18 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La familia y SOSDesaparecidos denuncian el trato y gestión de los Mossos d´Esquadra, que “incluso le pidieron a ella que abriese el vehículo”

La hija de Leonardo Falotico encuentra el cuerpo sin vida de su padre en su coche, dos meses después de su desaparición

Cartel de Leonardo Antonio de SOSDesaparecidos
Cartel de Leonardo Antonio de SOSDesaparecidos
Leonardo Antonio Falotico Capo, desaparecido el pasado 15 de octubre, ha sido encontrado muerto en Barcelona. Su propia hija fue la que descubrió la furgoneta en la que se había marchado, donde yacía el cuerpo sin vida. Desde la familia denuncian el trato de los Mossos d'Esquadra y la gestión realizada durante la investigación, donde se acogían a una denuncia de hacía más de una década para declarar que el hombre se había ido por voluntad propia.

Leonardo Antonio Falotico Capo desapareció el 15 de octubre de este mismo año. Había sido visto por última vez en Mollet del Vallès, Barcelona, y se había llevado su furgoneta. A sus 56 años de edad, la familia aclara que en los últimos meses se produjeron cambios en su temperamento, llegando a sufrir episodios depresivos, de mal carácter o incluso de amargura.

Dos meses después de haber interpuesto la denuncia de desaparición a los Mossos, ha sido la hija del desaparecido quien ha hallado el vehículo, a una distancia de tan solo 5 kilómetros del domicilio familiar, en la avenida principal de la localidad de La Llagosta en uno de las habituales búsquedas que hacía por su cuenta desde hacía dos meses. El cuerpo sin vida de Leonardo se encontraba dentro de su furgoneta.

Joaquín Amils, presidente de SOSDesaparecidos, narra acerca de las condiciones de Leonardo los meses previos a su desaparición: “Manía de que todo el mundo estaba en contra de él, de que no era aceptado, había perdido dos trabajos… Todo indicaba que estaba sufriendo un brote psicótico depresivo o algo por el estilo”.

Leonardo Antonio Falotico Capo. /SOSDesaparecidos

“Desde el primer momento la familia sospechó que había cometido alguna locura. Estuvieron buscándole durante semanas en sitios conocidos a los que podría haber ido con la furgoneta”, explica Amils. Un período en el que, tanto hija como esposa, no pararon de moverse, llegando incluso a la frontera con Francia, donde conocían un lugar que Leonardo frecuentaba por temas de trabajo.

En el lado contrario han estado los Mossos D’Esquadra, quienes desde un primer momento se han referido a lo ocurrido como “una marcha voluntaria”. El motivo que les llevó a gestionar el asunto de esta manera fue la existencia de una denuncia de hacía 16 años, una denuncia del 2004 vinculada por una disputa familiar. Se trata de una ‘excusa’ con la que los Mossos llegaron, incluso, a “despreciar” a la familia, según  denuncia su esposa Jacqueline a elcierredigital.com.

El punto de vista familiar

Jacqueline era la esposa del difunto Leonardo. Tras lo ocurrido, cuenta a elcierredigital.com la situación que han vivido ella y su hija durante los dos largos meses desde la desaparición. “Los Mossos no lo enfocaron como una desaparición, sino como una medida que tomó porque estábamos mal”, resolución tomada a raíz de la denuncia realizada hacía más de una década.

Mi hija lo encontró en un pueblo de Santa Perpetua, a cinco minutos en coche desde casa” relata la madre. “Cuando encontró la camioneta ella rápidamente llamó a los Mossos, y ellos le dijeron que abriera el coche, a mi hija. Actuaron en todo momento de una manera grotesca, no sé por qué funcionaron así”, explica. Unos hechos que acabaron provocando mucho dolor y angustia a una familia que vivía unos momentos pavorosos. “En ningún momento actuaron como policías”, clama Jacqueline.

Desde un inicio, el trato de los Mossos enturbió la investigación. “Cuando yo fui a poner la denuncia, lo primero que me dijo el jefe de la investigación fue: "¿Qué pasó en el 2004?”, nos cuenta su viuda. Un hecho que le sorprendió, pues nada tenía que ver con la desaparición de su marido. “Estaban más pendientes de saber qué pasaba en la familia que de enfocarse en buscarlo. Yo les decía que por favor lo buscaran, que lo encontraran con vida, dada la depresión que él tenía”, explica.

De hecho, ya desde el principio, madre e hijas aseguraban que seguramente estuviese en los pueblos cercanos. “No se había llevado dinero, la gasolina que había en el coche no daba para un viaje largo… Y ellos llegaron a decirme que él no volvería. Que si lo encontraban, diría que no querría volver”, cuenta Jacqueline, impotente ante una situación que le superaba.

Expresa, además, que sus continuas llamadas a los Mossos cada semana acabaron recibiendo un “no llames más”. “Es como que se sintieron muy molestos. Me dijeron que si encontraban a mi marido, a mí no me lo iban a informar, sino que avisarían a mis hijas, porque yo estaba exigiendo una serie de cosas. Yo solo quería saber qué estaban investigando cada semana”, explica.

Denunciando a la propia ley

Todo la situación vivida a raíz de la desaparición de Leonardo Antonio Falotico Capo ha supuesto un enorme dolor para su familia. Jacqueline, completamente superada por el modo de actuación de los Mossos, explica que solo pudo llamar al Consulado y escribirles para que se pusieran en contacto con los Mossos.

“De no llamar nunca ni apoyar a la familia, pasaron a empezar a llamar. Que cómo estamos, que cómo está la familia… Ahí ya vi que ellos lo hacían por el Consulado”, matiza. Entre lágrimas, la mujer suspira y admite que, al final, ellas tenían razón: “Se demostró lo que desde un principio decíamos, que él iba a estar sin vida y cerca de casa…”.

Frente a las declaraciones de los Mossos, que aseguraban que se había ido de forma voluntaria y no volvería, Jacqueline solo buscada “que se implicaran en el caso y lo encontraran”. Después de sufrir durante dos meses y tras los últimos acontecimientos, la madre solo espera que esto no se repita en otros casos, “que la gente no se haga ilusiones con la Policía catalana como nosotros nos las hemos hecho”, pide Jacqueline.

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