17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La Audiencia Nacional ha abierto un procedimiento sobre la muerte de la menor, que fue hallada junto a las vías del tren el 27 de julio de 2017

Diez testigos declararán en septiembre por la muerte de la pequeña Lucía Vivar en la Estación de tren de Pizarra

Manifestación para pedir que se investigue la muerte de Lucía.
Manifestación para pedir que se investigue la muerte de Lucía.
Lucía Vivar, de tres años, desapareció el 26 de julio de 2017 cuando jugaba en la terraza de un restaurante de la estación de Cercanías de Pizarra. Horas más tarde, su cuerpo era localizado sin vida junto a las vías del tren, a cuatro km del lugar en el que fue vista por última vez. Aunque la versión oficial apuntó a una muerte accidental, sus padres siempre han sostenido que es imposible que la pequeña recorriera tal distancia sola. Su lucha por aclarar lo sucedido no ha cesado desde entonces.

"Pase el tiempo que pase y hasta el final de nuestras vidas vamos a seguir luchando porque la justicia nos escuche, reabra el caso y permita aclarar las circunstancias de su fallecimiento". Cuatro años después de la muerte de la pequeña Lucía Vivar, sus padres no cesan en los esfuerzos por esclarecer lo que realmente ocurrió la madrugada del 26 al 27 de julio de 2017, en Pizarra, un municipio de Málaga.

Aunque el caso se archivó en 2018, ahora un juzgado contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional ha abierto un procedimiento sobre la muerte de la menor, de tres años de edad, y ha citado para el mes de septiembre a varias personas como testigos. Una decena entre familiares, el maquinista, vigilantes de seguridad y agentes de la Guardia Civil.

El letrado de la familia, Marcos García Montes, explica a elcierredigital.com que se trata de "una reclamación contra Adif, porque sorprendentemente salió un tren después de saber que había desaparecido una niña".

Los padres de Lucía, junto a la pequeña, en una imagen de 'La Sexta'.

Además, en estos momentos hay una reclamación patrimonial contra el Ministerio del Interior y la Guardia Civil "reclamando la indemnización correspondiente, que está recurrida". También han solicitado un recurso de amparo al Tribunal Constitucional por violación de derechos fundamentales, ya que aseguran que no pudieron solicitar diligencias durante la instrucción de la muerte. En él piden que declaren como testigos una serie de personas que disponen de información clave, según el letrado, que apunta a que la investigación llevada a cabo por la Guardia Civil tuvo lugar "descartando cualquier pista que no apuntalase la tesis accidental".

Las sombras de la investigación 

Lucía Vivar desapareció sobre las 23.20 horas del día 26 de julio mientras jugaba con sus primos en la terraza de un restaurante de la estación de Cercanías de Pizarra, donde cenaban sus padres y otros familiares. El cuerpo sin vida de la niña fue localizado a primera hora del día siguiente, junto a la línea ferroviaria, a unos cuatro kilómetros de donde desapareció. Concretamente, a las 6:43 horas, el maquinista que realizaba el trayecto Málaga-Álora encontró su cadáver. El hallazgo se produjo después de detener el tren al realizar el trayecto de vuelta, al haber visto en el de ida, en un tramo curvo, dentro de las vías del tren, en la parte izquierda de las mismas, un bulto oscuro que le hizo pensar inicialmente que pudiera tratarse de un animal muerto.

Así, la investigación de la Guardia Civil siempre mantuvo que la niña, de tres años y con unas chanclas en los pies, recorrió esos cuatro kilómetros entre los raíles, se durmió sobre los balastos y fue golpeada por el primer tren de la línea Cercanías C2 entre las seis y las siete de la mañana, acabando al instante con su vida.

Antonio y Almudena, padres de Lucía.

Sin embargo, la familia de la menor siempre ha cuestionado esta versión oficial y nunca ha creído que Lucía pudiera haber recorrido tal distancia sola, sobre las vías, y de noche. La Guardia Civil aseguró que las cámaras de Adif habían captado a la pequeña caminando sin compañía. La ubican a 50 metros del restaurante donde cenaban sus padres, al final del andén que da paso a las vías. Los vecinos de Pizarra insisten, sin embargo, en que es imposible que la menor completase sola el recorrido hasta donde apareció su cuerpo, al tratarse de un tramo sin luz, complejo y peligroso.

A este respecto, los familiares siempre han mantenido que en el informe policial no se explica cómo la menor pudo hacer ese "arduo recorrido" sin ni una sola lesión en sus rodillas y mínimas y casi inexistentes en manos, brazos y piernas.

La investigación de la familia 

La acusación particular ejercida por los padres aportó en septiembre de 2017 varios informes que apuntaban a la existencia de una etiología homicida en la muerte, aunque los forenses del Instituto de Medicina Legal de Málaga rechazaron las conclusiones de dichos informes.

Además, pruebas encontradas después determinan, según los padres, lo que pudo pasar. Por ejemplo, el hallazgo de una botella de cloroformo, los golpes que le causaron la muerte o la hora de la defunción, una hora antes según la autopsia de que pasara el primer tren. Pero aunque los familiares pidieron la reapertura del caso, éste, de nuevo, se archivó.

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