21 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Se baraja el móvil económico como principal hipótesis de un presunto secuestro y posterior asesinato del hombre desaparecido en Casarrubios del Monte

La Guardia Civil todavía debe encontrar el cuerpo de Roberto García, tras detener a un sospechoso

El presunto asesino de Roberto, sacando dinero de un cajero con la tarjeta del desaparecido/ Telecinco
El presunto asesino de Roberto, sacando dinero de un cajero con la tarjeta del desaparecido/ Telecinco
Roberto García cumplió ayer 64 años, el mismo día que la Guardia Civil detenía a Juan José, un vecino de la misma calle donde vivía el desaparecido, desde el 19 de febrero en Casarrubios del Monte. Todos los indicios apuntan a que el detenido secuestró y posteriomente mató a Roberto, pero todavía su presunto asesino no ha confesado el paradero del hombre. La familia reclama ahora una pronta confesión del detenido para "dar a Roberto una digna sepultura".

Roberto cumplió 64 años ayer, el mismo día que detenían a su presunto asesino, un hombre de cuarenta y seis años de edad, llamado Juan José, sevillaño, albañil, de complexión fuerte, con antecedentes por malos tratos en el ámbito familiar y que vivía de alquiler en un piso abuhardillado frente a su casa en la localidad toledana de Casarrubios del Monte. El móvil económico sigue siendo la principal hipótesis que se baraja para la desaparición y muerte de este vecino de Casarrubios.

Cartel con la desaparición de Roberto.

El hombre permanecía desaparecido desde el 19 de febrero. Lo último que se supo es que estuvo comiendo en un restaurante del pueblo. A partir de ahí se perdió su pista hasta todavía hoy, a la espera de que su presunto asesino diga donde está el cadáver. Unos días después de su desaparición la Guardia Civil encontró el coche mal aparcado en El Alamo, localidad de Madrid muy cercana a Casarrubios.

Justo en la buhardilla de arriba vivía el detenido.

Roberto García tenía el pelo canoso y medía 1,70 metros. Era el menor de tres hermanos y una persona muy conocida y querida en el pueblo, ya que la familia era de allí, de siempre. “Los hermanos somos como uña y carne. Somos hermanos, pero hermanos de verdad, de los que hay que ser. Siempre que necesitábamos algo nos ayudábamos”, señaló unos días después Manuel, su hermano mayor, a elcierredigital.com. 

Roberto trabajó como alguacil de Casarrubios del Monte y vivía solo en su casa con sus dos perros. “Es soltero de toda la vida, solterón vamos. Tiene dos perros y si alguna vez le surgía un imprevisto nos avisaba para que les fuéramos a dar de comer”, apuntaba Manuel.

El miércoles 20 de febrero sus hermanos empezaron a preocuparse por Roberto, una persona metódica y que siempre avisaba a su familia en caso de cambiar alguno de los movimientos que formaban parte de su rutina. Fue entonces cuando empezaron a llamarle al teléfono para intentar localizarlo, pero no daba señal. El jueves 21 formularon la denuncia y poco después encontraron su vehículo en El Alamo, donde precisamente vivía su hermano Manuel y al que, al parecer, iba a visitar con frecuencia. El coche de Roberto se encontró cerrado, pero mal aparcado, "algo muy raro en mi hermano", según Manuel, y además de que parecía que había sido abandonado con prisa.

Una de las concentraciones en Casarrubios en favor de Roberto García.

Cuando murieron sus padres, los tres hermanos recibieron las escrituras de partición de la herencia por las que se convirtieron en propietarios de varios pisos. Una de estas viviendas es la que había traspasado Roberto hace poco a otro vecino de Casarrubios del Monte, y, al parecer, por la que acababa de cobrar una importante cantidad, 30.000 euros según algunas fuentes. Sobre los asuntos económicos, Manuel decía que Roberto es “muy suyo”, pero que "nunca ha tenido ningún problema" y ya sospechaba de un desenlace trágico porque “algo raro ha pasado, ya que mi hermano es una persona buena que no ha tenido motivos para huir”.

Perfectamente planeado

Las investigaciones se centraron en la zona de Casarrubios del Monte y los territorios cercanos a esta localidad y la Guardia Civil incluso llegó a peinar la zona del río Guadarrama. Manuel ya apuntaba entonces la sospecha de que “quien lo haya hecho ha tenido que ser de aquí, del entorno cercano. Estoy seguro de que lo que sea que le hayan hecho lo tenían perfectamente planeado y ejecutado y conocían bien la zona”.

Tras la desaparición de Roberto, los investigadores peinaron las cuentas bancarias del hombre, así como su teléfono móvil, que siempre llevaba consigo para tratar de esclarecer los interrogantes que se cernían en torno a la misteriosa desaparición y descubrieron que dos días después alguien sacó 600 euros en dos tandas usando la tarjeta de Roberto en sendos cajeros de Casarrubios y El Álamo. El hombre que lo hizo, moreno y corpulento, tuvo mucho cuidado de tapar su rostro para evitar ser identificado por las cámaras de los cajeros.

El detenido el jueves, que se llama Juan José, está acusado de la desaparición y asesinato de la desaparición de Roberto Garcóa. Vive en un piso dúplex abuhardillado en un bloque de viviendas de la calle Postillón que se levanta justo enfrente de la casa de Roberto. El presidente de la comunidad de propietarios, que lleva en el cargo nueve meses, dijo no conocer a la persona arrestada por la Guardia Civil, ya que en el portal la mayoría de los residentes vive en régimen de alquiler, por lo que el movimiento de inquilinos es constante. El bloque de viviendas, formado por tres portales, está compuesto por 34 pisos, algunos de ellos dúplex.

Ahora tras la detención del sospechoso, Manuel García dijo a elcierredigital.com que esperan que el detenido "facilite todo a la Guardia Civil y se pueda encontrar pronto el cuerpo de mi hermano para darle una sepultura digna. Estamos agotados aunque un poco más aliviados y con la prudencia normal de que el detenido todavía es presunto" y apuntaba que “parece que lo estaba vigilando hasta que vio su oportunidad de hacerle daño, pero en la familia nadie lo conoce ni los vecinos más antiguos tampoco". Junto a Juan José fue detenido otro hombre que fue puesto en libertad, aunque fue interrogado y permanece como investigado hasta que se averigüe si tiene alguna implicación o no.

Concentración en Casarrubios a favor de Roberto García.

Los investigadores de la Guardia Civil sí creen que el móvil era económico y ya tenían centrado al principal sospechoso, pero esperaban encontrar primero los restos de Roberto antes de detener al presunto asesino. El hermetismo en torno a su participación en los hechos es total y no han trascendido apenas datos sobre él. El presunto autor de los hechos se encuentra todavía en los calabozos de la Comandancia de Toledo, donde se ha negado a declarar.

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