25 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La investigación continúa abierta desde el 5 de julio de 2016 con el amparo del secreto de sumario decretado por el juez desde entonces

Desaparición de Manuela Chavero: La Guardia Civil registra la casa en busca de errores del único sospechoso

Agentes de Policía Científica de la Guardia Civil en las afueras del domicilio de Manuela.
Agentes de Policía Científica de la Guardia Civil en las afueras del domicilio de Manuela.
Monesterio fue este jueves un revuelo de ir y venir de cámaras de televisión y guardias civiles que grababan, tomaban medidas y entraban y salían de casas de Manuela Chavero, una casa precintada hace cuatro años, desde que desapareció en extrañas circunstancias. Pero ¿cuál era el objetivo real de los agentes de la UCO?

Hace unos meses el general de brigada, jefe de la región militar de Extremadura, José Luis Gómez Salinero, lo dejó claro: No quería en su zona tres mujeres desaparecidas. Para ello la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita tomó las riendas de los tres casos y se pusieron manos a la obra. 

Los encargados de la investigación elaboraron diferentes planes y enfocaron las desapariciones desde diferentes puntos de vista. Incluso pidieron ayuda de sus colegas de la Unidad de Análisis de la Conducta de la Guardia Civil y del equipo de Policía Científica.

Cuatro años sin Manuela

Manuela dejó la televisión y las luces encendidas en su casa de Monesterio (Badajoz), el teléfono móvil encima de la mesa y el dinero y la documentación dentro de la vivienda. Esas fueron las únicas pistas que encontraron de Manoli, así llaman sus allegados a Manuela Chavero, el día cinco de julio del año 2016.  

Se sabe que usó su móvil para enviar mensajes a través de WhatsApp a la 1:55 horas de la noche y después salió con lo puesto y se subió al coche de un posible conocido en el pueblo. Desde entonces ni su hermana Emilia ni sus dos hijos menores, un chico de 17 años, y una niña de nueve, han vuelto a tener noticias de Manuela.

Manuela Chavero. 

Pero este miércoles los investigadores de la UCO sorprendían con un nuevo registro, el undécimo, en el domicilio de Manuela. Ponían una carpa para tapar la entrada a las escaleras y ponían indicativos de muestras en la calle emulando el posible recorrido que efectuó el coche de  su captor aquella noche. Otros agentes se repartían por el pueblo, algunos interrogando a vecinos, otros observando posibles reacciones de sospechosos.

Mientras la televisión retransmitía aquello en directo y entrevistaba a Emilia Chavero, que volvía a asegurar en el programa Espejo Público estar convencida de que los agentes van a resolver el caso y confiaba plenamente en la labor de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) en el caso de su hermana.

En este sentido, Emilia siempre ha parecido tener en el punto de mira un culpable: "Pienso que tienen a la persona, pero esa persona nunca va a decir dónde está ella, entonces es un caso sin resolver y eso no lo quiero ni yo, ni la UCO, ni España", aseveraba la hermana de la desaparecida y añadía que “lo quieren todo muy atado” y “no quieren un caso Marta del Castillo".

Las primeras investigaciones arrojaron un sospechoso y un testigo que había visto a alguien con una camiseta naranja. Se referían a una relación intermitente y no consolidada que tenía Manoli con un hombre del pueblo. Manuela Chavero tenía 42 años cuando desapareció y estaba en trámites de divorcio con su exmarido. Inmediatamente las pesquisas se dirigieron a su entorno más cercano, el sospechoso colaboró y su coartada lo exculpaba, además Policía Científica analizó su vehículo y el de varios familiares.

 

Cuando desapareció lo que más llamó la atención de los medios fue que se había dejado la televisión encendida, igual que una lamparita, como si pensase salir solo unos minutos. Los pantalones que había usado el día antes de su desaparición seguían en la cama. Cuando desapareció llevaba un pantalón de chándal y unas sandalias.

Cada año Monesterio se solidariza con la desaparecida y su familia.

La noche anterior conversó con una amiga en el parque. A la medianoche llegó a casa, no tuvo problemas y no forzaron su cerradura. Desapareció sin dejar rastro. Desde hace cuatro años se recuerda a Manuela ese día de julio con una concentración en la plaza de Monesterio. Y en las últimas horas de ayer trascendió la posibilidad de que se produjese en los próximos días "un rastreo selectivo por los montes que hay alrededor de Monesterio", aunque no está confirmado este extremo.

El caso de Manuela Chavero se une al de Francisca Cadenas y Rosalía Cáceres. En un radio de 200 kilómetros a la redonda son las tres mujeres que han desaparecido sin dejar pistas sobre su paradero en Extremadura.

Durante las últimas semanas hubo una novedad, cuando un vidente aseguraba saber dónde está enterrada Manuela e incluso señaló un lugar en el mapa a los investigadores de la Guardia Civil. Obviamente la pista de momento se ha mostrado inútil. La UCO asegura que el registro de este jueves se enmarcaba dentro de la normalidad y de las diligencias pendientes de realizar, pero a nadie se le escapa que quizás fuera de cámara había otra intención menos evidente.

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