30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Pedro Nieva, presunto autor intelectual del crimen del concejal de Llanes, niega ser celoso y controlador y haber contratado a los dos sicarios

Juicio por el asesinato de Javier Ardines: Los cuatro acusados se desvinculan pero la Guardia Civil da el caso por resuelto

Javier Ardines.
Javier Ardines.
Los cuatro acusados del asesinato del concejal de Izquierda Unida Javier Ardines se desvinculan del presunto plan criminal que, en la que ha sido la tercera sesión del juicio, han desgranado los agentes de la Guardia Civil que durante seis meses participaron en la "larga y complicada" investigación de la muerte violenta del edil de Llanes. Pedro Nieva, supuesto autor intelectual, ha negado ser celoso y controlador, la teoría hacia la que apuntan los investigadores como móvil del crimen.

El caso está "resuelto". Según ha declarado el jefe de la Unidad de Policía Judicial de la Comandancia de Gijón, el asesinato del concejal de Izquierda Unida Javier Ardines, que se juzga estos días en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Oviedo, fue "planificado" y en él intervinieron los cuatro acusados. Es decir, el supuesto inductor del crimen, Pedro Nieva Abaigar, los dos sicarios que presuntamente ejecutaron el plan, Djillali Benatia y Maamar Kelii, y el amigo que los puso en contacto, Jesús Muguruza, que afrontan penas de 25 años de cárcel. 

Todos ellos, en sus respectivas declaraciones, han negado cualquier participación en el supuesto plan criminal que este viernes, en la que ha sido la tercera sesión del juicio, han desgranado los agentes de la Guardia Civil que durante seis meses participaron en la "larga y complicada" investigación de la muerte violenta del edil de Llanes, cuya motivación, ha indicado el jefe de la Unidad de la Policía Judicial de la Guardia Civil de la Comandancia de Gijón, fueron los celos que Pedro Nieva sentía respecto a la relación que su esposa, Katia, mantenía con Javier Ardines. 

Los acusados se desvinculan del crimen

Pero Pedro Nieva, en su declaración, ha negado tal extremo. "No soy ni celoso ni controlador como me están poniendo". Después de enterarse de que su mujer le era infiel, ha señalado, "ella volvió a Llanes sola y a mí no me importó". Según su versión de los hechos, no encargó a los sicarios acabar con la vida del amante de su mujer. Es más, aseguró no conocerlos.  "No tengo nada que ver con lo que pasó ni conozco a esos señores".

En la misma línea se pronunciaron los dos ciudadanos argelinos acusados de ejecutar el crimen. Ni atacaron al concejal a cambio de dinero ni estuvieron en Llanes, incluso a pesar de que los agentes sitúan su coche y teléfono móvil en la zona en la que se perpetró el asesinato el día de autos. Según Djilali Benatia, agentes de la Guardia Civil le "pegaron e insultaron" y él no pudo aguantar la presión cuando le dijeron que no iba a volver a su familia, a pesar de que él sostenía que era inocente.

Jesús Muguruza, presunto mediador, también ha acusado a los agentes de emplear una fuerza desmedida contra él  y, del mismo que el resto de acusados, ha rechazado cualquier participación en el asesinato.

Una investigación compleja 

El hallazgo del cuerpo sin vida de Javier Ardines en la pequeña localidad de Belmonte de Pría, en el concejo asturiano de Llanes, el 16 de agosto de 2018, supuso el comienzo de una compleja investigación que se prolongó durante seis meses bajo el más estricto hermetismo y que sacó a la luz una compleja trama de celos y venganza. 

Según el auto de hechos justiciables, Pedro Nieva, casado con Katia Blanco, prima de la mujer de Ardines, descubrió en diciembre de 2017 que su esposa y el concejal mantenían una relación sentimental. Desde ese momento, "con el fin de controlar" a Katia y "ante el temor de que esta tuviera algún otro encuentro sexual con el fallecido", visitó "tiendas online de venta de objetos de videovigilancia encubierta, micrófonos, dispositivos de vigilancia y de seguimiento para vehículos y otras destinadas a la realización de pruebas de ADN para determinar la paternidad". Incapaz de controlar los celos que sentía, en julio de 2018, Nieva "tomó la decisión de acabar con la vida" del concejal.

Pedro Nieva y su mujer, Katia. 

Para ello, supuestamente, le pidió a Jesús Muguruza que buscase a alguien que pudiera llevar a cabo el asesinato, planteando este el encargo a Djillali Benatia. Una vez acordado el precio, 25.000 euros, el argelino decidió actuar junto a su compatriota Maamar Kelii.

Unos meses después, llevan a cabo su plan. Javier Ardines sale, dirección al trabajo, por la estrecha carretera de acceso a su casa,  pero se topa con tres vallas de obra que le bloquean el paso. Al salir de su vehículo para quitarlas, le asaltan, tal y como narran los propios sicarios en el podcast 'A sangre fría', que publica El Confidencial. 

"Este hombre se acerca con un espray de pimienta y trata de arrojárselo a los ojos. Pero falla. Ardines se protege con una de las vallas a modo de escudo. Pero en cuanto ve aparecer a un segundo sicario con un bate de béisbol, la arroja y huye. Ellos le persiguen hasta que consiguen derribarlo. Le golpean y al final Ardines fallece por asfixia".

Meses después del suceso, Pedro, presunto autor intelectual del crimen, es detenido tras una ardua investigación en la que el análisis de su teléfono móvil resulta crucial. Su defensa sostiene la confianza en que su cliente será absuelto, algo que deberá dilucidar el jurado popular durante las 18 sesiones que está previsto dure el juicio. 

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