21 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La joven se hizo después millonaria gracias a las ventas de su autobiografía y de los derechos para una película que se estrenó en el cine

Catorce años de la libertad de Natascha Kampusch, que escapó tras casi una década de cautiverio de su secuestrador

Natascha y su secuestrado en una foto montaje.
Natascha y su secuestrado en una foto montaje.
Este 23 de agosto se cumplen 14 años desde que la austriaca Natascha Kampusch logró escapar de su captor, Wolfgang Priklopil, de 36 años, que la secuestró cuando tenía diez años de edad, el 2 de marzo de 1998. Un suceso que estremeció al mundo.

Natascha Kampusch permaneció en cautividad durante ocho años, hasta que logró fugarse. El caso está considerada como uno de los casos de secuestro más dramáticos de la criminología mundial. La joven narró su cautiverio en un libro titulado "3.096 días". Ahora tiene 32 años.

Kampusch es hija de Brigitte Sirny y Ludwig Koch, nació en Viena Austria, el 17 de febrero de 1988. Tiene dos hermanas mayores. Sus padres se separaron cuando ella era una niña. Cuando fue raptada había vuelto de unas vacaciones con su padre un día antes.​ El 2 de marzo de 1998, Natascha dejó su residencia para ir a la escuela, pero no volvió a casa. Al principio se especuló con la hipótesis de que la desaparición fue fruto de discusiones entre la niña y su madre, Brigitte Sirny. Sin embargo, un testigo declaró haber visto a Natascha subir a una furgoneta blanca y otros dos testigos manifestaron que habían visto las letras G o GF (de Gänserndorf) en la placa del vehículo. Se llevaron a cabo intensas búsquedas, pero sin éxito.

La casa donde estuvo secuestrada Natascha.

Se examinaron unos setecientos automóviles, incluido el del secuestrador Přiklopil, quien vivía en Strasshof an der Nordbahn, cerca de Gänserndorf, ​ como parte de un esfuerzo masivo por entrevistar a dueños de furgonetas blancas. Aunque él indicó que en la mañana del 2 de marzo de 1998 estaba solo en casa, no se emprendió ninguna investigación adicional. La policía quedó satisfecha con su explicación del motivo por el que el propietario poseía la furgoneta blanca, que supuestamente dedicaba al transporte de escombros de obras, aunque en realidad era técnico de electrónica. Además, carecía de antecedentes penales.​

Natascha fue encerrada en un zulo de 2,5 metros de profundidad y de 5 metros cuadrados de superficie, en el sótano de su secuestrador. No tenía ventanas ni luz diurna, solo una puerta de acero para comunicarse con el exterior.

La niña estuvo seis meses encerrada en una celda, luego pudo lavarse por vez primera. Hasta los dos años no tuvo una radio y en junio de 2005 le dejaro n salir al jardín de la casa. En febrero de 2006, ocho años después, su secuestrador la permitió salir a la calle.

Priklopil amenazaba a Natascha Kampusch con matar a quien ella le pidiera ayuda y también amenazaba con suicidarse si ella escapaba. Kampusch en una ocasión dijo en una entrevista que imaginó cómo matar a su captor, con un hacha cortándole la cabeza, pero que no se hubiese atrevido a hacerlo. Natascha y su captor tuvieron relaciones sexuales durante su cautiverio. Ella dijo que habían sido voluntarias.​

La fuga

El 23 de agosto de 2006, Natascha reunió el valor suficiente para escapar. Estaba en el jardín de la casa limpiando el automóvil de su secuestrador y aprovechó un momento de distracción de Přiklopil para escapar. Pidió ayuda a una mujer de 71 años, conocida como "Inge", que no entendía lo que Natascha el estaba contando pero que decidió dar parte a la Policía. Cuando llegó a comisaria dijo:"Soy Natascha Kampusch, nacida el 17 de febrero de 1988". Fue encontrada en un estado físico, aunque estaba pálida y pesaba lo mismo que cuando fue secuestrada, con 10 años. Su secuestrador fue buscado por la Policía, pero se suicidó antes de ser detenido saltando a las vías de un tren.

Natascha en una foto actual.

Tras la libertad de Kampusch se especuló con que sufriera "síndrome de Estocolmo", aunque la joven lo negó y calificó como "criminal" a su secuestrador. Durante años necesitó tratamiento psicológico para superar los ocho años de secuestro.

Al contrario de la mayoría de niños que han sobrevivido a un secuestro, Natascha Kampusch no se refugió en el anonimato para rehacer su vida. Kampusch terminó abriéndose a los medios de comunicación y aireó en decenas de entrevistas concedidas a periódicos, radios y televisiones de todo el mundo, algunos detalles de su largo cautiverio.

El libro publicado en 2010 fue traducido a diez idiomas y se convirtió en un best seller. Una película posterior se estrenó en Alemania y Austria con gran éxito y convirtió a Natascha en millonaria, lo que le generó numerosas críticas. Brigitta Sirny-Kampusch, su madre, es autora de otro libro sobre los años de angustiosa búsqueda de su hija. También su padre, Ludwig Koch, dio su versión de aquellos años en tro libro publicado por un periodista británico. Aunque Koch pone en duda que su hija pasara gran parte de su cautiverio en un zulo diminuto excavado bajo el garaje de la casa de Priklopil.

Priklopil, el secuestrador de Natascha.

Además, el caso se cerró rápidamente en 2007, pero dejó la duda si Priklopil había actuado solo o con un cómplice, algo que la propia Natascha negó siempre en todas su declaraciones, pero una niña de 12 años que presenció el secuestro siempre aseguró que había dos hombres en el rapto.

La investigación policial tampoco pudo establecer vínculos entre el secuestrador y una red pedófila a pesar del informe de 156 páginas que analizó todos los escenarios posibles con la ayuda del FBI norteamericano. Pero este informe no logró acallar todas las dudas. El caso sufrió dos nuevas revisiones que acabaron dando por bueno el informe final a pesar de las enormes dudas, como que Natascha comprase la casa donde estuvo encerrada. Ella siempre justifica que, muy a su pesar, “Priklopil fue parte de mi vida”.

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