26 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

En los últimos tiempos se divorció de su amor de toda la vida, perdió a su mentor taurino y no tiene apoderado ni personas que lleven su imagen

Problemas sentimentales y profesionales pudieron minar el ánimo del malogrado torero Antonio Ferrera

Antonio Ferrera
Antonio Ferrera
Antonio Ferrera sigue ingresado en el Hospital Universitario de Badajoz y poco se sabe de su estado de salud y de las circunstancias que rodean el hecho de que se precipitase desde el puente pacense de la Autonomía a las aguas del rió Guadiana. Las circunstancias personales que rodean al diestro hacen que muchos den por seguro que el acto fuera intencionado, a pesar de la buena situación de Ferrera en el escalafón taurino.

El motivo por el cual uno de los toreros de moda acaba presuntamente arrojándose a las aguas del río Guadiana sigue siendo un misterio. Ferrera acababa de firmar dos tardes con bastante éxito en Feria de Abril de la capital andaluza y le esperaban tres más en Las Ventas por San Isidro (1, 6 y 7 de junio, con toros de Zalduendo, Puerto de San Lorenzo y Alcurrucén). Sin embargo, la vida del diestro parecía no atravesar buenos momentos en otros aspectos más allá de su vida profesional.

Fuentes del entorno del matador aseguran a elcierredigital.com que el último desengaño amoroso amargó su carácter, ya de por sí especial y taciturno. Se trata del divorcio de María del Mar, amor de juventud con la que llegó a casarse. Este desengaño desestabilizó al torero. A su vez, la muerte de José María Manzanares Padre, que fuera su mentor y gran apoyo en el mundo taurino, también influyó en su mal momento anímico.

En el mundo taurino, además, hablan de lo difícil que es acceder al diestro que desde hace tiempo no tiene ni apoderado ni nadie que se encargue de su imagen. Todo un halo de oscurantismo que no ayuda a la imagen del matador, cuyo futuro más inmediato también parece moverse en el mundo de la incógnita.

Una carrera meteórica

Antonio Ferrera nació en Ibiza el 19 de febrero de 1977 pero está afincado en la localidad pacense de Villafranco del Guadiana y se considera extremeño a todas luces. Ferrera se ha convertido en uno de los toreros de la región más queridos por la afición, merced a sus triunfos en el albero y a su entrega siempre que se viste de luces.

Antonio Ferrera. 

Debutó en público el 15 de agosto de 1993 en la localidad francesa de Dax, con novillos de Baltasar Ibán. Debutó con caballos el 5 de febrero de 1995 en Zaragoza, con novillos de Sánchez Arjona y La Quinta y Mari Paz Vega y Luisito en el cartel. Se presentó en Las Ventas el 21 de abril de 1996 con novillos de La Quinta, tarde en la que sufrió una grave cornada y acompañado en el cartel por el albaceteño Niño Belén y Carlos Pacheco.

Tomó la alternativa el 2 de mayo de 1997 con toros de Victorino Martín, actuando como padrino Enrique Ponce y ejerciendo como testigo Pedrito de Portugal. Confirmó su alternativa en Las Ventas dos años después, el 28 de marzo de 1999 con toros de Carriquiri y Miguel Rodríguez como padrino y Javier Vázquez como testigo.

En el año 2015 tuvo que cortar la temporada por una fractura en el brazo izquierdo. Su entorno asegura que fue entonces cuando el maestro comenzó a travesar un duro bache psicológico. El toreo le ayudó a salir de él en aquel momento, logrando reaparecer en 2017 y desde entonces ha firmado artísticas faenas que han dejado huella en plazas como Sevilla, Madrid, México, Málaga, Olivenza, entre otras muchas. Ahora su estado es toda una incógnita, como lo han sido los últimos años de su vida.

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