16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

En 2019, en Aranjuez, Juan Mendoza mató con una escopeta A LISET Y A MONTSERRAT, SUS CUÑADAS, Y DEJÓ GRAVE muy grave A SU SUEGRA CONSUELO

Se ven en el TSJ de Madrid los recursos presentados por la matanza a tiros de 'Juanín' contra sus cuñadas

Pareja de una de las víctimas esperando fuera de los juzgados.
Pareja de una de las víctimas esperando fuera de los juzgados. / Telecinco.
En 2019, en Aranjuez, Juan Mendoza 'Juanín' mató a Liset y a Montserrat, sus cuñadas, y dejó grave a su suegra Consuelo. Tras ser condenado por un Tribunal Popular a 23 años por cada asesinato y a 13 por la tentativa de asesinato, este lunes el Tribunal Superior de Madrid verá los recursos presentados tanto por defensa como por acusación. Esta pide elevar las penas a 25 años por cada crimen, el máximo previsto en el Código Penal español. Juanin participará desde la cárcel por videoconferencia.

Este lunes se ve el recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por el conocido como crimen de Juanín. Tanto la defensa como las acusaciones presentaron un recurso contra la sentencia que dictó 23 años de prisión sobre Juan Mendoza "Juanín" por cada uno de los dos asesinatos más otra condena de 13 años en grado de tentativa sobre . 

Sin embargo, la acusación del letrado Juan Manuel Medina exigía 25 años de pena por cada asesinato, lo máximo que contempla el Código Penal en nuestro país, y 15 por el intento de asesinato, es decir, en grado de tentativa. Además de solicitar equiparar las indemnizaciones a las víctimas que finalmente no fueron asesinadas (una es de 75.000 euros y otra es de 50.000). 

Crónica de una asesinato 

El 9 de junio de 2019 pasadas las 21:00 horas Juan MendozaJuanín, no estaba en la cárcel, estaba en su vivienda planeando su venganza. A esa hora Juanín ya llevaba tiempo acechando a la familia de su mujer desde la ventana de la cocina que ofrecía una vista inmejorable del patio interior de los bloques donde habitaban el homicida y las víctimas.

Juanín, loco de celos porque su mujer Celes le había abandonado harta de sus malos tratos, masticaba su venganza aferrado a una escopeta de caza de dos cañones cargada. En su cintura llevaba una riñonera llena de cartuchos para asegurar su objetivo, y encima de la cama de su dormitorio guardaba una mochila llena de munición. En total, 33 cartuchos del calibre 12 llenos de odio, destinados a la familia de su mujer, los culpables según el homicida de que su mujer le abandonara y de herir su orgullo de marido cornudo.

Liset, Juanín y Montse.

Según las acusaciones, en el momento en que Juanín confirmó que frente a su ventana se agrupaba el mayor número de miembros de la familia de su mujer, se aprestó a disparar. En ese momento, a escasos metros del asesino, se encontraban los padres de su mujer Celes, los tres hermanos de ésta y nueve menores, hijos y vecinos de las víctimas.

El primer disparo rebotó en el asfalto a pocos centímetros de sus objetivos, retumbando entre las paredes del patio vecinal. Liset, de 35 años y hermana de Celes, reaccionó indignada y se plantó frente a la ventana agitando los brazos recriminando a Juanín sus disparos y advirtiéndole de la presencia de menores de edad que podrían resultar heridos, sin sospechar de las verdaderas intenciones del homicida. Liset no tuvo tiempo para más, un segundo disparo de Juanín la alcanzó de lleno sin posibilidad de defenderse o escapar. Once postas le destrozaron el pecho y el cuello, dejándola tendida herida de muerte delante de sus hijos. Su hermana Montse, de 23 años, corrió a socorrerla, momento que aprovechó Juanín para recargar y dispararle a menos de cinco metros de distancia alcanzándola de lleno.

Los momentos que se vivieron a continuación fueron indescriptibles. Herida de muerte, Montse se desplomó sobre su hermana agonizante y sobre el hijo de 11 años de ésta última que se esforzaba en taponar las heridas de su madre con una camiseta ensangrentada. Sin embargo Juanín no había terminado con su venganza, aún le quedaba un cartucho en su escopeta y un objetivo al que finalmente encontró a través de la mirilla del arma. Consuelo, la madre de su mujer y de sus dos hermanas agonizantes corría con su nieta de nueve meses de edad a la que intentaba poner a salvo. En ese momento, recibió el cuarto disparo en sus piernas provocándole una fractura abierta de tibia y peroné, aunque salvando su vida en último extremo.

Las acusaciones continúan su relato con un Juanín que decide atrincherarse en su casa realizando una llamada al 091 en la que reconoce expresamente haber asesinado a dos personas. No fue una llamada para pedir auxilio para las víctimas. La llamada respondía exclusivamente al temor de Juanín a que la familia de las víctimas pudiera tomarse la justicia por su mano y pedía que la Policía lo sacara de allí con vida, insistiendo incluso en que mandaran más de una patrulla para asegurarse el rescate.

Otra imagen de Juan Mendoza, Juanín.

La llamada de Juanín ni siquiera fue la primera, antes que él varios testigos llamaron a la policía y a los servicios de emergencia. Llamadas desesperadas, con las víctimas tendidas en un charco de sangre y el asesino gritando desde la ventana con la escopeta aún caliente y la riñonera repleta de munición. Tras unos minutos de negociación, Juanín se entregó. La policía halló en su casa la escopeta cargada apoyada en posición de disparo y los 33 cartuchos preparados para su uso.

Fue “un accidente” y culpó a su mujer

Juan Mendoza, Juanín, está desde entonces en prisión. Actualmente, se encuentra en la prisión de Topas (Salamanca). En su declaración ante la juez del caso reveló de manera involuntaria el motivo de la matanza. Tras llorar y clamar al cielo dramáticamente ante Su Señoría asegurando que había sido un accidente: “Yo quería matar al hermano porque sacó una pistola, no a las mujeres, pero se quitó y le dí a las otras”Juanín terminó culpando de todo a su mujer Celes por abandonarle para irse con otro. “Yo no tengo culpa de nada, todo el daño lo ha hecho ella por irse con el marido de mi hermana” y todo esto entre reproches a las víctimas por, supuestamente, burlarse de él. Entre gritos y llantos se atrevió a decir que sólo disparó dos veces y la segunda se le había escapado el tiro. La jueza no se creyó nada y le despachó de vuelta a la cárcel, donde hoy se encuentra trsa ser condenado por un Tribunal Popular en 2021. 

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