondientes de funcionamiento muchas de estas heredades que se utilizan para celebrar los ágapes.

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