29 de julio de 2021
|
Buscar
EDICIÓN VERANO

El Cierre Digital informa minuto a minuto: Tras darles muerte las metió en el maletero de su coche para irse a casa de sus padres

El auto judicial indica que Tomás Gimeno asesinó a sus dos hijas en la casa de La Candelaria y luego las transportó en sus bolsas de padel

Tomás Gimeno.
Tomás Gimeno.
Se levanta el secreto de sumario del caso de Anna y Olivia y se trasladará el caso del Juzgado de Güímar a uno de Violencia contra la Mujer al considerarse un caso de violencia vicaria. Según el Auto del Juzgado, buscó infringir "el máximo dolor posible a su expareja" y su objetivo era que Beatriz, la madre de las niñas, nunca supiera qué pasó con ellas. A las 22:30 horas arrojó sus cuerpos al mar.

El Auto Judicial indica que Tomás Gimeno indiciariamente dio muerte a sus hijas en su casa de Igueste de Candelaria, en Tenerife. Según los investigadores podría haberles dado algún tipo de sustancia, bien líquida o en comprimido, que las relajara, para luego proceder a su asfixia, lo que le provocaría, como así relata la autopsia realizada al cadáver de Olivia,  "un edema pulmonar agudo". 

Una vez que les dio muerte, las habría introducido en sus bolsas de deporte de pádel y éstas, posteriormente, fueron depositadas en el maletero de su vehículo Audi A3 con el que se marchó a despedirse de sus padres. Con las dos niñas dentro del maletero, Tomás Gimeno, bajó del automóvil en casa de sus padres para dejar allí a su perro, el juego de llaves de su vehículo de lujo adquirido hacía escasos meses y que había dejado la noche anterior en una de sus fincas, como también dos tarjetas de crédito. 

Una vez dejados estos efectos personales en casa de su padres, se dirigió a La Marina de Santa Cruz portando a sus hijas ya muertas en las bolsas de deporte para dirigirse a la embarcación. 

La narración de hechos de los investigadores, según relata el Auto Judicial, advierte que a las 17 horas de ese fatídico día 27 de abril el padre se dirigió al colegio donde acudía Olivia los martes y jueves y entregó a la directora del centro, en ese momento su pareja, un "estuche lapicero con cinta de embalar", pidiéndole que le llamara esa misma noche a las 23 horas. Sin embargo, esta mujer abrió el estuche pocos minutos después y en él había 6.200 euros y una carta de despedida dirigida a ella. 

La última llamada de Olivia

A las 19:50 horas, Beatriz recibió un mensaje de voz de Tomás Gimeno. Pero no era él quien hablaba sino su hija Olivia. La pequeña decía a su madre que quería que su padre le diera unos cuadros. Era un señuelo para justificar que no entregara las niñas a su madre. 

A las 22:00 horas Tomás recibió una llamada de teléfono de Beatriz preguntando por sus hijas. En ese momento es cuando le dice que no las volverá a ver. Desde veinte minutos antes ya se encontraba en mar abierto. Según el auto, a las 22:30 horas arroja las bolsas con los cuerpos de Anna y Olivia al mar. 

COMPARTIR: