11 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La acusada aceptó los hechos y pidió perdón a los progenitores del menor, también de nacionalidad china

Culpable la mujer china que mató a palos a su hijastro en Las Palmas, le pueden caer 27 años de cárcel

La mujer china que, tras someter a malos tratos habituales a su hijastro de nueve años, lo mató a palos en mayo de 2016 recibió ayer el veredicto del jurado popular la condena a 27 años de prisión tras un juicio cuya sentencia fue conocida ayer en Las Palmas de Gran Canaria. La asesina vivía con el menor, su padre, y otro hijo en común de la pareja. La acusada aceptó su culpabilidad y pidió perdón a los progenitores del niño asesinado. 

La asesina confesa del niño de nueve años hizo uso de su derecho a decir la última palabra en el juicio ante el jurado en la Audiencia de Las Palmas, en el que se enfrentaba a una solicitud de condena de 27 años de cárcel por parte de la Fiscalía y la acusación popular que representaba a la madre del niño para pedir perdón a los progenitores del niño. Finalmente la pena pedida por la Fiscalía recibió el beneplácito unánime de todas las partes.

"Asumo mi culpa, no tengo ningún derecho, me siento muy culpable. Estoy sufriendo porque he hecho daño y no puedo cambiar. Acepto hasta la pena de muerte", exclamó entre sollozos la acusada, Na Li, de nacionalidad china, quien pidió, en español y en chino, perdón a los padres del niño que golpeó hasta la muerte.


La acusada en el momento de su declaración.

Por su parte, para Rongchao Huang, el progenitor de la víctima, las acusaciones públicas y particulares le responsabilizaron de un delito de malos tratos por omisión, por el que le pidieron dos años de cárcel, al estimar que no hizo nada para evitar el trágico final del menor. Éste manifestó que al principio llegó a sospechar que su pareja pegaba al niño, aunque no pensó que los hechos fueran tan graves como para no poder resolverlos en casa.

El acusado admitió su grado de culpabilidad por no haber hecho nada por evitar la muerte de su hijo, lo que no debía traducirse, según precisó su defensa, en la asunción de responsabilidad alguna sobre hechos o lesiones concretas. Rongchao recalcó en su alegato que él solo quería ganar dinero para cuidar a su familia.

Na Li, esposada en su declaración ante el juez.

En su informe final, además de ratificarse en su petición de condena por asesinato con alevosía y ensañamiento, el Ministerio Fiscal consideró que el caso de Na Li es un paradigma de que "la maldad existe" porque, a su juicio, "no tuvo ni siquiera un sentimiento de lástima hacia el niño, supo lo que hacía y lo hizo porque quiso hacerlo y no ha habido confesión".

27 años de cárcel.

La defensa de la procesada insistió en que la mujer reconoció los hechos desde el primer momento y ha reiterado que vivía volcada en el cuidado de su hijastro y su hijo porque su ilusión era tener una familia sin que, a cambio, recibiera un gesto de amor o agradecimiento ni de su pareja, que siempre estaba trabajando, ni del niño fallecido, al que reprendía a golpes porque le decía repetidamente que la odiaba o pegaba a su hijo.

Al inicio de este juicio, Na Li se enfrentaba a una petición de prisión permanente revisable, pero la Fiscalía la retiró durante la vista oral por aplicación de la reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre cuándo procede dictar la máxima condena prevista en el Código Penal español. El juicio quedó visto para sentencia.

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