20 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El último incidente ha ocurrido en el penal de Picassent, donde un reo ha producido diversas contusiones y una lesión grave a un empleado público

Los presos peligrosos siembran el miedo en las cárceles de España y atacan a funcionarios

Centro penitenciario de Picassent (Valencia)
Centro penitenciario de Picassent (Valencia)
Las agresiones a funcionarios de prisiones continúan. Esta semana murió el preso más peligroso del sistema penitenciario español, Fabrizio Joao Silva ('Hannibal Lecter'), pero otros internos calificados en primer grado siguen causando violentos incidentes. Las cárceles de Estremera y Picassent han sido esta semana los principales focos de incidentes.

Esta vez ha sido en el centro penitencairio Antonio Asunción, en Picassent (Valencia), donde un funcionario de la prisión ha sufrido la agresión de un preso calificado como primer grado, especialmente peligroso. Así lo ha denunciado el sindicato CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios) en un comunicado en el que aseguran que el ataque del interno "ha producido diversas contusiones y una lesión grave en uno de los empleados públicos".

El incidente se produjo anoche, cuando el recluso, con un largo historial de incidentes, insultó y amenazó a varios funcionarios hasta provocar su intervención. El interno  provocó contusiones y una fractura en uno de los trabajadores.

La agresión tuvo lugar en el módulo 28, donde se encuentran los presos de segundo grado, "por lo que este no debería de haberse alojado en él", afirma el sindicato y subraya que "el módulo de primeros grado, el 19, está saturado y en mal estado, hasta el punto de que un informe del Defensor del Pueblo recomienda su cierre".

Por estos hechos, CSIF reclama a Instituciones Penitenciarias más seguridad para el colectivo de trabajadores y denuncia la "saturación" en la prisión. "Legalmente no puede haber presos de primer grado en módulos que no sean los que les corresponde. Esta circunstancia ha derivado en el daño causado a varios funcionarios" denuncia el colectivo sindical en la nota.

En este sentido, CSIF alerta de "la escasez de plantilla, con alrededor de un centenar de vacantes por cubrir, y la falta de renovación de gran parte de las instalaciones", por lo que pide "más medidas para garantizar la seguridad del colectivo de trabajadores".

El marfileño que arrancó un dedo a mordiscos

No es la única agresión grave que los funcionarios de prisiones han sufrido esta semana, sino que el lunes 8 de octubre Ali Raba Yode, el inmigrante originario de Costa de Marfil condenado a veinte años de prisión por causar la muerte a un agente de la Policía Nacional al arrojarle a las vías del tren en 2015, volvió a protagonizar un violento incidente.

Se encuentra recluido en la madrileña cárcel de Estremera, donde mandó a cuatro trabajadores al hospital, tal y como lo denunció la asociación de trabajadores penitenciarios Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM). 

marfileno

Ali Raba Yode, el preso condenado por matar a un policía arrojándole a las vías del tren

El violento incidente ocurrió sobre las dos de la tarde en la Enfermería de la prisión, donde Yode permanecía interno. El marfileño agredió a cabezazos y mordiscos a cuatro funcionarios, dos de los cuales se encuentran graves. Comenzó a morder en un brazo a uno de los funcionarios, al que arrancó parte de un dedo. El otro compañero se llevó la peor parte, pues además del cabezazo en la frente, Yode le dio un bocado en el antebrazo derecho y otro en el pulgar, arrancándole un trozo del mismo.

Los dos funcionarios precisaron asistencia médica y apertura de un expediente de riesgo biológico. Los otros dos trabajadores sufrieron también cabezazos en la ceja y uno de ellos la rotura del pómulo derecho, mientras que el otro, algunos roces y rasguños.

 

Ali Raba Yode es un interno de máxima peligrosidad y con problemas mentales, que ha ido dejando un rastro de incidentes en las cárceles por las que ha pasado. Desde  TAMPM denuncian que en casos como este no se tiene a los trabajadores en cuenta a la hora de elaborar los protocolos de actuación y de falta de medios.

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