27 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Se trata de la principal pista, que muestra la huida del atacante por varias calles del distrito de Chamartín segundos después del ataque al menor

Las cámaras grabaron al hombre que apuñaló a un niño de siete años en un colegio de Madrid

Exclusiva Hastings School, el lugar de los hechos, en Chamartín.
Hastings School, el lugar de los hechos, en Chamartín.
La policía busca al hombre de entre 30 y 40 años que el pasado viernes, sobre las 13:15 horas, apuñaló en el cuello a un niño de 7 años en la zona norte de la capital de España. El pequeño fue agredido cuando entraba con el resto de compañeros de clase en un colegio privado del distrito madrileño de Chamartín. Las cámaras de seguridad le grabaron en su huida, pero su rastro se pierde junto a una estación de metro de esta zona norte de Madrid.

Los hechos tuvieron lugar el viernes 10 de diciembre, pasadas las 13:00 horas, cuando un grupo de niños cruzaba la calle pasando de un edificio a otro del colegio Hastings School en el cruce de las calles Bendición de Campos y Francisco Suárez. Fue entonces cuando un hombre de entre 30 y 40 años se abalanzó sobre uno de los niños del grupo. El primer menor consiguió zafarse del atacante, pero el agresor consiguió derribar a otro de los niños de la fila y apuñalarle con un arma blanca antes de darse a la fuga a la carrera.

Los profesores, que en principio no vieron el apuñalamiento, acudieron a levantar al niño. En ese momento se percataron de la herida que presentaba el menor en la parte trasera del cuello. Fue entonces cuando llamaron al 112 notificándoles simplemente que el niño había sufrido una caída. Los sanitarios que acudieron en primer momento certificaron in situ que se trataba de algo más grave, y al conversar con los profesores, estos les manifestaron por primera vez que un desconocido había agredido al niño. Lo siguiente fue llamar de inmediato a la policía municipal y esta, más tarde, a la Policía Nacional al comprobar la gravedad de los hechos.

El atacante se fue tranquilamente, deshaciéndose del arma

Una fuente policial anónima lamenta el tiempo transcurrido hasta alertar a la policía, frustrando cualquier posibilidad de atrapar al agresor antes de que abandonara la zona. A priori, un detalle importante, ya que la agresión fue mucho más grave de lo que parecía en primer momento. Algunos testigos remarcaban el hecho de que el ataque al menor podría clasificarse de tentativa de asesinato por el largo corte que sufrió la víctima, que hace pensar que la intención del atacante podría ser la de degollar al pequeño.

Del suceso quedan evidencias en las cámaras de seguridad de la zona, especialmente en la instalada en un centro oficial adyacente al colegio, que captaron la agresión y la huida del atacante. 

El agresor huye durante unos metros a toda velocidad pero, tras comprobar que nadie le sigue y doblar tranquilamente una esquina, sigue alejándose a pie del lugar del ataque. Las cámaras le siguen mientras camina lentamente y con una frialdad espeluznante durante varias manzanas, e incluso le captan deshaciéndose del arma. Un cuchillo de sierra, no unas tijeras de punta roma como se interpretó en los primeros momentos. Finalmente, las cámaras pierden su rastro cerca de una estación de metro.

Lo más preocupante es que el ataque parece hecho al azar

Las heridas, que terminaron provocando el ingreso del menor en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Paz, confirman que el agresor usó un cuchillo, no unas tijeras, y que su intención iba más allá de la de producirle un leve corte al menor como se dijo en un principio. Hasta el momento, la Brigada de Policía Judicial de Madrid no ha encontrado ninguna otra pista que pueda descartar que el atacante eligió a su víctima al azar. Todo lo contrario, los indicios apuntan a que se trata de un ataque aleatorio a pesar de que se mantiene la esperanza de hallar un motivo lógico a esta agresión atroz.

Los investigadores siguen con la búsqueda del agresor, un tipo de apariencia común protegido por el relativo anonimato que le ofrecía la mascarilla que llevaba puesta en el momento de la agresión. Entre tanto, el menor ya ha recibido el alta en el hospital donde le intervinieron quirúrgicamente y la policía ha reforzado la vigilancia en el colegio mientras sigue buscando al agresor. La investigación se centra en revisar a fondo todas las cámaras de seguridad de la zona e intentar buscar un rastro en el suburbano que les conduzca a una pista fiable.

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