25 de junio de 2022
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FIN DE SEMANA

Javier Eduardo García Cañellas, hermano de la duatleta Mavi García, y Rosa Aránzazu Borras Domingo habrían sido investigados por delitos desde 2021

La pareja acusada de negocios ilícitos en Palma: Obras ilegales, drogas y empleados sin contrato

Rosa Aránzazu Borras Domingo y Javier Eduardo García Cañellas.
Rosa Aránzazu Borras Domingo y Javier Eduardo García Cañellas.
La pareja formada por Javier Eduardo García Cañellas, hermano de la conocida duatleta Mavi García, y Rosa Aránzazu Borras Domingo fueron investigados en 2021 a causa de diversas ilegalidades cometidas en Mallorca. Entre las denuncias recibidas, se encuentran las de trabajadores sin contrato, construcciones ilegales, fraude a las eléctricas y cultivos de marihuana. Acusaciones que, una a una, apuntaban hacia la misma dirección: esta ya famosa pareja palmesana.

La pareja de Javier Eduardo García Cañellas y Rosa Aránzazu Borras Domingo —cuyos nombres ha podido conocer elcierredigital.com a través de fuentes internas de la investigación— copó los diarios mallorquines el pasado 2021 debido a una sucesión tras otra de presuntos negocios ilegales. Construcciones no autorizadas en terrenos rústicos, blanqueamiento de capitales, cultivo de droga, fraude a las eléctricas e incluso tener trabajadores en plantilla sin contrato fueron los escándalos que, uno tras otro, se les atribuían.

Según informaba el Diario de Mallorca, la pareja llegó a ser detenida y están siendo investigados por esta sucesión de ilegalidades que hacen que Javier Eduardo García sea conocido por algo más que por su familia. Y es que el hombre es hermano de la famosa duatleta y ciclista Mavi García, según informaba IB3 Noticias.

Primera ilegalidad: construcción ilegal y fraude eléctrico

Tal y como informaron los diarios mallorquines, en especial el Diario de Mallorca, todo comenzó a destaparse sobre el mes de marzo de 2021, cuando la pareja fue detenida por la presunta construcción ilegal de tres chalés en Sol Olivaret, Palma. Los propietarios tendrían alquilados supuestamente los inmuebles y uno de los antiguos habitantes denunció las altas facturas eléctricas que pagaba pese a no pasar demasiado tiempo en casa.

Dichas facturas superaban los 1.000 euros y había una razón para ello: la pareja de propietarios utilizaba presuntamente un solo contador para administrar la energía de las tres viviendas de lujo, cuyo valor superaba los cuatro millones de euros.

Una de estas viviendas, según informó un perito, era inhabitable y peligrosa para la salud por la humedad, provocada por diversas filtraciones, que originaron hongos en la misma que afectan al sistema inmunitario, inmunodepresor y nervioso y que podrían llegar incluso a provocar cáncer.

Además de su estado, según informa este mismo diario, las viviendas se construyeron en suelo rústico, un terreno no habilitado para ello, lo que provocó que se les impusieran multas mensuales por infracción urbanística. A raíz de las sanciones, los propietarios decidieron derruir uno de los chalets antes incluso de que el Ayuntamiento de Palma ordenase el derribo.

Uno de los chalés de la pareja.

El mismo emisor de la denuncia por el pago de la factura excesiva, también denunció, tal y como expresa IB3 Noticias, que los propietarios de las viviendas se habían quedado con sus muebles, por valor de 3.500 euros, alegando que los habían tirado a la basura.

La empresa de motos acuáticas de Javier García

Pero este no es el único fraude que pesa, presuntamente, sobre Javier Eduardo García. A finales de marzo de 2021, los diarios anteriormente mencionados informaron de que el empresario Bruno da Silvia denunció a la Agencia Tributaria un posible blanqueo de capitales en el negocio de alquiler de motos acuáticas en la playa de Cala Estància que García poseía.

Según explicaban, en la denuncia constaba que en los recibos que obtenían los visitantes no quedaban reflejados los datos fiscales de la empresa y, además, los empleados trabajaban presuntamente sin contrato. También denunció que el negocio no tenía ni local, ni servicio de primeros auxilios ni espacio seguro donde almacenar la gasolina de las motos.

Esta situación, según expresó, se habría mantenido así durante diez años. En una inspección de trabajo posterior se comprobó la irregularidad cometida con los empleados, algunos de los cuales eran extranjeros con permiso de residencia pero sin contrato vigente.

La investigación fue efectuada debido a un incidente sucedido en agosto de ese mismo año, en el que algunos clientes agredieron y amenazaron a turistas y trabajadores de la zona, tal y como informó el diario Última Hora.

El invernadero de marihuana de Pil·arí

Después de que fuera detenido e investigado por la Policía, según expresaba el Diario de Mallorca, la Guardia Civil detuvo a Javier Eduardo García por presunto tráfico de drogas al descubrirse una plantación de marihuana en una finca de Pil·arí en Palma con un total de 4.500 plantas. Otras cuatro personas fueron detenidas por este hallazgo.

Invernadero de marihuana encontrado en Palma.

Más de 6.000 metros cuadrados ocultos en doce invernaderos de una finca rústica componían este espacio en el que, según informaron los acusados, estaban cultivando legalmente “cáñamo industrial”. Una confesión que, según expresan estos medios, fue comprobada como falsa, ya que los investigados no estaban autorizados para ello.

Una de las primeras teorías de la investigación apuntaba a que los 660 kilos de plantas se estaban cultivando para ser vendidos posteriormente. Una teoría que podría dar respuestas a una de las preguntas relacionadas con los anteriores presuntos fraudes de la pareja: cómo habían conseguido el dinero para poder construir los tres chalets pese a sus ingresos.

Las primeras sospechas apuntaron a que se estaría vendiendo marihuana en algunos comercios de la Platja de Palma.

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