22 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

"Don Chemi" es uno de los religiosos acusados de pederastia que se han mantenido impunes gracias a la protección del Vaticano

Juan Carlos, una de las víctimas de abusos sexuales de la Iglesia: "Seguiremos luchando para que estos delitos no prescriban"

"Don Chemi" , exsalesiano, junto a algunos alumnos durante una ceremonia de primera comunión en 1983
Juan Carlos González denunció hace unos meses los abusos que sufrió de pequeño a manos de José Miguel San Martín, conocido como "don Chemi" en la escuela de los Salesianos de Deusto, en Bilbao. Un auténtico “monstruo y depredador sexual de menores”, según han declarado algunas de sus víctimas. Una treintena de exalumnos que le han denunciado acaban de ver cómo este mismo viernes se archivaba la causa en los tribunales porque los supuestos delitos han prescrito.

José Miguel San Martín, "don Chemi", es solo uno de tantos religiosos acusados de pederastia que se han mantenido en el anonimato hasta ahora gracias a la protección de la Iglesia. La cumbre convocada por el Papa en el Vaticano este fin de semana debía ser decisiva para empezar a aplicar soluciones, justicia y condenar a los culpables. Eso esperaban las incontables víctimas de los sacerdotes, obispos... quienes durante tantos años han abusado de menores a su cargo aprovechando la impunidad, el silencio y la complicidad que ha habido en todas las congregaciones religiosas.  Sin embargo, una vez más, la Iglesia se ha quedado corta y no ha concretado ninguna medida o acción inmediata contra esta lacra. Las víctimas se sienten de nuevo decepcionadas. 

El colegio de los Salesianos de Deusto donde trabajó "Don Chemi"

En total, son una treintena los que se han atrevido a denunciar a "don Chemi", “pero hay muchos más”, afirma Juan Carlos.

Con cierta impotencia y tristeza, Juan Carlos González relata durante nuestra entrevista cómo "don Chemi" lograba engañar a los  padres y madres de sus víctimas. “Era muy amable y embaucador con los padres, pero con nosotros era horrible, cometía abusos físicos y sexuales, era maltratador, violento”. De hecho, "don Chemi" vive a unos 200 metros del centro escolar y muchos vecinos mantienen que es “una buena persona”. Así le han considerado todos hasta hace muy poco.  

Reconocimiento tardío del colegio Salesianos de Deusto

El 8 de febrero pasado, el colegio Salesianos de Deusto  reconocía mediante un comunicado que supo de dos casos en 1989 y que la salida del exmaestro en 1990 de la institución estuvo relacionada con los supuestos sometimientos sexuales. Para entonces, "don Chemi", ya había perpetrado varios abusos y agresiones sexuales  en el centro, tal y como indican las denuncias presentadas.  En el caso de Juan Carlos, “todo empezó en 1984, abusos sexuales que aumentaron en intensidad durante 1985. Un año después,  los abusos y agresiones cesaron porque el supuesto abusador encontró otra presa”, confiesa este exalumno de los Salesianos.

Juan Carlos apenas tenía 10 años de edad. "Don Chemi actuaba en el centro, donde cursábamos E.G.B., pero también aprovechaba los campamentos de verano de la escuela, allí tenía a plena disposición a los menores durante todo el día...” 

Las víctimas de abusos sexuales piden que los delitos no prescriban.  

“Don Chemi se ha librado esta vez”, comenta Juan Carlos tras conocer la decisión de la Justicia. Él, como otras víctimas declaradas de este exmaestro religioso a quien califican como “depredador”,  confían en que otros afectados se animen en breve a declarar. Según Juan Carlos, “la primera denuncia ubica los abusos en 1975, y la última, en 1990, por tanto, creemos que hay cerca del centenar de víctimas de las que el exprofesor de los salesianos habría abusado”. Tienen testimonios , pero muchos todavía no se lanzan a denunciar porque las secuelas y los traumas son enormes.

"Don Chemi" deja el colegio en 1990

“Después de 1990, - continúa Juan Carlos - "don Chemi" abandona  los Salesianos y comienza una actividad privada relacionada con la psicología, con las terapias... y sabemos que ha estado en contacto con adolescentes. Junto a una organización que instruye y forma en algo similar al desarrollo personal, realizan actividades como un campamento de verano en Puente Viesgo (Cantabria). Y hasta hace pocas semanas, su curriculum estaba en la web de la empresa  Grupo Aldekoa como colaborador de los campamentos” .  Una retirada que coincidió con la avalancha de preguntas que recibió dicha empresa sobre su polémico colaborador. 

"Don Chemi" en una imagen reciente

Como Juan Carlos hay muchas víctimas más repartidas por toda España y el mundo. Y todas piden lo mismo, “prevención, claridad, sinceridad, contundencia, aplicación de penas por los delitos cometidos,  cuidado y protección de las víctimas, reconocimiento del delito...”.  A los políticos les piden que este problema lo introduzcan en su agenda de máximas prioridades, que el la Sanidad Pública atienda y se preocupe de las víctimas, y, sobre todo, que los delitos no prescriban, como ahora, cuando la víctima ha cumplido 33 años o han pasado como máximo,  15 años de la comisión del delito”. Esto permite, en efecto, que muchos de los pederastas denunciados se libren de responder ante la Justicia.  

Juan Carlos, como tantas otra víctimas que no recogemos aquí,  agradece la labor de la Policía, en especial, de la Ertzaintza con la que siempre se han sentido escuchados y acogidos. “Pero sigue con las manos atadas también ellos”, concluye Juan Carlos.

Las víctimas se agrupan en la asociación Infancia Robada

Precisamente el problema de la prescripción legal de los delitos de pederastia es el principal caballo de batalla de Juan Cuatrecasas, el fundador y presidente de la Asociación Infancia Robada. Juan es padre de otra víctima de abusos sexuales. Lleva ocho años de lucha, junto a  abogados,  psiquiatras y psicólogos...  Exactamente desde que denunciaron el sufrimiento de su hijo en el colegio Gaztelueta de Bilbao, a manos de José María Martínez,  tutor del entonces menor.  La Justicia condenó a  este “ maestro” a 11 años de cárcel por abusar sexualmente de su hijo entre  2008 y 2010. Sin embargo, por la vía canónica, el caso fue archivado en 2015 “por falta de pruebas”, por ello el Vaticano no reconoce al hijo de Juan como víctima de abusos sexuales.

Juan Cuatrecasas, ante el Congreso de los Diputados tras la entrega de 525.000 firmas/ Chema Barroso

Un coraje y valentía que les costó tener que trasladarse a vivir a La Rioja. Juan Cuatrecasas se enfrentó al Opus Dei y muchos no se lo perdonan. Demasiada presión y amenazas desde el propio colegio y entre sus vecinos. Visitas, llamadas e investigaciones sospechosas. La familia se fue de Bilbao pero abanderó una lucha sin cuartel contra la pederestia en el seno de la Iglesia.

Juan Cuatrecasas, que ha participado en Roma en la Cumbre del Vaticano, no se rinde ante los arrebatos de impotencia, o las amenazas y desaires de colectivos religiosos o políticos. “Hay que ampliar el tiempo de prescripción de los delitos de pederastia”, insiste mientras hablamos con él ante el Congreso de los Diputados. Juan presentó hace unos días en la Cámara Baja 525.000 firmas conseguidas a través de la plataforma Change.org para la no prescripción de los delitos de abuso sexual a menores. Lo hizo junto con Miguel Ángel Hurtado, víctima de abusos de los monjes de Montserrat y una de las caras más visibles de esta batalla contra el silencio y la impunidad.

Aumentar el tiempo de prescripción de los delitos por abusos sexuales

Actualmente,  se empieza a contar cuando la víctima cumple 18 años y los delitos prescriben entre 5 y 15 años después, dependiendo de su gravedad. El  28 de diciembre pasado, el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de la Ley de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, que amplía ese plazo de prescripción empezando a contar a partir de los 30 años de la víctima. Pero Cuatrecasas denuncia que es un “cambio insuficiente”, porque  con esta modificación la mayoría de los casos denunciados en los últimos años también habrían prescrito. Además, ahora, con la convocatoria de elecciones para el  próximo 28 de abril, todo vuelve a quedar a interrumpirse.

Juan Cuatrecasas no se rinde y lucha por todas las víctimas de abusos sexuales en la infancia/ Chema Barroso

Tras esas reuniones con los diputados, Juan albergaba modestas esperanzas. “Todos están de acuerdo, pero no hay muchos avances. Necesitamos acción, no palabras, queremos medias concretas, no el perdón de la Iglesia.... eso ya no basta, no son pecados, son delitos y como tales hay que tratarlos y dictar sentencia en los tribunales. Deben ir a la Justicia todos los casos”

Para Juan, incluso, hay algunas reacciones políticas “inexplicables” que frenan todo intento de mejora en la Comisión de Justicia del Congreso que trata estos temas. “Se escudan en argumentos del sistema legal garantista que tenemos para no exigir responsabilidades y no reformar la legislación”.  Cuatrecasas confía en que cada vez más víctimas se unan y aporten sus testimonios y denuncien, “han sido muchos años de silencio y complicidad que siguen haciendo mucho daño en las víctimas y sus familias. Los delitos contra los Derechos Humanos no prescriben, ¿por qué estos sí?

Además de la ampliación de los plazos de prescripción la asociación Infancia Robada busca acabar con el desamparo de las víctimas, la falta de ayuda psicológica y de orientación legal. “No se puede abandonar a las víctimas de estos abusadores sexuales, hay que dar ayuda psicológica para eliminar las secuelas y evitar daños en sus vidas. Por ejemplo, en la cuestión de formación, estudios y laboral, son personas marcadas que están teniendo problemas con respecto a las demás. Sufren altibajos anímicos que obligan a interrumpir sus estudios o trabajos. Es necesario que la ley contemple estos casos y ayude”.

El fundador de Infancia Robada menciona en varias ocasiones el documental de Netflix “Examen de conciencia”. “Muchas víctimas relatan sus experiencias y eso anima a otras muchas a denunciar porque se ven reflejadas o temen que esté pasando a otros ahora”.

Juan Cuatrecasas espera, un tanto escéptico, que “algo cambie” tras la cumbre del Vaticano. “Lo veo complicado por las presiones que hay", pero no se rinde y  continuará luchando por su hijo y por las demás víctimas, denuncien o no, de todos  los pederastas religiosos que han destrozado  tantas vidas inocentes mientras ellos siguen gozando del anonimato, impunidad, protección  e incluso reconocimiento de  la jerarquía eclesiástica. 

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