20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La asociación AEGC denuncia que “los responsables de Interior han ido dejando a estas unidades semiabandonadas y desprotegidas”

El 'asalto' a un cuartel de la Guardia Civil en Teruel refleja su precariedad en las zonas rurales

Un Guardia Civil.
Un Guardia Civil.
El personal de la Guardia Civil que vela por la seguridad de los ciudadanos de la España 'vaciada' sufre los efectos de la precariedad. En la noche del viernes, un hombre accedió a la casa cuartel de Rubielos de Mora, en Teruel, y tras provocar destrozos en dos coches, entró en una de las viviendas. Desde AEGC critican “el abandono” de Interior y recuerdan las consecuencias “de tener muchos cuarteles abiertos sin vigilancia las 24 horas”.

La España vaciada también afecta a la Guardia Civil. Muchos de sus cuarteles están obsoletos, hay pocos agentes, escaso recambio en el número de efectivos y se hace inevitable recorrer grandes distancias en un mismo día para atender los servicios que toca desarrollar. En este contexto, las primeras consecuencias no se han hecho esperar. Así lo denuncia la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) que, a través de un comunicado, ha hecho público un incidente acaecido en la casa cuartel de Rubielos de Mora, en Teruel.

En el documento, la Benemérita explica que, en la noche del viernes, un joven accedió a las instalaciones oficiales, así como a la vivienda de un agente. El intruso, de 21 años, penetró en el acuartelamiento y, después de causar desperfectos en algunos de los vehículos privados de los guardias, accedió a una de las viviendas del puesto para desnudarse y acostarse en un sofá. Cuando los residentes en el piso se despertaron, el sábado por la mañana, encontraron al desconocido dormido y tras dar la alarma se procedió a su detención. “Este individuo ocasionó daños en los vehículos aparcados en la casa cuartel y, además, logró entrar en una casa habitada con toda la tranquilidad del mundo” aclaran en la nota, para después preguntarse “¿qué hubiera ocurrido si agrade a la mujer del agente que se encontraba en la casa? ¿Quién sería el responsable que respondiera de la negligencia de tener un cuartel sin vigilancia 24 horas?”

Por ello, la asociación estudiará personarse como acusación particular “para proteger los derechos de la familia del agente y para tratar de que este delito no quede impune y que no se continúe jugando con la integridad de los agentes y sus familiares”.

El inquietante suceso, que afortunadamente se saldó sin lamentar daños personales, lo achacan a que “los responsables de Interior han ido dejando estas unidades semiabandonadas y desprotegidas”. Una afirmación que avalan los datos, y es que al menos 88 acuartelamientos y puestos de la Guardia Civil han cerrado sus puertas en los últimos 15 años. De ellos, una cuarta parte se ubica en poblaciones de menos de un millar de habitantes, y en una decena de casos el número de vecinos no llega a superar los 300.

Un modelo obsoleto 

No es la primera vez que desde colectivos de la Guardia Civil advierten de la precaria situación de los agentes dedicados a labores de Seguridad Ciudadana en lugares como Burgos, La Rioja, Teruel o Huelva. Las causas son diferentes en cada caso, aunque se da un denominador común en todos ellos: La falta de acuartelamientos en zonas rurales y de incentivos para pedir traslados a ellos, así como la peligrosidad de algunos destinos.

“La imagen de falsa seguridad de estos puestos que carecen de vigilancia y cuentan con muy poco personal, los convierten en muy poco atractivos para los agentes, porque a la falta de seguridad en sus instalaciones oficiales se suma, como hemos denunciado estos días, el mal estado de los vehículos oficiales”.

De este modo, la falta de medios y la disposición de los cuarteles en las provincias de la España rural no serían más que el reflejo de un modelo ya obsoleto. De hecho, la AEGC lleva años exigiendo que se acometa una reforma efectiva de la Guardia Civil, empezando por el despliegue, “que sigue siendo el mismo de la España de Curro Jiménez”, indican.

El papel de la Guardia Civil en el medio rural sigue siendo fundamental. 

La solución, explican desde la AEGC, pasaría por una reestructuración de las infraestructuras de este tipo con las que cuenta el Estado. “O se comete con voluntad política una nueva distribución de la Guardia Civil con macrocuarteles que de verdad sean operativos, o se invierte en estos vetustos edificios para garantizar la seguridad de los agentes, de sus familias y de los ciudadanos a los que prestan servicio”.

“Desde la Dirección General y desde el propio Ministerio del Interior no pueden alegar sorpresa por lo ocurrido en Rubielos de Mora, han estado avisados de las consecuencias de tener muchos cuarteles abiertos sin vigilancia las 24 horas, las consecuencias de no querer adaptar el despliegue de la Guardia Civil al siglo XXI son sucesos como el ocurrido la pasada noche. No ha sido el primero ni, estamos seguros, será el último” sentencian en la misiva difundida por la asociación.

“La profesionalidad siempre la tendremos, pero estaría mejor aprovechada en otras condiciones laborales”.

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