19 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

Los vecinos querían entrar en el piso, pero no podían porque necesitaban un permiso de la familia, que no quería saber nada de ella

El misterioso caso de Isabel, la amante de un arquitecto, que llevaba quince años muerta en su casa sin que nadie la echara en falta

La mujer llevaba quince años muerta en estado de momificación
La mujer llevaba quince años muerta en estado de momificación
Isabel Rivera Molina, de 78 años, falleció hace quince y su cuerpo ha sido hallado esta semana en un estado de momificación en su piso, el Segundo B del número 51 de José del Hierro de este distrito de Ciudad Lineal. Los vecinos aseguran que la última vez que la vieron con vida fue en septiembre de 2004, después de que falleciera su marido, un arquitecto de la que era amante hasta que se separó y pudo casarse con él.

Los vecinos el inmueble del número 51 de la calle José del Hierro del distrito madrileño de Ciudad Lineal, se despertaron hace días con la increíble noticia de que una vecina suya llevaba muerta quince años dentro de su piso sin que nadie la reclamara. La mujer, de 78, se llamaba Isabel Rivera Molina y la última vez que fue vista por los residentes fue en septiembre de 2004. Su cuerpo fue encontrado en estado de momificación. 

Este inverosímil caso tiene además el condimento de que ella recibía su pensión y a su vez pagaba la luz, el gas y el agua estando muerta y el por qué su banco no se extrañaba al ver que la mujer no se personaba en la sucursal para el control rutinario de "fe de vida", ya que ella era pensionista y este documento en regla había cambiado en el año 2014. Por lo tanto, ella debía presentarse en el banco aunque fuera pensionista antes de ese año.

Las cartas se acumulaban en el buzón de esta mujer, considerada como la amante de un arquitecto llamado Juan Molina, al que conoció en la década de los 70 y con el que tuvo relaciones estando él casado durante dos años. Finalmente, Juan se separó de su mujer y se casó con su amante. No tuvieron hijos en común y cuando él falleció, Isabel se quedó viuda y empezó a vivir sola en el piso.

Con sus hermanas y sus sobrinas no tenía relación, por lo que estuvo más de una década fallecida sin que nadie la echara en falta. Hasta que hace varios días una de sus sobrinas acudió a la Policía denunciando su desaparición. Tras el anuncio de la muerte de Isabel, una de las vecinas del inmueble relataba para El Mundo que “sabía que tenía problemas mentales y que se medicaba, pero no pensábamos que estuviese tan enferma como para morirse”.

Policia_acudio_al_lugar

La Policía fue la encargada de acudir al lugar

Otra residente señalaba que en septiembre de 2004 si notaron un emanaba desde la casa un fuerte hedor, pero dedujeron que la mujer se había dejado la basura sin tirar. “Durante días olió mal, pero la gente dijo que al igual se había marchado a algún lado y se había dejado la basura sin tirar”, comentaba esta vecina.

Entrada en la casa

Debido al olor, empezó a correr el rumor de que Isabel estaba muerta en el interior de su casa, por lo que la presidenta de la comunidad de vecinos y otra vecina acudieron a la comisaria de Ciudad Lineal para entrevistarse con el máximo responsable policial. Se presentaron con el teléfono de Leonor, una cuñada de Isabel.

El comisario llamó a esta parienta para pedir explicaciones y ella contestó diciendo que “Isabel no está muerta, estará en una residencia o con alguna sobrina. A mí no me pregunte nada más que yo no me llevo muy bien con ella”. Los vecinos decidieron pasar a la acción y plantearon la opción de llamar a un cerrajero y que tirara la puerta abajo. El problema es que, tras las averiguaciones que hizo el administrador, esa decisión se podía tomar sin el permiso de la familia. Volvieron de nuevo a la Policía para que solicitar una orden judicial para entrar en la vivienda, pero cayó en el olvido y los vecinos continuaron con su vida.

Para todos ellos, Isabel seguía viva, pese a que su buzón estaba hasta los topes de cartas. Además, sus familiares no querían saber nada de ella cuando los vecinos les llamaban. “Sus parientes no quieren saber nada de ella y, por lo tanto, llegamos a la conclusión de que no podíamos hacer nada”, decía una de las moradoras. Los vecinos tampoco entendían que el banco no hubiera bloqueado sus cuentas y siguieran llegando recibos de gas, agua y luz.

La_calle_donde_vivia

Fue encontrada muerta en el número 51 de la calle José del Hierro del distrito de Ciudad Lineal

Hace quince días, una sobrina y heredera se empeñó en saber su paradero. Comenzó a investigar por su cuenta y llegó a la conclusión de que su tía estaba muerta en su casa. No había nada revuelto en la casa, ya que ella murió de causas naturales en el baño de su vivienda, acabando así con el misterio de la desaparición de la amante de arquitecto.

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