07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El 17 de agosto de 2017 una furgoneta se adentraba en La Rambla y acababa con la vida de 14 personas. Un día después, en Cambrils, morían otras dos

Cinco años tras los atentados de Barcelona: Homenajes y penas de prisión para los acusados

Atentado la Rambla
Atentado la Rambla
Se cumplen cinco años de los atentados del 17 y 18 de agosto de 2017, cuando una célula yihadista acabó con la vida de 16 personas en las Ramblas de Barcelona y en el puerto catalán de Cambrils. Ese día, una furgoneta conducida por un joven de 22 años ejecutó un atropello masivo de 123 personas en las Ramblas de Barcelona. En la madrugada siguiente, cinco hombres de la misma célula atropellaron y apuñalaron a varios ciudadanos en Cambrils.

El 17 de agosto de 2017, poco antes de las cinco de la tarde, una furgoneta se adentraba en La Rambla de Barcelona, acabando con la vida de 13 personas. Tres más morirían después del atropello, durante otro ataque llevado a cabo en el puerto de Cambrils. Cinco años después, ni la ciudad ni los centenares de heridos que resultaron del atentado se olvidan de lo sucedido aquella tarde de agosto.

Con motivo del aniversario del crimen, el Ayuntamiento de Barcelona llevará a cabo un acto institucional durante el que se realizarán varios homenajes a las víctimas del atentado de La Rambla. Entre ellos, una ofrenda floral y una actuación de la coral sinfónica VOZES.

Las víctimas, por su parte, siguen hablando cinco años después del “abandono” recibido por parte de las instituciones. Por este motivo, asociaciones como la Plataforma 17A, la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT) y Politeia realizarán un homenaje separado del institucional, así como una protesta “exigiendo responsabilidades”.

Según confirmaba el Ministerio de Interior al diario 20 minutos, ya han sido destinados 7.338.798 euros a las víctimas como indemnización.

La sentencia de los culpables, cinco años después

Cinco años no son suficientes para superar lo ocurrido. Menos aún cuando el pasado julio la Audiencia Nacional ratificó los aspectos más relevantes de la sentencia que emitieron en mayo de 2021. Algunas de las penas fueron rebajadas.

En esta sentencia fueron condenados Mohammed Houli Chemlal, a 43 años de prisión, Driss Oukabir, a 36 años por ser el encargado del alquiler de la furgoneta, y Said Ben Iazza, a 8 años por colaboración terrorista, ya que prestó su documentación y una furgoneta, usada para transportar los explosivos. Younes Abouyaaqoub, conductor de la furgoneta en el momento de la masacre, murió el 21 de agosto de ese mismo año tras ser abatido por la policía.

A los dos primeros, la sentencia les atribuyó delitos de pertenencia a organización terrorista; tenencia, depósito así como fabricación de sustancia o aparatos explosivos e inflamables de carácter terrorista; y estragos en tentativa de carácter terrorista en concurso con 29 delitos de lesiones por imprudencia grave.

Sin embargo, la sentencia final no ha sido aplaudida por todas las víctimas. Y aunque algunas no recurrirán ante el Tribunal Supremo por la dificultad que conlleva seguir con la lucha, otras intentarán pelear por condenas más duras para los culpables.

Gran parte de las acusaciones particulares ejercidas por las víctimas —incluidas las colectivas, como la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) o la del 11-M— pedían penas superiores a los 2.000 años de cárcel y prisión permanente revisable para los procesados, por los asesinatos e intentos de asesinatos de los ataques.

Los atentados de Barcelona de 2017, cronología del suceso

Sobre las 16:50 de la tarde del 17 de agosto de 2017, una furgoneta que circulaba a gran velocidad por las calles de Barcelona atropelló a las personas que se encontraban en la zona peatonal de las Ramblas, en el tramo entre las estaciones de metro de Ramblas y Liceo. La furgoneta alquilada, que fue conducida por el yihadista Younes Abouyaaqoub recorrió 800 metros zigzagueando a toda velocidad. El yihadista realizó el atropello masivo de más de un centenar de personas, que se saldó con 13 fallecidos, a los que posteriormente se le sumarían tres fallecidos más por los hechos posteriores al atropello masivo que tuvieron lugar en el puerto de Cambrils.

Al perder velocidad y verse atrapado, Younes abandonó el vehículo sobre el mosaico de Joan Miró de las Ramblas y corrió hasta la Zona Universitaria de Barcelona, donde mató a cuchilladas a Pau Pérez Villán. El joven acababa de aparcar su coche para acudir a clase, pero tuvo la ‘mala fortuna’ de cruzarse en el camino con Younes, quien condujo el coche con el cadáver de la víctima a bordo.

En su intento de fuga, el terrorista embistió poco después un control policial situado en la Diagonal de la capital catalana, donde hirió de gravedad a dos Mossos. Tras dejar atrás el control, Younes llegó a la localidad de Sant Just Desvern (Barcelona) y ahí se le perdió la pista hasta el 20 de agosto

Esquema de cómo sucedieron los atentados.

Esos cuatro días, Younes vivió alimentándose de la basura y tratando de esconderse, hasta que fue avistado por las cámaras de seguridad de una gasolinera de la carretera N-340 en el municipio de Cervelló

A las 10:11 de la mañana del 21 de agosto el yihadista fue captado de nuevo por las cámaras de una estación de servicio. Varios ciudadanos avistaron a Younes, que trató de robar otro coche y terminó allanando una vivienda. Tras la colaboración activa de varios testigos, los Mossos recibieron una información que situaba al terrorista en una gasolinera de Sant Sadurní d’Anoia.

Younes fue avistado por una patrulla de Mossos en el municipio de Subirats, cuando vio a los agentes “se dirigió hacia ellos gritando Allahu Akbar” a la vez que mostraba un supuesto “chaleco explosivo”, ante esto los Mossos dispararon causando la muerte de Younes.

Mientras tanto el 18 de agosto a las 01.53 horas de la madrugada, una dotación de los Mossos d’Esquadra que se encontraba realizando un control en el Paseo Marítimo de la localidad de Cambrils (Tarragona), fue arrollada por un vehículo con cinco ocupantes, que atropelló a varias personas que se encontraban en la zona así como a un agente de la policía autonómica.

Los cinco terroristas, que llevaban cinturones explosivos falsos, salieron del coche armados con un cuchillo con la intención de apuñalar a varios transeúntes. Cinco civiles resultaron heridos y uno de ellos falleció horas después. Un agente logró abatir a cuatro de los terroristas.

“Ningún policía está preparado para una situación como esa. Actué como lo hice porque estaba alerta. Pero podría haberme quedado bloqueado. Y ahora estaría muerto”, explicó tiempo después el agente. Finalmente el quinto terrorista también fue abatido.

El verdadero objetivo de la célula yihadista

La catástrofe pudo ser mucho mayor ya que los yihadistas tenían la intención de atentar en el Camp Nou el 20 de agosto de 2017, día en el que el Barcelona jugaba contra el Betis. También tenían pensado atentar con una furgoneta bomba contra la Torre Eiffel de París y la Sagrada Familia, a raíz del análisis de teléfono móvil de unos de los miembros de la célula, donde se encontraron una decena de búsquedas en internet relacionadas con estos lugares.

Célula de Ripoll

El material encontrado en cámaras de fotos, ordenadores y teléfonos móviles mostró que los integrantes de la célula catalana visitaron la Torre Eiffel en París para fotografiar y hacer vídeos de su estructura y características de seguridad. Además se hallaron dos escritos del imán de Ripoll, lugar donde estaba establecida la célula

El imán Abdelbaki Es-Satty, supuesto organizador de los atentados, falleció el 16 de agosto de 2017 cuando tuvo lugar una explosión fortuita en la casa donde se preparaban los explosivos.

Esto cambió repentinamente los planes de la célula, que olvidó los objetivos principales y al día siguiente improvisó los terribles ataques de La Rambla de Barcelona y de Cambrils.

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