26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El quinto cuerpo, localizado este lunes en un canal de riego de Sevilla, es el de una mujer de 80 años que residía en un geriátrico de la zona

Eco de la noticia adelantada por El Cierre Digital del posible del asesino en serie de las acequias

Las mujeres asesinadas en la Comunidad Valenciana.
Las mujeres asesinadas en la Comunidad Valenciana.
La noticia de 'El Cierre Digital' que advertía de la alarma social generada por la existencia de un supuesto asesino en serie que habría estrangulado a cuatro mujeres entre noviembre de 2020 y abril de 2021 en la Comunidad Valenciana, ha suscitado el interés de otros medios, que se han hecho eco de la información. Policía y Guardia Civil ya han desmentido esta teoría, que ha perdido su consistencia después de la detención, hace dos semanas, del presunto autor de uno de los asesinatos.

El hallazgo este lunes del cadáver de una mujer en el interior de un canal de riego en el municipio sevillano de Cantillana ha reavivado los rumores no contrastados sobre un posible asesino en serie que, desde noviembre del pasado año, habría estrangulado a cuatro mujeres para después arrojar sus cuerpos sin vida en acequias y terrenos de similares características. Las similitudes entre los casos, pocas, agudizadas por el alarmismo, suscitaron esta hipótesis, que durante semanas corrió como la pólvora a través de las redes sociales y grupos de mensajería como Whatsapp.

Un supuesto que tanto policía como Guardia Civil desmintieron en su momento, y que ha perdido su consistencia después de la detención, hace dos semanas, del presunto autor de uno de los asesinatos. 

En el caso de Sevilla, y a la espera de que la autopsia determine las causas de la muerte, el perfil de la mujer hallada sin vida no coincide con ninguno de los anteriores. En este sentido, fuentes de la investigación indican que se trata de una mujer de 80 años que residía en un geriátrico de la zona. 

Un posible efecto por imitación 

Aunque la teoría parece descartada, sí hay quienes apuntan a que, principalmente en los casos de la Comunidad Valenciana, podrían tratarse de un efecto imitación. 

Son algunos los estudios que vienen a demostrar que, en los crímenes machistas, la probabilidad de que se cometa un feminicidio es considerablemente mayor si en los días previos ha aparecido una noticia similar en los medios. 

Crimen con tinte machista

El pasado 29 de junio se producía el arresto de un hombre en calidad de sospechoso por el asesinato de su pareja sentimental, Johana Andrea Aguilar, de 41 años, cuyo cadáver fue localizado el pasado mes de abril en un paraje natural de la localidad de Burriana, cerca de una acequia.

Johana había salido a caminar y su desaparición todavía no había sido denunciada cuando un hombre, que paseaba por el Camí Vell de la Mar de Borriana, la encontró sobre un charco de agua, boca abajo. En un primer momento, todo apuntaba a una muerte natural o a un suicidio -trascendió entonces que la mujer había protagonizado dos intentos previos-, pero la autopsia determinó que había sido estrangulada con una prenda de ropa de la mujer que no llevaba puesta en el momento de su muerte, por lo que los investigadores se centraron en averiguar cómo había conseguido esa prenda el agresor. Los agentes interrogaron a familiares y allegados ante la sospecha de que el agresor pudiera ser alguien de su entorno, algo que, presuntamente, se habría confirmado.

Su asesinato, de constatarse la autoría del principal sospechoso, tendría más que ver con la violencia machista.

Los casos sin resolver

El cuerpo de Johana Andrea Aguilar fue el cuarto encontrado, en menos de seis meses, cerca de acequias de la Comunidad Valenciana.

Los cuerpos sin vida de las cuatro mujeres fueron hallado en cerca de acequias. 

La primera de las víctimas fue Alicia, de 45 años y funcionaria de Justicia, asesinada en noviembre de 2020. Su cuerpo se encontró apenas a 200 metros de su casa, en Elche. La mujer había salido a pasear con su perro cuando, en la última llamada que realizó, aseguró que dos mujeres la estaban siguiendo. Tiempo después, su cuerpo fue encontrado en una acequia, con signos de estrangulamiento.

La principal hipótesis: un intento de robo, aunque no se descartarían otras teorías relacionadas con sus entornos próximos. En este sentido, el criminólogo Vicente Planas explicó para elcierredigital.com que "la muerte por asfixia es habitual con personas con las que hay una determinada cercanía. Vecinos, parejas... Supone una forma de matar para la que hay que tener un contacto directo con la víctima. No es dar un golpe o un navajazo para pillar por sorpresa a la persona a la que se quiere hacer daño".

La segunda mujer hallada sin vida, el 30 de enero, en Silla, una localidad a 27 kilómetros del suceso, se llamaba Florina, tenía 19 años y, desde los 17, ejercía la prostitución, víctima de la trata. La principal línea de investigación apunta a un cliente como posible autor del asesinato.

Olga, de 43 años, se le perdió la vista el 3 de abril en el popular barrio valenciano de La Malvarrosa. Su cuerpo fue hallado tres días después en la localidad de Massarrojos, también en una acequia y con signos de asfixia.

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