02 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Es un brasileño de 35 años que vivía en una autocaravana en mitad del bosque en Sant Cugat del Vallés

Detenido el presunto asesino de cuatro mendigos de L´Eixample de Barcelona

Un mendigo en las calles de Barcelona.
Un mendigo en las calles de Barcelona.
El grupo de homicidios de los Mossos d’Esquadra de Barcelona detuvo esta madrugada a un hombre como autor, presuntamente, de por lo menos tres de los cuatro asesinatos de personas sin techo producidas las últimas semanas en el distrito del Eixample.

El arresto del sospechoso se produjo solo unas horas después de asesinar a su cuarta víctima, un hombre que dormía en las confluencias de las calles Rosselló y Cerdenya de Barcelona y al que le destrozó la cabeza a golpes mientras dormía con una barra que abandonó junto al cadáver, según publicó La Vanguardia.

El detenido es un brasileño de 35 años que vivía en una caravana estacionada en mitad del bosque en Valldoreix (Sant Cugat) y al que los propios mossos identificaron hace más de un mes en un control rutinario. Esa era toda la información que constaba del individuo en los archivos policiales.

Crimen grabado en la cámara

Los investigadores tenían ya bastantes datos del presunto autor tras el crimen del indigente asesinado en la calle Casp, contaban con la grabación del asesinato que captó con absoluto detalle una de las cámaras de seguridad exterior del departamento de Justicia que está a pocos metros del lugar del crimen. Del asesinato anterior en los soportales del Auditori municipal también habían imágenes del individuo, lo que hizo ver a los investigadores que se trataba de un mismo autor.

La semana pasada, los mossos de homicidios mantuvieron diferentes reuniones con los mossos de investigación y de seguridad ciudadana de los distritos del Eixample y de Ciutat Vella a los que mostraron una imagen del sospechoso. Se trataba de un varón con el pelo un poco largo y la tez morena. Era el hombre al que buscaban.

Desde el crimen de la calle Casp del 18 de abril los Mossos tenían desplegado en el distrito del Eixample un dispositivo nocturno de paisano con una treintena de policías apostados en esquinas, vehículos y pendientes de los indigentes que dormían solos. Estaban convencidos de que el sospechoso volvería a actuar y pretendían detenerlo in fraganti. El plan para detenerlo estaba orientado a partir de la plaza de Urquinaona, pero el lunes por la noche el asesino actuó fuera del radio más controlado por los policías y pudo asesinar a golpes al hombre que dormía sobre un cochón y tapado con una manta en la esquina de Cerdenya con Rosselló.

Una pareja de Mossos.

La suerte esta vez se puso del lado de los investigadores, un transeúnte presenció la escena y alertó al 112. “Están matando a un hombre a golpes”, dijo asustado. El operativo se puso en marcha y empezó la búsqueda del sospechoso. No podía estar muy lejos. De repente, en mitad de las calles desiertas de la ciudad identificaron a un hombre que caminaba con una capucha. Un grupo de mossos se puso a seguirlo. Apenas le identificaban, pero decidieron apostar por el individuo. El hombre tomó el transporte público y llegó hasta Valdoreix. Allí empezó a realizar acciones extrañas y sospechosas. De repente se puso a correr, de un lado para otro sin sentido. Finalmente los responsables del operativo dieron la orden de detenerle.

El sospechoso tiene 35 años, apenas habla español, no ha reconocido los hechos y condujo a los investigadores hasta una caravana destartalada en la que vivía. Los investigadores no tienen ninguna duda de que se trata del mismo hombre que aparece en las imágenes de las cámaras captadas en los distintos escenarios de los últimos crímenes y buscan ropa que pudo usar en otros crímenes y con la que aparecería en otras grabaciones.

El primero de los crímenes se produjo el pasado 19 de marzo a las puertas de un supermercado también en la calle Sardenya. Un asesinato que a diferencia de los tres siguientes el autor utilizó un arma blanca. El segundo, prácticamente un mes después, se produjo el 16 de abril bajo los soportales de una de las entradas del Auditori municipal de Barcelona, y el tercero, dos días después, en la calle Casp. En total cuatro crímenes en un mismo distrito de personas sin hogar que dormían solas en una ciudad absolutamente desierta por el confinamiento.

 

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