25 de abril de 2019
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FIN DE SEMANA

Varios colectivos muestran su apoyo con el agente que se enfrenta a veinte años de cárcel por hacer frente con su arma a los asaltantes de su casa

Comienza el juicio del expolicía Casimiro Villegas, acusado de cuatro delitos de lesiones por defenderse con su pistola reglamentaria

Casimiro, en una imagen con uniforme.
Casimiro, en una imagen con uniforme.
Desde este lunes 18 de marzo Casimiro Villegas está siendo juzgado por cuatro delitos de lesiones con su arma reglamentaria a los asaltantes que se colaron en su casa para robar. La Fiscalía pide 20 años de prisión y 300.000 euros de responsabilidad civil. A las puertas de la Audiencia de Sevilla ha tenido lugar una concentración en apoyo al expolicía local.

El juicio contra Casimiro Villegas, expolicía local de Sevilla al que una banda de delincuentes asaltó en su domicilio, ha comenzado este lunes 18 de marzo en la Audiencia Provincial de Sevilla. La Fiscalía pide para él veinte años de cárcel por cuatro delitos de lesiones, después de que hiriera a los ladrones disparando su arma reglamentaria en un episodio de “extrema violencia” según denuncia Casimiro. Además, le piden 300.000 euros de responsabilidad civil.

En el mismo juicio se juzga también a los asaltantes, a los que piden condenas de tres y cinco años por robo con violencia e intimidación.

Casimiro durante una intervención en televisión.

Con camisetas con el lema “Justicia para Casimiro” ha tenido lugar a las puertas de la Audiencia de Sevilla una concentración de apoyo al expolicía, formada en su mayoría por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. También había varios supervivientes de asaltos y enfrentamientos armados con delincuentes.

Arropado por sus compañeros y manifestantes, Casimiro ha querido dejar claro que "no soy un criminal", antes de entrar a declarar en el juzgado.

Asaltado en la madrugada

El 29 de marzo del año 2011 Casimiro fue víctima de un asalto a su casa en mitad de la noche. El ahora expolicía local de Sevilla se encontraba en su casa durmiendo junto con su pareja antes de acudir al trabajo a las 6:30 de la mañana, cuando sobre las tres de la mañana escuchó ruidos en el interior de su casa, situada en el campo, a las afueras de Dos Hermanas.

Casimiro salió del dormitorio y acudió a su salón para ver qué estaba sucediendo y fue entonces cuando dos personas le atacaron de forma sorpresiva y un tercero que irrumpió empuñando una escopeta, querían tirarlo al suelo para acabar con él de forma silenciosa.

Nos pusimos en contacto con Casimiro para que nos contara su historia. “Yo temía por mi vida y la de mi mujer. Fue una pelea a vida o muerte. A patadas, ‘bocaos’ y puñetazos”, aseguró el expolicía a elcierredigital.com. A pesar de gritarles que era agente de la Policía y que se detuvieran, no consiguió que cesaran en su actividad. Según Casimiro, amenazaron con dispararle y uno de los asaltantes repetía a sus compañeros que le disparasen y matasen.

El expolicía consiguió huir del salón y llegar hasta su cuarto, donde encontró a su mujer, Estefanía, en estado de shock. Allí cogió su arma reglamentaria y fue hacia la puerta de su vivienda, pero antes de que llegara se enfrentó a otro de los asaltantes que le perseguía hasta el dormitorio y que se quitó de encima golpeándole con su arma.

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Los asaltantes provocaron destrozos en la casa de Casimiro

Cuando salió por la puerta principal de la casa vio una furgoneta dentro de su patio y en ese momento no sabía cuántos delincuentes habían entrado ni dónde estaban. Casimiro encañonó a uno de los asaltantes que pasó por delante de él, aunque no disparó al no sentirse amenazado. Pero poco después escuchó como desde fuera de la parcela le estaban disparando y él también abrió fuego contra la furgoneta para inutilizarla.

El vehículo efectuó un trompo y con esta maniobra se estrelló contra la valla del exterior. Casimiro siguió a los asaltantes y al salir de su propiedad se encontró de frente con uno de ellos, quien empuñaba una escopeta corta y que le disparó. Fue en ese momento cuando se produjo un tiroteo en el que estuvieron implicadas varias personas. Los tiros de Casimiro puede que alcanzaran al individuo que empuñaba la escopeta, ocasionándole una herida de bala, pero los delincuentes consiguieron su propósito, extraer su furgoneta del interior de la finca y acto seguido abandonar el lugar aprovechando el caos y desconcierto que habían creado.

Secuelas de por vida

Casimiro trabajaba como policía local de Sevilla, puesto que perdió por las secuelas que le quedaron tras el asalto. Un tribunal médico le diagnosticó un Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) y una hernia discal producida por los politraumatismos que le produjeron los asaltantes.

El expolicía local de Sevilla también tuvo que realizarse tres pruebas médicas por un posible contagio de VIH y hepatitis a causa del mordisco que recibió de uno de los atacantes. Como consecuencia de este episodio, a Casimiro le diagnosticaron una incapacidad permanente absoluta por la que actualmente recibe una pensión.

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