27 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Dahud Hanid Ortiz fue detenido en su país natal en 2018 gracias a una orden de Interpol solicitada por el Juzgado de Instrucción nº 41 de la capital

Venezuela niega la extradicción a España de Dahud Hanid-Ortiz, el presunto asesino del triple crimen del barrio madrileño de Usera

Las tres víctimas de Usera.
Las tres víctimas de Usera.
El Tribunal Supremo venezolano ha denegado la extradicción de Dahud Hanid Ortiz, de 48 años, acusado en España de tres asesinatos ocurridos en el madrileño barrio de Usera el 22 de junio de 2016. El tribunal venezolano respondía así a una solicitud del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid que investiga a Hanid Ortiz por el asesinato de John Pepe Castillo, Maritza Osorio y la abogada Elisa Consuegra.

El alto Tribunal venezolano respondía negativamente a la solicitud de extradicción de Dahud Hanid Ortiz, de 48 años, un exmilitar americano, pero con nacionalidad venezolana, acusado en España de tres asesinatos ocurridos en el madrileño barrio de Usera el 22 de junio de 2016.

El titular del juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado García, había cursado la orden de extradicción, tras la detención del sospechoso gracias a una orden internacional emitida a Interpol, pero ahora los jueces venezolanos niegan la extradicción con el único argumento de que Hanid tiene nacionalidad venezolana.

Maritza Osorio Riverón, una de las victimas del triple crimen.

El tribunal venezolano respondía así a una solicitud del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid que investiga a Hanid Ortiz por el asesinato de John Pepe Castillo, Maritza Osorio y la abogada Elisa Consuegra. La Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela detuvo el 13 de octubre de 2018 Dahud Hanid-Ortiz, un exmilitar estadounidense de origen venezolano acusado del triple crimen cometido en un despacho de abogados del distrito madrileño de Usera en 2016. La policía venezolana montó un operativo liderado por el Comando Nacional Antiextorsión de la Guardia Bolivariana para detener a este presunto asesino. Fue arrestado en Ciudad Guayana, en el Estado venezolano de Bolívar, y posteriormente trasladado a la Dirección General de Contrainteligencia Militar, situada en Caracas.

La justicia española emitió en 2016 una orden de búsqueda y captura y entrega internacional para que en el momento que fuera detenido pusieran al ex militar americano a disposición de los tribunales españoles.

Un delito menor en Venezuela

Se sabe que Danud Hanid-Ortiz tiene pendiente una causa menor en Venezuela, pero también pesaba sobre él una orden internacional de busca y captura por parte de la Justicia española, con código rojo de la Interpol, que debería primar sobre el presunto delito cometido en su país de nacimiento.

El crimen se produjo el 22 de junio de 2016 en el distrito madrileño de Usera. donde reside una destacada colonia de ciudadanos latinoamericanos y chinos. Fue ese día cuando Hanid-Ortiz viajó hasta España desde Alemania, donde residía, al tener conocimiento de la relación que mantenía su compañera, la médico alemana Irina Trippel, con el abogado peruano Víctor Joel Salas, en cuyo bufete aparecieron muertas las tres personas. Y lo hizo en un coche Volkswagen Polo desde Alemania hasta España, aunque la Policía no descarta que antes de llegar a la frontera francesa cambiara este vehículo por otro alquilado.

Una vez en la capital de España, Dahud Hanid-Ortiz se desplazó inmediatamente hasta el despacho del abogado peruano, sito en la calle Marcelo Usera, vía principal del distrito del sur de Madrid. Dahud llegó en torno a las 14:00  horas de la tarde. Lo primero que hizo fue preguntar por el abogado Victor Joel Salas a las dos chicas que compartían el despacho con él, su secretaria Maritza Osorio, de 46 años y la abogada Elisa Consuegra, de 31 años. Maritza, inmediatamente, llamó al abogado por teléfono para indicarle que había una persona muy nerviosa que le buscaba en su lugar de trabajo.

La investigación policial asegura que el abogado, intuyendo de inmediato la gravedad del caso, no apareció por allí. Según fuentes judiciales, el militar se introdujo en el baño de la oficina. Allí sacó un machete que llevaba consigo. Nada más salir del servicio, degolló a Elisa y le clavó el machete cerca del tórax. Al darse cuenta del asesinato de su compañera, Maritza cogió una palanqueta que había en el despacho del abogado peruano para defenderse. Salas la tenía allí guardada ante posibles amenazas. No era la primera vez que las sufría. Sin embargo, a Maritza todo se le volvió en contra. La fortaleza del militar americano era muy superior a la suya. Hanid-Ortiz le arrebató la palanqueta y con ella le destrozó la cabeza.

Tres muertos que no son los que buscaban

Con los dos cadáveres en el suelo y durante varias horas, Dahud esperó pacientemente a que llegara el abogado peruano, al que buscaba para matarlo. En torno a las 5 de la tarde, apareció en el despacho alguien a quien no esperaba. Era el ciudadano ecuatoriano John Pepe Castillo Vega, un cliente que iba a buscar al bufete unos papeles de su hijo. Al encontrarse la puerta entreabierta se introdujo en el despacho y el ex militar, creyendo que se trataba de su objetivo, le golpeó varias veces en la cabeza con la palanqueta que el letrado tenía escondida para protegerse. Le destrozó el cráneo, provocándole la muerte inmediata.

Una vez que el militar había acabado con su objetivo, según creía, intentó quemar los cadáveres que estaban dispersos por las diferentes habitaciones del despacho. Para ello prendió hojas y hojas de los diferentes expedientes que tenía el abogado, lo que produjo que los cadáveres de Elisa y Maritza se quemaran parcialmente. El asesino desapareció y al lugar se aproximaron otros clientes, que fueron quienes, al ver las llamas, dieron el aviso a los bomberos, que acudieron rápidamente. 

La actuación de los bomberos, con espuma ignífuga, borró todas las huellas habidas y la posibilidad de encontrar ADN. Las pruebas halladas eran muy escasas. Una de las pocas cosas que apareció ha resultado, a la postre, ser un detalle clave: un tapón de una botella de agua, un tipo de agua que sólo se vende en Alemania. Los investigadores interrogaron durante varias horas al objetivo del crimen, el abogado peruano Víctor Joel Salas. Hasta las 18:15 no apareció en el lugar del crimen, cuatro horas después de lo ocurrido. A esa hora el ex militar ya se había ido de allí, creyendo que había dado caza Salas.

La noche posterior al crimen el ex militar huía de nuevo en su vehículo hacia Alemania durmiendo tan solo 15 minutos. Los investigadores le sitúan al día siguiente en la localidad de Wüzburg, donde residía junto a su familia. Allí se refugió durante varios días hasta que las primeras pesquisas policiales lo empezaron a señalar. Ello provocó que huyese a Estados Unidos, para así cobrar su pensión del Ejército norteamericano. Desde allí volvió a huir hasta Venezuela, su país de origen.

Dahud Hanid-Ortiz (54 años) es natural de Venezuela. Se formó en el Estado de Arizona y pasó 19 años de su vida en el Ejército de los Estados Unidos. Durante su carrera militar recibió una distinción corazón púrpura por heridas en Irak. De hecho, durante su servicio en el Ejército sufrió diferentes lesiones físicas y mentales.

Expulsado del ejército americano

En su decimocuarto año en el Ejército recibió su primer castigo, que no llegó a los tribunales militares. Incluyó una reprimenda por haber usado de forma no autorizada una insignia del arma aerotransportada del Ejército. El querer aparentar más de lo que era siempre le trajo muchos problemas. No se le expulsó de las fuerzas armadas en ese momento, pero sí se le envió a Corea del Sur. El traslado no le sirvió de mucho. Para escalar a un puesto superior, no dudó en presentar documentación falsa entre la que se incluían datos de sus habilidades físicas simulados, información médica no veraz, así como entrevistas y recomendaciones inventadas.

Gracias a esto, en un principio cumplió con su objetivo. Incluso se inventó que vivía en la ciudad de Nueva York para que le pagaran a él y su familia los gastos de vivienda en su nuevo destino, Fort Lee, Virginia. Allí completo el curso básico de oficial de intendencia y fue asignado como destino a Alemania, donde se mudó con su esposa y familia. A pesar de esto, siguió utilizando la dirección fraudulenta de Nueva York, y gracias a ello recibió ayudas valoradas en 87.000 dólares durante dos años a las que no tenía ningún derecho. Cuando se descubrió el engaño fue llevado a un Tribunal Militar, en el que fue decretado su despido. Apeló en junio de 2015, pero el resultado fue el mismo, se confirmó la sentencia que le expulsaba del Ejército.

Ahora, el triple asesino se quedará sin ser juzgado en España y responder por sus supuesto crímenes, por la negativa de los tribunales venezolanos a efectuar la extradicción.

 

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