19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La justicia consideró que Rosario Porto y Alfonso Basterra la asesinaron en 2013, administrándole durante varios días sedantes antes de asfixiarla

Los crímenes más mediáticos de España: Asunta, la niña a la que mataron sus padres adoptivos (I)

Rosario Porto, junto a su hija Asunta y su marido Alfonso Basterra.
Rosario Porto, junto a su hija Asunta y su marido Alfonso Basterra.
El asesinato de Asunta Basterra el 12 de septiembre de 2013 se convirtió desde el principio en uno de los casos más mediáticos de España. Se desencadenó cuando el cuerpo sin vida de la pequeña apareció en una pista forestal de Teo, en las afueras de Santiago de Compostela. Tras meses de investigaciones policiales, revelaciones, especulaciones y dos juicios, Rosario Porto y su marido, Alfonso Basterra, fueron condenados a prisión en noviembre de 2015.

La noche del 21 septiembre de 2013 Rosario Porto y Alfonso Basterra denunciaron la desaparición de su hija, Asunta Yong Fang, una niña de 12 años de origen chino, adoptada cuando apenas tenía un año por el matrimonio -más tarde la pareja se divorció-. Tres horas después de interpuesta la denuncia, dos personas que iban de paseo hallaron el cadáver de Asunta en una pista forestal cercana a un chalet propiedad de la madre. Junto al cuerpo de la pequeña aparecieron restos de cuerda.

Unos días después las autoridades arrestaron a Porto y a Basterra, imputándoseles un presunto delito de homicidio por “las incongruencias y ambigüedades”, así como por las “versiones contradictorias” en sus declaraciones.  Fuentes de la investigación desvelaron que la niña era la principal beneficiaria de la herencia de sus abuelos maternos. El juez los encarceló preventivamente.

En octubre de ese mismo año, los análisis toxicológicos revelaron dosis elevadas de ansiolíticos en el cadáver de Asunta. También encontraron restos de semen en la camiseta de la niña, supuestamente de un hombre de nacionalidad colombiana que fue imputado en el caso aunque el acusado negó que estuviera en Galicia el día de autos. Seis meses después el juez descartó su imputación al producirse una contaminación de las pruebas en el laboratorio.

En noviembre de 2013 el juez levanta el secreto del sumario. En el auto, el magistrado muestra su convencimiento de la existencia de un "plan concordado" por los padres para matar a la niña. 

El inicio del juicio por el caso Asunta se retrasa hasta después de agosto  por falta de jurado - Faro de Vigo

Asunta.

El 8 de enero del 2014, el juez cursa una denuncia por la filtración de un audio de los padres de Asunta, relativo a una conversación que mantuvieron en los calabozos y en la que, entre otras cosas, Porto comenta a su marido “Tú y tus jueguecitos. ¿Te ha dado tiempo a deshacerte de eso?”. “Calla, que a lo mejor nos están escuchando”, le respondió Basterra. El diálogo posteriormente fue declarado nulo como prueba. Días después, dos profesoras de música de Asunta declararon ante el juez que el 9 de julio vieron a la niña “drogada, como sonámbula”.

En verano de ese mismo año se descubrió que Basterra almacenaba en su portátil material erótico y pornográfico de mujeres asiáticas. El juzgado pone fin a la instrucción del caso y el fiscal pide 18 años para cada uno de los padres por asesinato. 

El 29 de septiembre de 2015, empieza el juicio. En su declaración, Rosario Porto se declara inocente y señala que Asunta tuvo unos buenos padres. Relató episodios violentos de su exmarido pero nunca con la niña. Una psiquiatra revela que Porto tenía deseos de morir en 2009. A finales de octubre, se conoce el veredicto del jurado que considera culpables a los padres.

El ADN de Asunta estaba en el suelo del coche de Rosario Porto | Noticias  de Nacional en Heraldo.es

Alfonso Basterra y Rosario Porto.

En marzo de 2016, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) confirmó la condena a los padres de Asunta emitida por la Audiencia Provincial el año anterior, 18 años de prisión para cada uno de ellos, pero introdujo una modificación en los hechos probados según la cual fue Rosario Porto la única culpable de asfixiar a su hija Asunta, aunque determinó que esto lo hizo “en ejecución del plan preconcebido” con Alfonso Basterra para acabar con la vida de la menor.

Tras la condena, Rosario Porto comenzó a cumplirla en la prisión de A Lama, Pontevedra, desde donde fue traslada a la de Teixeiro y desde allí hasta la de Brieva, en Ávila. Durante su internamiento en las diferentes instituciones, intentó quitarse la vida en varias ocasiones hasta que finalmente lo consiguió el 18 de noviembre de 2020.

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