12 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Se le concedió una indemnización de un millón de euros por una injusta condena

La historia de Rafael Ricardi: Murió en 2014 tras haber pasado 13 años en la cárcel por una violación que jamás cometió

Rafael Ricardi estuvo 13 años en prisión por una violación que nunca cometió
Rafael Ricardi estuvo 13 años en prisión por una violación que nunca cometió
Rafael Ricardi pasó una vida de penurias marcada por la drogadicción y la pobreza, teniendo que dormir muchas noches en la calle, pero su vida fue a peor cuando en 1995 fue acusado de la violación de una joven de 18 años, que más tarde se demostró que no cometió. En 2014 falleció a los 54 años en su casa, tras haber pasado hasta 13 años encerrado en prisión.

En el año 2014 falleció Rafael Ricardi y con él la historia de un hombre que pasó trece años de su vida entre rejas por un delito que nunca cometió. A sus 54 años , Ricardi murió tranquilo, mientras se echaba una siesta, después de una vida marcada por penurias, muchos dramas y un grave error judicial.

Después de tantos años en la cárcel cobró más de un millón de euros de indemnización, la cifra más alta que se le ha concedido a una persona en España que por sufrir un error judicial. Con el dinero recibido pudo comprar la casa donde finalmente falleció.

Ricardi nació en 1960 en El Puerto de Santa María (Cádiz) y siempre tuvo una vida complicada. Le conocían como “El Caballito” por su forma de caminar, derivada de un accidente que había tenido de joven.

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Rafael Ricardi fue acusado de violar a una joven de 18 años

Era drogadicto y casi siempre dormía en la calle. Su condición de “vagabundo” fue fundamental para que le incriminaran por un delito que no cometió. La noche del 12 de agosto de 1995 fue acusado de haber violado una joven de 18 años. La Policía le encontró durmiendo bajo un puente y ella le identificó como el supuesto agresor, pese a que Rafael lo negara todo.

Cadena de errores

A raíz de su detención comenzó una cadena de errores. Un informe del Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla sobre restos de semen detectó algunos de genes de Ricardi, por lo que la Audiencia Provincial le condenó a una doble pena de 18 años de prisión. 

La Policía esperaba que con su encarcelamiento se terminara con la oleada de violaciones en la zona. Pero no fue así. Continuaron y una inspectora, Raquel Díaz, se puso al cargo de la investigación. En el año 2000 mejoraron las técnicas en los estudios forenses y determinaron que el semen no pertenecía a Ricardi, pero la Audiencia no cambió su pena porque consideraba fundamental la declaración de la víctima.

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Murió en 2014, a los 54 años

El hombre tuvo que esperar hasta 2007 para que fuera detenido el verdadero autor de la violación, un hombre de 53 años, de baja estatura y con un defecto en la visión. Igual que Ricardi. Fue arrestado por otra causa y, al extraerle el ADN, coincidió con el encontrado en cuatro violaciones, una de ellas, por la que él había sido encarcelado. La Policía resolvió poco después el caso con la detención del otro hombre.

Ayuda e indemnización

Al salir a la luz el caso, la Asociación Proderechos Humanos de Andalucía se encargo de llevar su defensa con el fin de sacarle de prisión. Rafael pudo salir en 2008 y en 2010 pudo cobrar una indemnización de medio millón de euros. Mientras tanto malvivió con una ayuda de 421 euros. El ex reo se llevo otra alegría después de otra sentencia de la Audiencia Nacional, que duplicó su indemnización hasta superar el millón de euros.

Durante su estancia en prisión, Ricardi nunca recibió visitas de familiares debido a su obsesión con la droga, que hizo alejarse de ellos. Sus parientes más cercaron explicaron que siempre fue un hombre perdido, de incierto destino, y que, al menos, la cárcel le sirvió para desintoxicarse y tener un plato de comida decente, algo que casi nunca encontraba cuando vivía en la calle. Al salir le arroparon en esta nueva oportunidad, pero aun le quedaban otros asuntos que tanto le atormentaron durante su vida.

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Recibió una indemnización de un millón de euros

Su hija Macarena, que llegó a aparecer en los platós de televisión, señalaba que su padre estaba siendo manipulado. “No se toma su medicación y va a acabar muy mal”, advirtió en 2012. Tras conseguir la indemnización, abrió un procedimiento judicial para declararle incapacitado y gestionar ella esa nueva fortuna. La hija alertaba de que, en poco tiempo, tras comprar una casa, conseguir pareja y retomar su actividad, apenas le quedaban 60.000 euros en su cuenta. El juzgado que, durante unos meses, le retuvo el dinero, determinó en la sentencia que desestimaba aquella declaración de incapacidad que era “comprensible” su deseo de recuperar su vida.

Rafael había rehecho su vida con una mujer y había recuperado la relación con otros hijos, con los que estuvo hablando en una caseta en la feria de El Puerto dos semanas antes de morir. Según el Diario de Cádiz, el hombre tenía previsto casarse pronto. “Siempre tuvo una sonrisa, a pesar del drama que sufrió. Fue un ejemplo de lucha”, destacaba entonces su abogado Juan Domingo Valderrama.

Ricardi siempre decía que nadie le pidió perdón por el error cometido con él pero que, después de que pasara tanto tiempo, él ni lo necesitaba ni tampoco lo quería. Quienes trataron con el durante los últimos meses de su vida coincidieron en señalar que parecía un hombre tranquilo y feliz.

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