16 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El menor comenzó a irse de casa hace dos años y sobrevive como puede junto a otros colegas, sin que nadie haga nada por reconducirlo

La madre de Eyob, el niño de 15 años que vive en la calle desde hace ya más de un mes, reclama que la Justicia recupere a su hijo

Eyob vive en la calle sin que sus padres puedan impedirlo.
Eyob vive en la calle sin que sus padres puedan impedirlo.
Eyob, un menor de 15 años, vive en la calle, fuera de su hogar, desde hace ya 36 días, más de un mes. No está desaparecido, se va por voluntad propia y sus padres no pueden impedirlo. Al parecer, tampoco las autoridades. Su familia reclama que la Fiscalía dictamine que debe estar ingresado en el centro de recuperación al que asistía desde hace años a una terapia. Por ahora, no lo han logrado y Eyob sigue “perdido”.

Suni, la madre del pequeño Eyob, asegura a elcierredigital.com que ya no saben cómo actuar. Desde hace dos años su hijo de 15 años empezó a salir. Pero no volvía a la hora que se le indicaba. Empezaron con una denuncia por desaparición, y  luego otra y otra. Pero la Policía no podía hacer nada, así se lo confirmaban, porque  Eyob volvía a casa, pero cuando quería.

Cada vez que les llaman de la comisaría para ir a buscarlo, vuelve a escaparse apenas sale del cuartel, ante la mirada impotente  de los padres y la incapacidad policial para detenerle. “No podemos hacer nada”, se les dice a los padres repetidamente. El chico dejó el colegio y empezó a convivir con ciertas amistades. Durante un año el joven asistía a terapia en un centro de recuperación. Allí es donde su madre quiere devolverle, para que reanude sus terapias. 

Hay un vacío legal para estos casos que quedan sin solución. 

Sin embargo, las autoridades decidieron en una ocasión internarle en el centro de Hortaleza, “saturado hoy día y donde los trabajadores, esforzándose al máximo y dando lo mejor, no llegan a todo”, señala Suni. “De allí entra y sale cuando quiere”. Su madre, con voz calmada y una templanza que impresiona, asegura que realmente “hay un fenómeno generalizado que tiene que ver con el empoderamiento de los menores que hoy día parecen no tener apenas obligaciones”. La madre de Eyob continúa reclamando “una revisión del poder que se le da al niño, de la escasez de límites y obligaciones que hoy día, la mayoría no les ponemos a los menores”.

Suni considera que el problema de Eyob, además de otros que sufre como TDH y comportamiento disrruptivo en el pasado, “va más allá de la rebeldía de un adolescente, no acepta ni quiere límites”. “El querría entrar, ducharse y salir para volver cuando le apetezca, sin obligaciones...” , indica.  “Un problema común entre los menores de hoy es la baja tolerancia a la frustración, que conduce a conductas agresivas cuando no obtienen lo que quieren”, alerta Suni, quien insiste en que su hijo, Eyob, al que adoptaron cuando tenía tres años en Etiopía, necesita ayuda para reencontrar el camino. De momento, los padres reciben la ayuda de Eva Milla, de Orientak.

El centro de acogida de Hortaleza está saturado. 

Suni no se explica cómo un niño que ha recibido tanto amor, tanto cariño en un hogar tranquilo y acogedor puede terminar así. “¿Qué les sucede a esos menores para degenerar en estas situaciones?”, se pregunta la paciente madre.

En el fondo del problema está el sistema y el vacío legal que hay en torno a estas cuestiones. “No se contemplan”, denuncia Suni, mientras lamenta cuánto le echan de menos en casa ella, su marido, César y su otra hija, a la que Eyob también adora.  Suni afirma que “quiero sacarlo de la calle, quiero que los jueces tomen partido porque ni la Policía puede detenerle, ni hacerse cargo de él, ni siquiera aunque la ley obliga a la escolarización para los menores de 16 años...”

Por ahora, lo único que han podido hacer Suni y su padre, César, es una declaración de no poder atender a Eyob, necesaria para poder llevarlo a un centro recuperación... aunque terminó en el de Hortaleza, nada adecuado para él. Sin embargo, la renuncia a la custodia, que era otra opción para que la Comunidad de Madrid se hiciera cargo del adolescente, no quieren firmarla. Significaría dejarle en situación de abandono para que el gobierno madrileño asumiera su custodia.

El centro de recuperación Recurra de Javier Urra. 

La inquietud en su familia crece, igual que crece Eyob. Sus padres confían en que madurará y cambiará, pero el sistema no ayuda. “Es preocupante, hay muchos padres que han notado que esta generación de niños es muy diferente a la de antes, no respetan normas, límites y reglas, quieren hacerlo todo a su manera...”, insiste Suni.

Ella misma ha alertado a varios centros de recuperación de la necesidad de reaccionar ante este tipo de problemas que abundan en menores que viven en sus propios hogares con sus familias. Familias que apenas saben cómo reaccionar ante este nuevo y difícil reto y que se encuentran solas porque las autoridades no las apoyan ni ayudan.

Suni agradece, sin embargo, a todas las asociaciones, centros especiales  y profesionales que han ayudado y trabajado con su familia y con Eyob. Y asegura con ternura que “sabemos que él nos quiere”.  

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