19 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los percances domésticos son la principal causa de mortalidad en los niños

Alarma por el incremento de accidentes y muertes de menores por negligencias de sus padres en España

Resulta inquietante el número de noticias trágicas que han aparecido recientemente en los medios. Lo peor de todo es que en un alto porcentaje de ellas el protagonista es un niño que ha fallecido o ha quedado inválido por culpa de un accidente, muchas veces…fruto de un despiste o un acto negligente por parte de sus progenitores. Y es que un peligro no detectado o una imprudencia puede acabar en un terrible infortunio

Lo acontecido el pasado miércoles en el barrio madrileño de Alameda de Osuna, en el que una bebé de tan sólo 15 meses murió asfixiada de forma accidental en su domicilio de la calle de Borox. La pequeña se encontraba en la cuna descansando, al despertarse se sospecha que intentó salir de la cuna que estaba pegada a las cortinas de la ventana. En ese momento, la bebé metió la cabeza en las cuerdas del estor y se ahogó, según indicaron las averiguaciones.

Otro caso, no menos dramático se dio el domingo en Valencia, cuando un niño de tres años murió por un golpe en el cuello cuando saltaba en la cama. El pequeño sufrió un fuerte traumatismo y pese a que los equipos médicos intentaron reanimarlo, fue en vano.

Pero en muchas ocasiones, es un despiste por parte de los padres el origen de estas desavenencias…Un sonado caso que tuvo gran repercusión mediática fue el sucedido en el barrio madrileño de Sanchinarro: un hombre llevaba a su hija a la guardería, pero nunca llegó a dejarla, porque se le olvidó en el interior del coche y se marchó a trabajar. Cuando la madre fue a recogerla al centro, le dijeron que no estaba. Tras hablar con su marido fue ella la que encontró al bebé de 21 meses sin vida, dentro del coche familiar. Emergencias estuvo más de media hora intentando reanimarla, pero la pequeña falleció por una parada cardiorespiratoria. Un dramático ejemplo de los estragos que puede llegar a ocasionar la rutina de una vida ajetreada.

Más delito tiene, si cabe, esta historia en Santa Cruz de Tenerife ocurrida en 2013, en la que un hombre dejó incapacitado a su bebé de cuatro meses al zarandearlo bruscamente porque no paraba de llorar.

Historias con un final trágico, a veces fruto de un accidente inevitable, otras, fruto de la imprudencia de los adultos, que nos hacen preguntarnos qué está ocurriendo en las cabezas de muchos padres. La manifiesta fragilidad de los más pequeños y las distracciones, propias de esta era, a la que están sometidos sus cuidadores supone un cóctel de circunstancias demasiado peligroso que se ha cobrado la vida de demasiados pequeños en la última década.

Accidentes domésticos principal causa de mortalidad en niños

 

Según la Unión Europea, la primera causa de muerte en los niños son los accidentes. Tanto es así que, actualmente, existen más fallecimientos por estas causas que por la suma de todas las enfermedades infantiles. La mortalidad por accidente, en los más pequeños, se estima en un 8% en España, donde destacan los accidentes domésticos.

Aunque todos los miembros de la familia tienen las mismas posibilidades de sufrir un accidente, son los niños los que se enfrentan con más frecuencia a estos problemas. “Las características de su desarrollo psicomotor y cognitivo los hace más indefensos y vulnerables”, explica Gabriel Rodríguez, académico de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello.

Según indica el experto, “los accidentes domésticos se han convertido en el mayor enemigo de los niños”.

Entre el año y los dos años de vida, los pequeños comienzan a explorar la casa y en ese momento existen grandes posibilidades de que ocurran los accidentes. Entre los cuatro y seis años, los incidentes disminuyen, pero siguen siendo la principal causa de muerte y hospitalización para los niños.

Las causas de los accidentes domésticos de los críos son múltiples, e innumerables sus consecuencias que, en ocasiones, pueden durar toda la vida. Según detalla el académico de la UNAB, los accidentes más comunes ocurridos en el hogar son:

1. Quemaduras: Estas pueden ser de todo tipo hechas con metales calientes, como plancha o plancha de pelo; y con sartenes u ollas sobre las cocinas, ya que, si quedan los mangos hacia fuera, el niño puede tirarse el agua o aceite hirviendo encima.

2. Ahogamiento: El niño está en condiciones de manipular elementos y llevárselos a la boca, pudiendo ahogarse si algún objeto se desliza hacia la vía aérea. Otros accidentes son el ahogamiento por ingesta, asfixia por inmersión por caídas a piscinas o estanques, caídas por escaleras, desniveles, entrepisos, la ingesta de medicamentos para adultos y la tomar de contacto con instalaciones eléctricas.

3. Caídas: Si bien estamos acostumbrados a verlas como algo normal, pocas veces nos percatamos de que pueden ocasionar lesiones tan graves como una fractura o incluso la muerte. Cuando una caída origina un raspón leve o un rasguño, sólo debemos lavar la herida con agua y jabón. Pero cuando un hueso se ha roto o se ha salido de su lugar, debemos acudir al médico para que el accidentado reciba atención profesional lo antes posible.

4. Envenenamiento e intoxicación: Se presentan por ingerir sustancias tóxicas que pueden dañar nuestro organismo. Entre los elementos venenosos más comunes se encuentran los limpiadores domésticos como el cloro, el detergente y la sosa.

También son muy dañinos los insecticidas, las medicinas y los alimentos descompuestos. Cuando nos percatemos de que el niño ha tragado una sustancia venenosa, no debemos hacerlo vomitar, es mejor transportarlo rápidamente al hospital más cercano.

Recomendaciones básicas

No se les debe dejar solos en la cocina o la bañera. Uno de los accidentes más comunes son los resbalones en el baño o cuando el suelo está recién fregado. Esto puede generar alguna rotura de hueso o, incluso, la muerte si el golpe se produce en un sitio delicado. Además, en la cocina existen un montón de objetos peligrosos (como los vasos de cristal o los cubiertos) que pueden provocar cortes y pinchazos en los pequeños. En ambos lugares puede haber productos tóxicos que pueden llevarse a la boca.

Limitar el acceso a las zonas peligrosas. Para restringir el acceso a las ventanas, a las escaleras o a cualquier sitio con una altura considerable, existe una gran variedad de accesorios especiales. Por ejemplo; una valla portátil para poner en el hueco de las escaleras, un tope para que las ventanas no se abran del todo, o una barandilla para la cama para evitar que se caigan por la noche.

Otra de las indicaciones es evitar dejar a su alcance productos tóxicos, peligrosos o pequeños como pilas o monedas. Los bebés y los niños pequeños tienen cierta tendencia innata a llevarse todo a la boca y pueden darnos un enorme susto.

Por último, comprar protectores de enchufes y cables para evitar que metan los dedos o cualquier objeto, y les pueda dar una descarga eléctrica.

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