16 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

María Gombau es la presunta doble infanticida y toma conciencia poco a poco del alcance de los asesinatos de sus dos hijos

El escalofriante testimonio de la madre asesina de Godella a la Guardia Civil: 'Habían perdido sus almas y debía salvarlas'

El matrimonio de Godella con los niños.
El matrimonio de Godella con los niños.
Siguen conociéndose detalles sobre la declaración de María Gombau, la presunta infanticida de Godella que acabó con la vida de sus dos hijos el pasado mes de marzo, quien justificó la barbarie porque "habían perdido su alma y debía salvarla". María recibe tratamiento médico en la cárcel de Picassent, donde ha sido incluida en un protocolo antisuicidios. Gabriel, el padre de los menores, también permanece en prisión, a la espera de que el juez decida sobre su grado de implicación.

"Habían perdido su alma", fue una de las frases que pronunció la presunta infanticida de Godella, María Gombau, ante la Guardia Civil tras ser detenida. Lo dijo para justificar el asesinato de sus dos hijos, Amiel e Ixchel, de tres y cinco años de edad, respectivamente, el pasado 14 de marzo en esta localidad valenciana.

Gombau aseguró que la única solución que había encontrado era el asesinato para "salvar sus almas y salvarme yo misma. Me da mucha pena la muerte de los pequeños pero es que habían perdido su alma, ya no eran mis hijos. Es la voluntad de Dios y yo estoy tranquila", según se recoge en la declaración ante los investigadores. Sin embargo, en la primera declaración judicial que hicieron María y su pareja, Gabriel, ambos argumentaron no recordar con claridad los hechos, asesorados por sus abogados para ganar tiempo y encontrar otro argumento que los exculpara.

María Gombau, presunta infanticida de Godella.

A pesar de que los cadáveres de los niños fueron encontrados enterrados en la parcela de su casa de Godella y mostraban evidentes contusiones en la cabeza y en otras partes del cuerpo que provocaron sus muertes, ni María Gombau ni Gabriel Salvador Carvajal supieron entonces describir con exactitud cómo habían perdido la vida los niños. Gombau declaró entonces tener la mente confusa y repleta de imágenes dispersas de los niños, según fuentes sanitarias del Hospital de Llíria, donde permaneció la joven hasta que fue trasladada a prisión.
 
El último testimonio conocido hasta el momento fue el de Noemí Mensua, madre de María Gombau, que declaró el martes ante el juez instructor de Paterna. Esta mujer ya advirtió a las fuerzas de seguridad de que temía por la vida de sus nietos pocas horas antes de perpetrarse los asesinatos. La madre de María luchaba porque los dos detenidos cambiaran su estilo de vida, para que los niños fueran escolarizados y siguieran unas pautas normales de los niños de su edad. La abuela contó que en cierta ocasión había encontrado al niño desnudo y solo al borde de la piscina y que su hija y su yerno se encontraban psicológicamente alterados y pensaba que sus nietos "corrían cierto peligro".
 

La infanticida toma conciencia

El paso de los días y el tratamiento médico ya ha comenzado a surtir efecto en María Gombau, que continúa internada en el módulo de enfermería de la cárcel de Picassent junto a dos presas de confianza en seguimiento del protocolo antisuicidios. Al parecer, la mujer ha comenzado a entender la gravedad de sus actos.

Antes había confesado a uno de los psiquiatras que la atendió que a "mis hijos los persigue una secta de pederastas". Los primeros informes médicos apuntan a que la joven podría haber sufrido hasta cuatro brotes psicóticos, dos antes de los asesinatos (en uno de ellos desapareció a media noche con su bebé y la encontraron en un huerto con la niña aterida de frío); otro la madrugada en la que mató a golpes a los pequeños y el cuarto cuando ya estaba ingresada en la cárcel Picassent.

Gabriel Salvador, pareja de María y padre de los menores, también sigue sometido al protocolo de prevención de suicidios e ingresado en la enfermería de hombres del mismo centro penitenciario. Gabriel responsabiliza del doble crimen a su pareja, a pesar de que según algunos testimonios habría sido él quien influyó en María con "sus pensamientos extravagantes y delirios referentes a la existencia de sectas, extraterrestres o fuerzas ocultas", como en su momento informó el diario ABC. En el sumario se describe a Gabriel como dueño de una personalidad "fría, calculadora y extremadamente manipuladora".

El juez de Paterna que instruye la causa acordó mantener en prisión a Gabriel al considerar que existen indicios de su participación en los hechos criminales. El magistrado no se cree la versión que dio sobre la desaparición de sus hijos. Aseguró que no se dio cuenta de que María se había llevado a los niños hasta que ella volvió sola a la casa,  "algo que resulta inexplicable", a juicio del magistrado, porque Amiel e Ixchel dormían al lado de sus padres en el comedor.

El juez dijo en su auto que el padre de los niños adoptó "una actitud pasiva" al no llamar a la policía ni pedir ayuda, pese a que había hasta tres teléfonos móviles en la casa y él escuchó las frases más que inquietantes de María. El detenido declaró a los agentes de la Guardia Civil que llegaron a la vivienda de Godella después de la llamada de un vecino que vió correr a María correr desnuda por el campo que su pareja le había dicho que oía voces de niños muertos y que los menores "ya estaban en paz con Dios".

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