15 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Los cuerpos sin vida de sus víctimas estaban desmembrados y esparcidos por su residencia en Japón

Pena de muerte para Takahiro Shiraishi, el asesino de Twitter que mató a nueve personas

Asesino de Twitter
Asesino de Twitter
El pasado día 15 de diciembre Japón sufrió una gran conmoción: Takahiro Shiraishi era condenado a muerte por un tribunal después de que las autoridades encontraran los restos humanos de sus víctimas.

En el año 2017 Takahiro Shiraishi fue arrestado después de que las autoridades encontrasen partes de cuerpos humanos repartidos por su domicilio y lo vinculasen con los respectivos crímenes. 

Fue entonces cuando el varón japonés de 30 años admitió haber cometido varios crímenes en los que asesinó y desmembró los cuerpos de sus víctimas, ocho mujeres jóvenes y un varón, con los que estableció contacto a través de la red social Twitter. Aunque sus abogados intentaron defenderlo haciendo hincapié en que se trataban de 'crímenes menores', fue el mismo acusado quien se autoinculpó por los hechos.

Takahiro Shiraishi, el asesino de Twitter.

Según las investigaciones, el asesino, a través de su cuenta de Twitter, establecía contacto con sus víctimas y las invitaba a su domicilio. Todas ellas contaban con una característica común: tenían tendencias suicidas, rasgo que aprovechaba el asesino para convencerlas de que él era su solución, que las ayudaría a morir. En varias ocasiones, para vencer sus últimas dudas, les aseguraba que se quitaría la vida con ellas. Sin embargo, su afirmación no era más que una estrategia.

De esta manera, el joven japonés terminó con la vida de ocho mujeres y un hombre, procediendo después a descuartizar los cuerpos sin vida de sus víctimas. Estos crímenes ocurrieron en el periodo de tiempo que va de agosto a octubre del año 2017. La mayoría de sus víctimas eran adolescentes, de entre 15 y los 16 años, según se cita en las diferentes denuncias de las que informó la agencia de noticias japonesa Kyodo.

En el mes de octubre de ese mismo año se verificaron los asesinatos, pues fue en ese momento cuando las autoridades encontraron los restos humanos repartidos por todo el apartamento de Shiraishi en Zama, una ciudad japonesa cercana a Tokio.

Autoridades en la puerta del apartamento del asesino de Twitter.

Los investigadores del caso declararon que encontraron nueve cabezas y diferentes partes de cuerpos humanos dispersados en cajas de herramientas.

El juicio

El veredicto se convirtió en un acto público, y alrededor de unas 400 personas se acercaron a presenciarlo por el morbo que despertó el caso, pese a que el tribunal únicamente cuenta con un total de 16 asientos disponibles.

Como los japoneses mantienen su apoyo a la pena de muerte, lo que convierte a Japón en uno de los pocos países desarrollados en los que se sigue en vigor, los fiscales no dudaron en solicitarla para el acusado momentos después de haber declarado él mismo que había matado a nueve personas.

El juez a cargo del caso fue Naokuni Yano, quien decidió sentenciar al acusado después de saber que las víctimas no dieron ningún consentimiento, apoyando la tesis que sostenía la Fiscalía .

Su abogado intentó salvar el caso alegando que fueron las propias víctimas quienes le dieron permiso para acabar con sus vidas, dando a entender con estas argumentaciones que su cliente era culpable de un cargo menor. En base a esa defensa, el abogado pidió una sentencia de prisión en lugar de ejecución. Pero en ese momento, fue el mismo Shiraishi quien se retractó y aseguró que les había quitado la vida sin haber recibido ningún tipo de consentimiento, tirando por tierra la defensa de su abogado.

Los familiares de las víctimas condenan al asesino y aseguran no perdonarle los crímenes, incluso aunque lo condenen a muerte. “Cuando veo a una mujer de la edad de mi hija, la confundo con ella. Este dolor nunca desaparecerá”, aseguró el padre de una de las víctimas de 25 años.

El caso de Shiraishi se comentó en cada esquina de Japón dejando al país totalmente conmocionado por la situación y abriendo un amplio debate sobre las páginas web en las que se incita al suicidio o a las autolesiones. Esta inquietud ciudadana invitó al gobierno a pensar en introducir nuevas regulaciones, comenzando por la red social Twitter, que modificó sus reglas de uso haciendo una breve advertencia a los usuarios pidiéndoles no alentar las autolesiones.

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