16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El caso de David Guerrero será uno de los objetivos del documental junto al de Melody Nakachian y el de la pequeña Mari Luz

El misterio de la desaparición del 'Niño Pintor de Málaga' protagonista junto a otros dos casos de un documental sobre menores secuestrados

David Guerrero, 'niño pintor de Málaga'.
David Guerrero, 'niño pintor de Málaga'.
La desaparición en 1987 del niño David Guerrero en Málaga, considerado todo un prodigio de la pintura, fue calificada por la Interpol como una de las más misteriosas del mundo. En los últimos años han aparecido nuevos indicios de lo que pudo ocurrir con el joven malagueño. Ahora, el periodista Julio Muñoz y la productora ADM recogerán esta historia junto a la de Melody Nakachian y la de Mari Luz Cortés para trazar un retrato sobre los secuestros a menores en España.

La productora andaluza ADM está desarrollando un proyecto sobre los secuestros a menores en Andalucía. En concreto se ha centrado en tres casos que han pasado a la memoria colectiva y que impactaron, por diversas causas, a la sociedad española. David Guerreo 'el niño pintor de Málaga', Melody Nakachian y Mari Luz Cortés serán los casos a tratar desde una perspectiva serie e intentando contextualizar los sucesos en su época e intentado evadir el amarillismo que, en ocasiones, rodea el trato a los sucesos. El más antigua en el tiempo de estos casos y el que no ha tenido una resolución como tal y es del conocido como 'niño pintor de Málaga'. 

Misterio sin resolver

La desaparición de David se remonta al 6 de abril de 1987 sobre las 18.40 horas, cuando David Guerrero salió de su casa en el malagueño barrio de Huelin. Tenía 13 años e iba al centro a una exposición donde acababan de colgar un cuadro suyo, un retrato de El Cristo de la Buena Muerte, en la galería de arte La Maison, en la calle Duquesa de Parcent, donde le esperaba el periodista Paco Fadón, de Radio Popular. Luego, David tenía previsto ir a la peña El Cenachero, donde desde hacía algo menos de dos años recibía clases de pintura, casi siempre a cargo de un primo de su madre, el pintor malagueño José Guevara Castro, que ya falleció. El niño tenía pensado tomar el autobús que lo dejaría en el centro de Málaga. Su casa distaba 250 metros de la parada y fue durante este corto trayecto donde la policía sostuvo que pudo desaparecer el menor.

Tras la denuncia de los padres, las primeras investigaciones policiales se encaminaron a los contactos realizados en el mundo del arte, donde David comenzaba a ser considerado un joven genio. La policía también desechó el secuestro por motivos económicos porque la familia no recibió nunca una petición de rescate y Jorge Guerrero era mecánico de una empresa de confección, con recursos económicos limitados. La Interpol calificó el caso de “desaparición extrema”, es decir, sin pistas.

David Guerrero.

En la sala de exposiciones lo habría visto el pintor malagueño Rafael Jaime Calderón esa misma tarde, ya que sustituía a José Guevara como profesor de pintura esos días al encontrarse Guevara de viaje en Madrid. Un testimonio que no habría sido tenido en cuenta entonces por los investigadores, pese a que el pintor asegura que se lo dijo a la Policía.

El segundo lugar donde se ubicó a David Guerrero fue en la peña cultural y flamenca. Marisa Sicsú, hija del vicepresidente de la peña, Félix Sicsú, ya fallecido, relató que su padre contaba que el día de la desaparición había visto a David Guerrero en las escaleras del edificio de la peña El Cenachero, pero que su padre jamás habló con la Policía porque nunca fue interrogado por los agentes. La viuda del presidente de la peña, Paco Repiso, confirmó esta misma historia de Siscú.

"La policía hace 33 años se centró en el reducido círculo de la academia de pintura, compuesto por aproximadamente una decena de personas, pero no en el círculo amplio de la Peña, pero estos dos nuevos testimonios podrían cambiar el relato de la historia como la conocíamos hasta ahora", recuerda el periodista Daniel Carretero. Sin embargo, poco parece haberse avanzado en este sentido, ya que los testigos no han sido interrogados todavía.

Lo extraño es que se conoce por varios testimonios que no llegó a entrar a la academia de pintura. ¿Qué pasó en esos tramos de escalera, entre la planta baja y la segunda planta, donde se ubicaba el taller de pintura, para que David cambiase sus planes, que no eran otros que pintar como cualquier otro día, y saliese de aquel lugar? Este interrogante continúa sin resolverse a día de hoy.

En septiembre de 2016 la familia tuvo que declarar al niño pintor de Málaga fallecido, ya que la muerte de su padre, Jorge, en 2015 provocó que tuviesen que hacer el trámite para heredar y acceder a las cuentas de la familia.

Una investigación sin frutos

La pista más verosímil apareció en 1990, cuando se descubrió que un ciudadano suizo de 70 años tenía en su casa un dibujo con rasgos muy parecidos a los del niño. Este hombre, acaudalado, divorciado y casado en segundas nupcias, con varios hijos, había estado en Málaga entre marzo y abril de 1987 y podría haber entrado en contacto con David unos diez días antes de su desaparición, como declaró la camarera de un hotel, aunque finalmente la pista de la camarera no pudo comprobarse, ya que no declaró lo mismo en sede judicial.

Dos inspectores de policía se trasladaron a Suiza en agosto de 1990 para interrogarlo, pero descubrieron que el hombre había fallecido de muerte natural en enero de aquel mismo año y no pudieron seguir la pista que parecía más fiable.

Interpol consideró la desaparición de David Guerrero Guevara, que ahora tendría 47 años, como una de las más desconcertantes de la historia, aunque la búsqueda ya se ha desactivado en su web y oficialmente no se le busca. David fue dado por muerto, aunque solo sobre el papel, porque todavía su familia no ha perdido la esperanza y los investigadores del Grupo de Homicidios de la comisaría de Málaga, herederos de aquellos que buscaron hace 34 años, mantienen a mano las seis carpetas del expediente policial, sobre la bandeja de asuntos pendientes por resolver.

Nuevos datos para esclarecer el misterio

A principios de 2020, tal y como ya informó elcierredigital.com en su momento, una compañera de David de sus clases de dibujo, Gema Calderón, encontró en el buzón de su domicilio una caricatura que representaba a un hombre con chepa y nariz aguileña y que fue regalado por David Guerrero a Gema durante la clase de pintura que ambos compartían en Málaga unos días antes de su desaparición. Lo curioso es que ese dibujo ya fue recogido por la Policía y calificado como prueba hace 33 años en el marco de las investigaciones por la desaparición del niño pintor.

Hasta ahora, nadie sabe cómo ha llegado hasta ese buzón, que no tenía nombre ni apellidos de su dueña, que tan siquiera está empadronada en ese domicilio, porque continúa en el de sus padres. Es decir, que alguien sabía exactamente que el buzón donde dejó el dibujo pertenecía exactamente a Gema y que el niño se lo había regalado a ella. Un nuevo misterio.

Gema explicó a elcierredigital.com que "yo di ese papel a la Policía en 1987 cuando vinieron a preguntar sobre David. Les expliqué que era normal que todos le pidiésemos dibujos, porque era un genio, yo se lo pedía muchas veces y aquel día tras mucho insistir me lo hizo".

Dibujo encontrado en el buzón por Gema Calderón.

La entonces niña de 12 años, dos menos que David, y que ahora ya es una mujer de 45 años, recordaba que "le pregunté quien era ese señor que me había dibujado, que era muy feo, para una vez que me regalaba un dibujo me quejé. En un gesto muy clásico de David bajó la cabeza y contestó, "algún día te dibujaré a ti". Luego lo colgué con una chincheta en la pared de mi habitación y me olvidé hasta que vino la Policía a preguntar y se lo entregué. David tenía caricaturas de profesores y conocidos, pero perfectamente éste se lo podía haber inventado, porque tenía mucha imaginación".

Ese detalle del folio agujereado por una chincheta y los números 1987, en referencia al año, escritos en la parte trasera por la propia Gema, que reconoció su letra como propia, hicieron que creyese que ese papel es el dibujo original regalado por el propio David Guerrero.

"Estuve a punto de tirarlo porque estaba entre la publicidad buzoneada y venía suelto. Es algo muy raro. Luego llamé a Jorge, hermano de David, y se lo conté. Decidimos llevarlo a la Policía. Una semana después me llamaron a declarar y me dieron a entender que el dibujo no lo tenían antes ellos y por tanto, tampoco tenían una explicación de cómo llegó a mi buzón", recordaba Gema.

Daniel Carretero, periodista que conoció a Jorge Guerrero, hermano de David, a primeros de verano del año 2018, se puso a investigar el caso "y con el tiempo hicimos una investigación integral en la que cubrimos todos los ámbitos relevantes. Una carta anónima llegó a casa de la madre de David antes de que yo conociera a Jorge y él no la puso en mi conocimiento hasta finales de octubre del año pasado. Se dio la circunstancia de que todavía no me había metido a investigar en profundidad el ámbito de la Peña El Cenachero y el anónimo fue una motivación importante, ya que decía que se buscase a Gervasio en esa Peña", explica, y añadía que pensaba que el dibujo fue dejado en el buzón por "alguien que ha tenido acceso a la investigación y a los datos del domicilio actual de Gema. El papel estaba oxidado como si el tiempo hubiese pasado por él y en papel de bloc de la época. Es obvio que alguien ha roto la cadena de custodia, el por qué, cuándo o cómo lo desconocemos. No deja de ser curioso que no pasara nada en más de 30 años y en estos últimos meses comiencen a pasar cosas".

Antonia Guevara, madre de David.

En su día ya se especuló con la posibilidad de que el personaje retratado en este dibujo tuviese cierta similitud con el turista suizo que fue investigado en su momento. Carretero aseguraba que "hay una foto de perfil que se le da un aire, pero Raúl, el hermano pintor de David que sabe de caricaturas dice que no son la misma persona y da detalles que pasarían desapercibidos a otros, como que el suizo siempre llevaba gafas y una cámara de fotos colgando del cuello, detalles que David no habría pasado por alto al hacer una caricatura".

Quizás la aparición de este nuevo dibujo fuese un intento de ayudar o "quizás alguien pretenda desviar nuestra atención de la peña flamenca donde tenemos puestos los ojos", aseguraba Daniel Carretero, que añade: "No hemos llevado a cabo una revisión, sino una investigación integral, como si estuviéramos en el día siguiente a la desaparición, y lo hemos hecho sin poder tener acceso a los archivos policiales. Hasta ahora no se había podido reconstruir el trayecto que siguió David Guerrero el día de su desaparición. Nosotros lo hemos conseguido casi 32 años después, y además hemos podido ubicar el último lugar conocido en el que estuvo: la peña El Cenachero".

Este último dato ya supone un paso importante porque hasta ahora los investigadores policiales situaban a David como visto por última vez en la puerta de su casa. Sin embargo, nuevos testigos lo situaron en las escaleras de la Peña.

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